El Salvador + 3 more

La sequía y el Mitch hunden a Centroamérica en la inseguridad alimentaria


Más de un millón y medio de personas afectadas en toda la región; unas 750.000 con necesidad de ayuda alimentaria de urgencia; 366.000 personas que han perdido entre el 50 y el 100% de sus cosechas; racionamientos drásticos del agua potable y migraciones internas que han obligado a desplazarse a decenas de miles de trabajadores, son los resultados de los cinco años de circunstancias adversas que han asolado Centroamérica.
Las causas de esta situación son varias: las sequías agudas que están azotando algunas zonas de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala; el tremendo impacto de los dos terremotos en El Salvador a principios de año; los destrozos del huracán Mitch en Honduras y Nicaragua a finales del 98; las inundaciones que este año han asolado la zona, por la persistencia del fenómeno del Niño y la crisis del café, que ha provocado el desempleo entre la población.

Todo ello ha dado lugar a una maltrecha situación que se ha visto agravada por la manipulación política realizada por los gobiernos de los países afectados, con el fin de conseguir ayudas, lo que ha distorsionado las cifras reales de necesitados y ha provocado la desconfianza de ONG y organismos internacionales. Si a esto le sumamos las mediocres políticas de prevención de los desastres naturales de las que disponen estos países y la vulnerabilidad de los afectados, pertenecientes a los grupos socioeconómicos más débiles, se comprende que la situación en estos momentos sea grave.

Las crisis en Centroamérica como consecuencia de catástrofes naturales son algo habitual, pero en este caso las condiciones adversas son tantas, que la capacidad de supervivencia de la población se ha visto muy limitada. Así, podemos decir que en este momento miles de centroamericanos padecen inseguridad alimentaria, o lo que es lo mismo, que la familia rural de esta parte del planeta vive gracias a la disminución de su número de comidas al día, la venta de sus escasos bienes, la reducción de la actividad física y la migración estacional de adultos y adolescentes.

1.-Contexto de la situación y uso del hambre como arma política.

En condiciones normales las cosechas de años anteriores, el empleo estacional y la reserva económica familiar, ayudan a la población a afrontar los caprichos meteorológicos de su región con ciertos mecanismos de adaptación. En el contexto actual, las malas cosechas anteriores, debido a las causas ya comentadas, impiden el uso de excedentes de temporadas pasadas y provocan el agotamiento de las reservas familiares.

La presente sequía tampoco es algo excepcional en estas latitudes (a pesar de que la FAO ya ha avanzado para este año un descenso del 8% en las cosechas en los países afectados), pero sí son excepcionales los agravantes que han provocado que el impacto real, de una severa disminución en las precipitaciones de agua en algunas comunidades, sea más profundo de lo que cabría esperar. Así, los desastres naturales, el alto grado de descapitalización de los productores tras tres años de malas cosechas y la crisis económica, encabezada por la pésima situación del sector cafetero, han desembocado en la situación actual.

Las reacciones de los distintos organismos, gubernamentales o no, nacionales e internacionales, ha sido desigual. Los gobiernos de los países afectados se han dividido entre la pasividad y el alarmismo, haciendo de la situación una demanda de ayuda generalizada. El uso del hambre como arma política y el sensacionalismo de la prensa ha provocado la cautela de los organismos internacionales y ONG. El resultado ha sido poca fiabilidad en las cifras y un retraso en el diagnóstico actual de la situación. Y es que en Nicaragua, por ejemplo, el uso electoralista de "las hambrunas" ha sido clave en la disputa entre el partido gubernamental y el grupo opositor sandinista.

El manejo político que habitualmente se da en las situaciones de inseguridad alimentaria ha quedado de manifiesto en Guatemala, con el decreto del estado de calamidad nacional (uno de las cinco formas de estado de excepción) por parte del Presidente del Gobierno, Alfonso Portillo; en Nicaragua, donde el partido opositor de Daniel Ortega y los medios afines han catalogado la crisis de "hambruna africana"; en El Salvador donde, desde el 13 de julio, cuentan con el estado de emergencia en el país, así como en Honduras, donde el 23 de julio se declaró el estado nacional de emergencia nutricional en el sur, centro y oeste del país. Todo ello acompañado de la demanda de la ayuda internacional.

2.-Nicaragua.

Este es uno de los países que más están sufriendo la situación y donde aparecen tres grupos de afectados: la zona norte y nordeste, atacada especialmente por la sequía; la parte del Caribe, azotada por las inundaciones (especialmente en los márgenes del río Prinzapolka) y la zona central, en los departamentos cafeteros de Matapagalpa y Jinotega.

Los municipios de norte y nordeste se han visto afectados por una sequía recurrente que ha provocado una pérdida en sus cosechas cercanas al 100%, en maíz, en la denominada "cosecha de primera" (ciclo de producción desde la siembra, con el inicio de lluvias, en los primeros días de mayo hasta la cosecha en agosto). Las pérdidas se estiman en más de 44.000 hectáreas. La pérdida de esta cosecha, que es fundamental para la supervivencia campesina, ha dado lugar a 107.000 afectados que precisan ayuda de emergencia.

Paradójicamente, en la vertiente atlántica se han dado unas precipitaciones sin precedentes en las que la cantidad de agua caída ha superado las lluvias registradas durante la catástrofe del Mitch. Los márgenes del río Prinzapolka, en el sector Atlántico Norte, se han desbordado repetidas veces y las inundaciones han provocado la pérdida total tanto de la cosecha de primera como de la postrera (ya sembrada en esa región). Se estima que se han perdido 3.850 Ha. de granos básicos y tubérculos, afectando a 1.536 familias.

La bajada de los precios internacionales del café ha ocasionado una crisis en el sector sin precedentes, que afecta a miles de familias de forma diferente, ya que los jornaleros estacionales se quedan sin una imprescindible fuente de ingresos y los trabajadores permanentes se quedan sin tierra para sembrar. Estos últimos, absolutamente descapitalizados, han dado lugar a las migraciones internas en busca de trabajo en penosas circunstancias. Así, en los distritos de El Tuma y La Dalia, son 5.224 familias necesitadas de ayuda alimentaria de emergencia y 2.878 en el distrito de San Ramón. Se les puede ver caminando por las carreteras, camino de cualquier lugar donde se oferte trabajo, sin tener cubiertas sus necesidades básicas. En total son unas 5.500 familias desplazadas de las que gran parte se encuentra en la carretera.

"Estos pequeños productores, con una limitada capacidad de crédito, han abandonado la producción, con el tremendo impacto que eso tiene en la mano de obra. Una mano de obra que, a su vez, se compone de campesinos para los cuales los ingresos de tres meses de recolección de café suponen un ingreso imprescindible en su economía anual", señala Manuel Aumente, Jefe de Misión de Acción contra el Hambre en Nicaragua y Guatemala.

Por ello no es de extrañar que, habiendo sólo en Nicaragua 30.400 fincas de café, que dan empleo a 175.000 jornaleros permanentes y a 300.000 eventuales, el resultado inmediato a mayor escala haya sido el desbancamiento de Centroamérica como segundo productor mundial de café (en beneficio de Vietnam) y que las exportaciones hayan disminuido en un 7% (unos 30 millones de $).

Con respecto a las ayudas, el Programa Mundial de Alimentos (PAM) atenderá a unas 75.000 personas, ONG internacionales atenderán a 82.125, y la FAO y USAID facilitarán distribución de semillas, entre otras iniciativas. Acción contra el Hambre, presente en la zona desde 1996, seguirá con sus programas de agua y saneamiento y de seguridad alimentaria en el país. No obstante, la situación ya ha obligado a nuestros técnicos a realizar misiones exploratorias especiales, en la búsqueda de datos que avalaran la situación de alarma, en las que se revela situación de inseguridad alimentaria y elementos que ayudan a comprender la situación (pérdida masiva de cultivos, manipulación política del tema, sequía estructural, crisis del café,...).

3.- Guatemala

Con el decreto del presidente Alfonso Portillo del estado de "calamidad pública" por 30 días, se anunció el desarrollo de un programa para disminuir la pobreza y atender a la población. Artículos de primera necesidad ya fueron distribuidos en Camotán (Departamento de Chiquimula), donde 50.000 personas se han visto afectadas por inseguridad alimentaria. Asimismo, entre enero y junio, se registraron 249 casos de desnutrición infantil mientras que en Jocotán, otro de los municipios más afectados, se detectaron 175 casos.

La falta de precipitaciones es la principal causa de la situación, ya que el registro pluviométrico de este año ha estado un 60% por debajo de lo habitual. No obstante, las medidas abarcarán a todo el país dado que el 80% de su población vive en situación de pobreza siendo el índice de desnutrición crónica en menores de cinco años, del 46’4%. Como efecto de la sequía, los cultivos de grano básico se han visto gravemente afectados, en consecuencia los agricultores han perdido más de 19.200.000 $ y los precios de maíz y frijoles han experimentado alzas importantes.

Acción contra el Hambre desarrolla en Guatemala su trabajo desde 1998, en zonas donde las comunidades se encuentran muy aisladas, lo que dificulta su subsistencia. Por esa razón se acondicionan puntos de agua, se construyen letrinas y se trabaja en educación para la salud. Además se desarrollan programas de insumos agrícolas con familias campesinas y se trabaja en la preparación de desastres. En estos momentos, AcH está también realizando un estudio en Jocotán, para constatar los casos de desnutrición y analizar la situación de inseguridad alimentaria.

4.-Honduras.

Tras la declaración el pasado 23 de julio de emergencia nutricional en algunas zonas del país, el PAM (Programa Mundial de Alimentos) en coordinación con otras ONG, inició una distribución de 2.000 toneladas entre las familias más afectadas. Recientemente se ha comenzado con la distribución de semillas entre los pequeños productores, para que estos no alcancen una situación de inseguridad alimentaria. Acción contra el Hambre, asimismo, ha realizado un estudio en Danlí, departamento de El Paraíso, en el sur del país, para comprobar los efectos de la sequía, ya que es una de las zonas más afectadas y desarrollar medidas de apoyo y seguimiento a medio plazo.

Dicho estudio reveló una situación grave por las condiciones de las numerosas familias afectadas, que "llevan años en una pendiente de pérdida de recursos y capital, en plena incertidumbre por los resultados de la próxima cosecha y con el agravante del sector cafetero, que constituye una valiosa fuente de ingresos en la zona", señala Jorge Cruz, agrónomo de Acción contra el Hambre en Honduras. "La mayoría de los productores de El Paraíso practican una agricultura de subsistencia caracterizada por la dependencia exclusiva de las lluvias, la poca o nula utilización de insumos y la aplicación de prácticas no conservacionistas de producción que deterioran el medio ambiente", añade Cruz.

El resultado de todo ello ha sido la constatación de la situación en la que viven las comunidades rurales, que se han visto obligadas a reducir el número de comidas al día, la cantidad de alimentos por comida y a priorizar la comida entre los familiares más vulnerables. Con las reservas alimenticias agotadas, sin producción y sin ingresos adicionales, la compra de semillas de la próxima cosecha la afrontarán con la petición de un crédito, cuya garantía de devolución dependerá de la incierta próxima cosecha.

En el marco del programa de seguridad alimentaria de Acción contra el Hambre en El Paraíso, se han establecido sistemas de micro riego que, tras el desarrollo de la producción de maíz dulce, han permitido una producción e ingresos regulares. AcH además trabaja, desde 1998, en proyectos de nutrición, agua y saneamiento. Y es que se estima que, debido a las lluvias tardías, se han perdido más de 31.820 Has. de granos básicos, lo que afectará a 317.000 pequeños y medianos productores (de los que 150.000 son agricultores de subsistencia que cultivan menos de una dos hectáreas de terreno para satisfacer todas las necesidades alimentarias de la familia).

5.-El Salvador.

Este país, especialmente azotado por los desastres naturales en el último año, ya ha recibido mil toneladas de alimentos, distribuidas entre 20.000 familias, tras la petición de ayuda internacional y la declaración de estado de emergencia realizada por su presidente. La sequía ha afectado gravemente a cuatro departamentos del este y noroeste del país, donde 68.728 familias (318.640 personas) se han visto damnificadas. El Ministerio de Agricultura salvadoreño denuncia que el número total de necesitados, especialmente tras la sequía, alcanza los 100.000.

Las lluvias tardías del invierno tuvieron como resultado la pérdida de un porcentaje significativo de la primera cosecha de granos básicos. Esta situación se agravó por la escasez de alimentos provocada por los terremotos de enero y febrero. Este país sufre además de un sistema reproductivo agro-forestal que altera gravemente el medio ambiente, con consecuencias nefastas sobre las condiciones de vida de la población local. Y es que es habitual la deforestación, el uso indiscriminado de productos químicos y la alteración de la cantidad y calidad de agua. A ello se suma un mal reparto de tierras, de la gestión de recursos naturales y la ausencia de planes de desarrollo.

Acción contra el Hambre comenzó a trabajar en El Salvador a raíz del primer terremoto del pasado mes de enero, aprovechando la presencia de la organización en los tres países fronterizos (Guatemala, Nicaragua y Honduras). Ello nos permitió hacer una rápida evaluación de la situación e intervenir con programas de agua y saneamiento, muy complicados de desarrollar en ese contexto.

6.-Conclusiones.

Se constata una crisis alimentaria que afecta a los países más pobres de Centroamérica: Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador.

Estos países sufren catástrofes periódicas que hacen de una crisis coyuntural, un problema estructural.

Debido a la falta de mecanismos de adaptación, una situación de alta vulnerabilidad en términos de seguridad alimentaria se ha convertido en una grave situación de inseguridad alimentaria.

Nicaragua es probablemente el país más afectado, debido a que su población sufrió el fenómeno del Niño en el 97, el huracán Mitch en el 98, la sequía desde 1999 y la crisis del café en el 2000 2001. Guatemala, sin embargo, es la que está sufriendo más casos de desnutrición.

Acción contra el Hambre, como organización especializada en temas de nutrición, salud, agua y seguridad alimentaria, propugna y defiende una serie de soluciones que son posibles. Estas abarcan los siguientes temas:

  • La prevención. Ya que se sabe que esta es una zona especialmente proclive a sufrir catástrofes naturales, habrá que tomar medidas para que la población y las estructuras del país estén más preparadas antes de que lleguen los problemas. Serán necesarios acuerdos previos a las crisis entre los gobiernos y los organismos internacionales.
  • Movilizaciones de stocks regionales e internacionales. Desde los países limítrofes y ciertas zonas de cada país, sería conveniente contar con recursos que, de forma inmediata, garanticen una ayuda segura y rápida.
  • Distribuciones controladas de comida a los más vulnerables. La ayuda internacional debe estar controlada, tanto en su distribución, como en su aplicación. De hecho, el destino final deben ser las partes de la población más vulnerables (niños, ancianos y madres con hijos lactantes).
  • Seguimiento nutricional a través de la red de salud pública. Los organismos públicos de estos países pueden y deben colaborar con organismos internacionales y ONG que están allí trabajando. La red de salud pública puede favorecer el seguimiento nutricional de aquellos que sufren inseguridad alimentaria.
  • Educar a los productores en cultivos más productivos - aunque no sean tradicionales - y en técnicas menos agresivas para el medio ambiente, que a la larga arruinan el campo y las cosechas. También en el desarrollo de proyectos de micro riego, cajas rurales de ahorro y crédito y en la propia organización de los productores.
  • Diversificar las fuentes de ingresos de las zona rurales. Al ser esta la población más vulnerable, debería tener una fuente de ingresos más diversificada y que no dependiera tanto de la climatología o la estabilidad y regularidad de las lluvias. El desarrollo de talleres (costura, carpintería,..) o la crianza de animales de granja serían unas buenas alternativas.


Fuentes consultadas:

Informes de los equipos de Acción contra el Hambre en El Salvador, Nicaragua, Honduras y Gutemala.

Informe de los técnicos de Acción contra el Hambre sobre seguridad alimentaria, en los departamentos de Nueva Segovia y Matapagalpa (Nicaragua), y sobre la sequía en el departamento de El Paraíso (Honduras).

Programa Mundial de Alimentos (PAM).

Ministerio de Agricultura de El Salvador.

Ministerio de Agricultura de Guatemala.

Ministerio de Agricultura de Honduras.

Ministerio de Agricultura de Nicaragua.

Cruz Roja de Guatemala.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Instituto de Nutrición de Centroamérica (INCAP).

Food and Agriculture Organization (FAO).

International Food Policy Research Institute (IFPRI).

Office for the Coordination of Humanitarian Affairs (OCHA).

Más información:
Pilar Ramírez
Prensa AcH
Tf.: 913915306