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Resultados del Registro Migratorio de ciudadanos venezolanos en el Ecuador 2019-2020: características, condiciones, dinámicas y factores con perspectiva geográfica de la población objetivo

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RESUMEN EJECUTIVO

La crisis económica, política y social que ha vivido Venezuela en estos últimos años ha resultado en un éxodo de millones de personas principalmente hacia países de la región, entre estos Ecuador, generándose un aumento de migrantes venezolanos en los últimos años. Según los datos de la Plataforma de coordinación interagencial para refugiados y migrantes de Venezuela (R4V, 2021), para finales del año 2020 alrededor de 5.4 millones de venezolanas/os salieron de su país, y cerca de 4.6 millones están en la región de Latinoamérica y El Caribe. Además, alrededor de un millón se encuentran en situación irregular.

En Ecuador, y en línea con lo mencionado en el Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes (RMRP, por sus siglas en inglés) (2021), para diciembre 2021, se calcula que la cantidad de personas refugiadas y migrantes que estarán viviendo en el país será cercana a las 523 mil, y cerca de 90.3 mil personas se estima que estén en tránsito.

En la actualidad, la movilidad humana en el Ecuador considera tanto a la migración internacional como a la migración interna, las múltiples causas y consecuencias de la migración, así como las dinámicas migratorias como país de origen, tránsito y destino (Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, 2018). De acuerdo con la Ley Organiza de Movilidad Humana (2018) la movilidad humana se entiende como “los movimientos migratorios que realiza una persona, familia o grupo humano para transitar o establecerse temporal o permanentemente en un Estado diferente al de su origen o en el que haya residido previamente, que genera derechos y obligaciones”.

Ecuador, con una trayectoria de políticas innovadoras con respecto a la movilidad humana, así como por ser uno de los principales destinos de la población venezolana en la región, responde a los flujos inusuales de población venezolana en el Ecuador con la emisión del Decreto Ejecutivo No. 826, del 26 de julio de 2019, y el Acuerdo Ministerial No. 000103/2019 , con los cuales se determinó una Amnistía migratoria mediante un censo de la población venezolana liderada por el Ministerio del Interior como el ente responsable del control migratorio, así como un proceso de regularización migratoria mediante una Visa de Excepción por Razones Humanitarias (VERHU) a ser gestionada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana.

Para este proceso, la Subsecretaria de Migración, estableció dos etapas de registro, la cual contempló una fase de registro a través de una plataforma Web, donde los ciudadanos venezolanos completaron la información solicitada y se les asignaba un turno para la segunda fase, la cual contempló una entrevista para la validación de la información y el registro de información biométrica a través de las Unidades de Servicios de Apoyo Migratorio a nivel nacional. Es importante recalcar que el registro migratorio se estableció como un paso previo para acceder a la solicitud de la visa VERHU.

El proceso inició el 26 de septiembre de 2019 a través del registro y asignación de citas en línea, el 15 de octubre del mismo año inició la fase presencial con la activación de las entrevistas en sitio. De acuerdo a la primera planificación alineada en el marco del Decreto Ejecutivo N°826, se estimaba como fecha de finalización el 31 de marzo de 2020, sin embargo y por la emergencia sanitaria a raíz del COVID 19, el proceso se extendió en un primer momento hasta el 15 de junio de 2020 en correspondencia al Estado de Emergencia, así como por la resolución emitida por el COE el 16 de marzo de 2020 de suspender de todas las actividades relacionadas con el proceso de registro y regularización. Adicionalmente, en el Decreto Ejecutivo No. 1020 emitido el 23 de marzo de 2020, el presidente de la República estableció la extensión del período de amnistía migratoria y el proceso de regularización por sesenta días adicionales. El reinicio del proceso de registro se iniciaría al finalizar el estado de emergencia y sus restricciones, tal como lo establece el Decreto Ejecutivo No. 1017. El 15 de junio de 2020, el gobierno emitió un nuevo estado de emergencia, lo cual permitió la reactivación parcial del sector público y con ello el 29 de junio se reanudó el Registro Migratorio de ciudadanos venezolanos en el Ecuador que finalizó el pasado 13 de agosto del 2020.

De acuerdo al Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular en su objetivo 1, la generación de datos exactos y desglosados son fundamentales para la formulación de políticas con base empírica, en este sentido, los resultados del Registro de Población Venezolana resultan clave para la definición de políticas públicas en el marco de la movilidad humana en el Ecuador enfocadas a dar atención pertinente a hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes provenientes de Venezuela. Como tal, el presente documento presenta las características y condiciones, con perspectiva geográfica, de las personas mayores de edad que fueron parte del Registro Migratorio y que acudieron a la segunda fase de registro presencial en las Oficinas de Servicios de Apoyo Migratorio (SAM). El análisis se aborda en cinco secciones principales: 1) perfil sociodemográfico de la población, 2) estructura del hogar y vivienda, 3) condiciones económicas y laborales, 4) condiciones de salud y 5) condiciones migratorias, en cada una se incluyen indicadores desagregados por distintas características y apegados a las distintas realidades obtenidas en el Registro Migratorio. Posteriormente, se realiza un análisis econométrico de probabilidad no lineal, modelo Logit, con el cual se identifica los determinantes de tener un contrato formal.

Inicialmente y como antecedente, considerando la información del flujo migratorio del Ministerio del Interior, se evidencia que, desde el año 2015 hubo una tendencia creciente de arribos de personas de nacionalidad venezolana al Ecuador, pasando de 106.4 mil personas a 955.6 mil personas en el 2018, máximo número registrado en el periodo. Por otro lado, en los últimos tres años ha ido disminuyendo el flujo, llegando a 509.3 mil personas en el 2019 y 12.3 mil en el 2020; en lo que va del año, hasta mayo 2021, se registra el ingreso de 3.2 mil personas. Esta disminución coincide con la crisis sanitaria y cierre de fronteras terrestres desde 2020. Por su parte, las salidas han registrado una tendencia similar. Además, se aprecia que, en los primeros años, en el periodo entre 2015-2017, existió una mayor prevalencia de ingresos y salidas de hombres; sin embargo, a partir del 2018 hay un incremento de ingresos y salidas de mujeres, cantidad que en los años 2019-2020 supera ligeramente a la de los hombres. Sin embargo, en lo que va del 2021, está equiparada la entrada mientras que, en la salida siguen siendo más prevalente las mujeres. Por último, concerniente al medio de viaje existe una alta prevalencia de migrantes venezolanos que arribaron a Ecuador por vía aérea durante los periodos 2015-2016 y 2020-2021. Por su parte, durante los años 2017-2019, las vías de acceso terrestre se incrementan en gran magnitud: al menos 8 de cada 10 personas provenientes de Venezuela arribaron a Ecuador mediante vía terrestre. Sin embargo, a partir de 2020, las vías de acceso terrestre quedaron relevadas, para liderar el uso de vías aéreas. El saldo acumulado5 de personas de nacionalidad venezolana, del periodo analizado 2015-2021, asciende a 357.4 mil personas.

Considerando las características de las personas venezolanas mayores de edad que completaron la entrevista del registro migratorio, se tienen un total de 134.4 mil registros3 y de los cuales se presentan los principales hallazgos. El perfil sociodemográfico muestra que la mayor parte de las personas son mujeres (51.2%), así mismo la mayoría de la población migrante venezolana se autoidentifica como mestiza (62.5%), y son principalmente personas solteras (82.3%); además, 7 de cada 10 migrantes venezolanos tiene entre 25-55 años de edad, específicamente el 44.0% entre 25 -35 años y el 32.1% entre 36-55 años. Adicionalmente, los grupos más prevalentes en cuanto a nivel educativo son de quienes tienen educación secundaria (45.4%) y universitaria (36.7%). Por otro lado, relativo al territorio de residencia, se evidencia que el 58.1% de los venezolanos/as viven en la región Sierra, siendo Pichincha la provincia que concentra el 44.4% del total de los migrantes venezolanos registrados.

Se observa que, al considerar el estado civil y la edad, la prevalencia de casados se incrementa y la de solteros disminuye a medida que el rango de edad es más alto, puesto que para quienes tienen 18 a 24 años, la prevalencia de casados es del 2.1% y la de solteros es de 95.7%, mientras que para quienes tienen 56 años o más, la prevalencia de casados es del 33.9% y la de solteros es de 51.6%.
En cuanto al nivel educativo, se observan diferencias por sexo; el 43.5% de las mujeres tienen un nivel educativo universitario, y solo el 29.5% de los hombres, mientras que los hombres tienen una mayor prevalencia de quienes alcanzaron la educación secundaria (50.1%) frente a las mujeres (41.0%).

Adicionalmente, considerando la estructura del hogar y vivienda, se identifica que el 7.6% de los migrantes tienen hijos nacidos en el Ecuador, el 12.1% tienen familiares ecuatorianos, 3 de cada 10 personas venezolanas comparten su hogar con otros migrantes, y más de la mitad (55.9%) viven en hogares con niños/as. De manera desagregada, se observa que la prevalencia de personas que tienen hijos/as nacidos en el país es considerablemente mayor para las personas jóvenes.
Adicionalmente, se identifica que el 18.9% de las personas que tienen 56 años o más afirman tener familiares ecuatorianos, porcentaje superior a la de los demás grupos de edad que es aproximadamente del 12%. En cuanto a quienes comparten su vivienda con otros migrantes, se identifica que el 35.4% de los hombres afirman hacerlo, prevalencia que es mayor a las de las mujeres (32.0%), además, considerando el estado civil, los solteros comparten su vivienda en mayor proporción (35.8%) que la de los casados (21.9%), y finalmente, en la Costa es más prevalente (36.5%) este comportamiento que en la Sierra (32.2%) y Amazonía (21.8%). Por otro lado, centrando el análisis en quienes viven con niños/as, se observa que el 60.6% de las mujeres afirma hacerlo, prevalencia mayor a la de los hombres (50.9%), y la prevalencia de las personas de 25 a 35 años (56.9%) y de 36 a 55 años (58.8%) que viven con niños es mayor que la de personas con 18 a 24 años (48.7%) y los de 56 años o más (54.2%).

Por su parte, las condiciones económicas y laborales muestran que solamente el 16.9% de los migrantes venezolanos tienen un contrato formal y el 46.0% tiene un salario menor al Salario Básico Unificado (SBU). En cuanto al contrato formal, se observa que existen diferencias al tomar en cuenta el nivel educativo, el 27% de quienes tienen educación universitaria y el 14.7% de quienes tienen Escuela Técnica cuentan con un contrato formal, mientras que solo el 3.8% de los que tienen educación Primaria tienen un contrato formal. También se observa que existen diferencias entre los que cuentan con un contrato formal y su edad, puesto que los más jóvenes (18 a 24 años) y los de mayor edad (de 56 en adelante) son las personas con las menores prevalencias de personas con un contrato formal, 9.2% y 13.7% respectivamente, frente al 19.8% para las personas entre 25 a 35 años. Adicionalmente, se encuentra que la prevalencia de tener un contrato formal es mayor cuando las personas de nacionalidad venezolana tienen familiares ecuatorianos (18.4%), frente a cuando no se tiene (16.7%). Además, se observa que el porcentaje de personas que tienen un contrato formal es superior para quienes tienen hijos nacidos en el Ecuador (21.7%), frente para quienes no los tienen (16.5%).

Por otro lado, con respecto al ingreso y la relación con el Salario Básico Unificado, se observa que el porcentaje de personas que ganan menos que el SBU es más alta en la región Sierra (46.9%) frente al resto de regiones, Costa (45.1%) y Amazónica (38.1%). Además, quienes no tienen lazos familiares en el país, presentan una prevalencia levemente mayor a ganar menos que el SBU (46.0%) en comparación con aquellos que tienen familiares ecuatorianos (45.8%). En cuanto a haber tenido un Trabajo fijo o constante en el último mes, se observa que el porcentaje de quienes tuvieron este tipo de trabajo es considerablemente mayor para los hombres (48.4%), en relación a las mujeres (37.2%). Al tomar en cuenta el nivel de educación, se identifica que la prevalencia de un trabajo fijo es mayor en los grupos educativos más altos en comparación a los más bajos, de hecho, el 49.2% de los que tienen educación Universitaria y el 43.9% de quienes tienen Escuela Técnica contaron con un trabajo fijo el último mes, frente al 18.4% de los que no tienen educación, o el 29.8% que alcanzaron la educación Primaria. Por otro lado, entre las principales ocupaciones están: el comercio, los oficios en hogar, las comidas y bebidas y otros, siendo esta última la categoría con mayor prevalencia (30.7%), sin embargo, se observa diferencias en cuanto al sexo de las personas, puesto que al considerar oficios como las actividades del hogar, el 16.6% de las mujeres se ocupan de esta actividad, frente al 0.4% de los hombres, mientras que en Construcción, la prevalencia de los hombres (12.5%) es mucho mayor que la de las mujeres (0.6%).

Según el análisis de la condición de salud, cerca de la mitad de las personas registradas o sus familiares (48.9%) han asistido a centros de salud públicos en el Ecuador, 9 de cada 10 indican no padecer enfermedades crónicas, mientras que menos del 1% indicaron padecer de enfermedades infecciosas. En cuanto a la asistencia a centros de salud, se observa que las prevalencias son mayores en las mujeres (53.7%) en comparación con los hombres (43.9%); del mismo modo, si en el hogar viven niños/as (58.1%) frente a quienes no tienen menores en su hogar (37.2%); y considerando la edad, se evidencia que las personas de mayor edad presentan una mayor prevalencia de asistir a centro de salud, particularmente el 57.6% de las personas de 56 años en adelante, frente al 47.5% de quienes tienen entre 36 a 55 años. Por otro lado, aunque la proporción de personas que tienen enfermedades crónicas es baja, la prevalencia para las personas de 56 años es considerablemente más alta en comparación al resto de grupos de edad, ya que el 18.0% de los de 56 años o más sufren de este tipo de enfermedades frente al 5.9% en las personas entre 36-55 años. Finalmente, con respecto al índice de vulnerabilidad7, se identifica que las personas que son parte de los dos quintiles más bajos del índice son mayoritariamente hombres (58.7%), de edades entre los 25 y 35 años de edad (48.1%). Adicionalmente, el 94.9% no tiene familiares ecuatorianos, y el 36.1% comparte la vivienda con otros inmigrantes; respecto al ámbito laboral, 6 de cada 10 personas venezolanas en esta situación tuvieron un trabajo fijo, y solo 3 de cada 10 personas tienen un contrato formal. Además, se evidencia que 63.2% de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad tuvieron ingresos menores al salario mínimo.

En cuanto a temas relacionados con la condición migratoria, 9 de cada 10 personas de nacionalidad venezolana planean residir en Ecuador por más de 2 años, adicionalmente, se evidencia que más de la mitad de las personas está más de un año, específicamente, el 38.4% reside en el Ecuador entre 1 y 2 años, y el 23% más de 24 meses. Por otro lado, los principales documentos con los que cuentan las y los venezolanos son el Pasaporte ordinario (68.5% del total de registrados) y el Documento de identidad (30.8% del total de registrados), además, el 67.2% tiene sus documentos vigentes8. Considerando un análisis más detallado, se identifica que las personas de hasta 35 años presentan una mayor prevalencia, aproximadamente del 90%, de querer residir en el país por dos años o más, frente al 87% de las personas mayores a 56 años.

En cuanto al tipo de documento que posee la persona, se observa que la prevalencia de quienes tienen Pasaporte ordinario es mayor en la Sierra (71.9%) y en la Costa/Insular (65.0%) en comparación con la Amazonía (43.2%), mientras que en la Amazonía es mayor la prevalencia de quienes tienen el Documento de identidad (55.7%) frente el resto de regiones, 27.4% para la Sierra y 34.5% para la Costa/Insular.

Por último, respecto a la población menor de 18 años9, se evidencia una cantidad similar entre hombres (50.2%) y mujeres (49.8%), además, cerca de la mitad (46.4%) son niños/as de 6 a 12 años. Específicamente, al analizar los rangos de edad y el nivel educativo, se observa que el 91.3% de las personas entre 6 y 12 años tiene educación primaria, y, de las personas venezolanas de entre 13-15 años, el nivel más prevalente es la secundaria (59.8%), seguido de la primaria (39.6%). Por su parte, el 79%.0 de los adolescentes entre 16 y 17 años tiene un nivel educativo de secundaria. Por último, el 97.0% de este grupo poblacional declaró que su ocupación es ser estudiante.

Seguidamente, considerando la base de datos del Registro Migratorio y por medio de un modelo de probabilidad no lineal10, se realizó un análisis econométrico con el objetivo de identificar los determinantes de tener un contrato formal de trabajo11. En ese sentido, en se advierte que: en lo relativo al perfil sociodemográfico de las personas venezolanas, el nivel educativo, la edad y la región de residencia son las principales variables que se asocian con una mayor probabilidad de tener un contrato formal. Específicamente, una persona venezolana con nivel de educación equivalente a universidad12, personas que tienen entre 25 y 35 años y 36 a 5513, y si reside en la región Sierra14. En relación a la estructura del hogar y la vivienda, se evidencia que, el hecho de que existan niños15 en el hogar se asocia negativamente con la probabilidad de tener un contrato formal. Con respecto a las características migratorias, es notable el efecto del aumento del tiempo de estadía en el país sobre la probabilidad de tener un contrato formal; específicamente para aquellas personas con un tiempo de estadía superior a los dos años16 . En cuanto a las características económicas, la probabilidad es mayor para las personas que tuvieron un trabajo fijo en el último mes17. Además, para quienes se dedican a ocupaciones profesionalizantes18.