Lluvias volvieron a anegar varios sitios de Ricaurte

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from El Comercio
Published on 28 Mar 2013 View Original

Las aguas comenzaron a bajar de a poco en la parroquia Ricaurte y sus recintos aledaños. El pasado martes 26, una nueva creciente de los ríos Pijullo y Catarama puso de nuevo en aprietos a la población.

En el área rural, especialmente, los pobladores temieron daños mayores como los ocurridos hace menos de dos semanas cuando varios recintos quedaron aislados y se evacuó a sus pobladores. El agua ingresó a varias viviendas y cubrió extensas zonas de cultivos, mayoritariamente de arroz.

Alfonso Rosero, presidente de la Junta Parroquial de Ricaurte, explicó que el río Pijullo volvió a incrementar su nivel por lo que estuvo a punto de dañar, como hace dos semanas, la vía La Troncal, acceso a varias comunidades.

"Tuvimos la ayuda oportuna de la Prefectura de Los Ríos con maquinaria. Incluso casi se nos va la carretera principal de Ricaurte a Caluma. Provisionalmente sellamos una alcantarilla para que no entrara más agua", contó.

En ese sitio se colocó una alcantarilla metálica de gran tamaño pues las que existían resultaron insuficientes y se las llevó la correntada. Allí se debió reforzar el ingreso de tierra para que no colapse.

En el sector de La Victoria, técnicos de la Dirección de Gestión de Riesgos de Los Ríos, descubrieron que varias alcantarillas que cruzan una vía que conecta con poblaciones de Cotopaxi fueron tapadas con concreto por el dueño de una bananera en dicha zona.

Las autoridades locales, lideradas por el Jefe Político, abrieron la brecha de la alcantarilla, con la utilización de una retroexcavadora de la Prefectura, para lograr que el agua estancada pudiera seguir su curso y no se represe.

También se reportó la detención de Sixto V., dueño de la bananera, quien se oponía a que el hueco fuera nuevamente abierto.

Cristian Villasagua, director de Gestión de Riesgos de Los Ríos, explicó que al tapar las alcantarillas de desfogue, el desborde del río Pijullo originó la inundación de diferentes sectores y el agua permanecía empozada.

El panorama de ayer era más alentador, dijo Piedad Fierro, vocal de la Junta Parroquial.

El nivel del río bajó y la gente pudo volver a sus casas. Unas 40 familias aún permanecen en diferentes albergues instalados en escuelas de la zona.

En el recinto Castilla, también del cantón Urdaneta, unas 30 familias resultaron afectadas por la inundación, producto de la nueva creciente del río Pijullo. Allí quedaron anegados extensos cultivos de banano, café y otros productos.

En la cabecera parroquial, Ricaurte, el agua también comenzó a desaparecer de sus calles. El martes el río Catarama incrementó su nivel y el agua ingresó al poblado a través de su alcantarillado. "El nivel del río está más arriba que el de la población. Hace falta, como en Babahoyo, un sistema de bombeo para que la población no se inunde", acotó Rosero.