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Ecuador: Una encuesta al pie del Tungurahua

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Redacción Ambato

'Se solicita a los habitantes de Laurelpamba que asistan a la casa comunal, porque se realizará un censo", anunciaba por los altoparlantes Luis Armando Morales, presidente de este caserío ubicado en la parroquia Cotaló, en el cantón Pelileo.

El dirigente estaba acompañado, el domingo pasado, por Marilú Abad, funcionaria del Comité de Voluntariado de Tungurahua.

Desde hace dos meses, esta organización en coordinación con la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgos, realiza un censo en 15 comunidades de Penipe, Guano, Baños, Pelileo y Quero. Estas localidades están ubicadas en Chimborazo y Tungurahua. El fin es saber con exactitud cuántas personas habitan en la zona de alto riesgo del volcán.

Según Carlos Ruiz, coordinador del censo, hasta ahora se han encuestado a 850 familias de Ulba, Bascún, Pillate, Chacauco, Cahuají Bajo y Guanando.

El funcionario explicó que una vez que se tenga la información se propondrán proyectos dirigidos a mejorar la distribución de los recursos para las personas que viven cerca del volcán.

El proceso eruptivo se inició en 1999. Desde ese año, muchos campesinos vendieron sus tierras para trasladarse a vivir en lugares que estén lejos de la amenaza de la ceniza. "Otros prefirieron quedarse, por esa razón hay que actualizar los datos", explica Ruiz.

En Laurelpamba, el frío cala los huesos y los bramidos del volcán ocasionan que los vidrios vibren. Los cultivos de maíz y papas no están cubiertos de ceniza, pese a que en los últimos días la actividad sísmica en el coloso aumentó. Esto, según los recientes reportes del Instituto Geofísico.

"El volcán ha destruido casas, plantaciones y mucha gente ha dormido en albergues", cuenta César Aguilar, vecino.

El lugareño reconoce que así como la ceniza y las esporádicas erupciones del volcán han causado daño, también han traído beneficios. Uno de ellos es la fertilización de los terrenos.

"Cuando el Tungurahua está tranquilo, sembramos de todo. Las cosechas se venden en los mercados de Pelileo y Ambato".

La vivienda del agricultor se encuentra cerca de la de Elsa Sánchez. La ama de casa, de 37 años, caminó ágilmente por los serpenteantes caminos del pueblo, apenas escuchó el anuncio del censo por los altoparlantes.

Ya en la casa comunal, se sentó en una silla de madera, mientras la técnica Abad preparaba el cuestionario con 25 preguntas. Básicamente, el test sirve para conocer cómo es su casa, la producción de su parcela y los problemas que originó en su familia la reactivación del Tungurahua.

Además, los encuestadores indagan sobre las afectaciones en la salud por la caída de la ceniza.

"Hace dos años invertí USD 12 000 en la siembra de 5 000 plantas de tomate de árbol. Todo se perdió. La ceniza, literalmente, quemó la plantación", manifestó esta mujer, quien usa botas de caucho para evitar que sus pies se humedezcan por la lluvia.

La campesina añadió que para conseguir ese dinero gestionó un crédito en una institución bancaria, que aún no termina de cancelarlo. "Si en este año el volcán se porta bien, podré pagar esa deuda con el dinero que obtenga por la venta de las cosechas".

De su parte, Segundo Escobar, durante la encuesta dijo que utiliza estiércol de cuy para sembrar. "Esta es una estrategia para que la tierra produzca más. Pedimos más asesoría. Necesitamos técnicas para mejorar la producción".

En cambio, María Torres comentó que desde que cae ceniza sobre su parcela, ella y sus familiares tienen problemas en las vías respiratorias. "Los niños se enferman y las medicinas son escasas. Eso me preocupa".

Ella pidió que durante las emergencias, las autoridades prioricen la distribución de medicinas y el envío de brigadas médicas.

En Laurelpamba se encuestó a 50 familias. El coordinador Carlos Ruiz informó que los resultados se difundirán en dos meses. La información será entregada a los comités de Operaciones de Emergencia de Chimborazo y de Tungurahua.

Desde estas organizaciones se planifican los proyectos de desarrollo productivo y de protección para la población afectada por el proceso eruptivo del volcán.

Los miembros de estos comités aprueban los planes de traslado y son los únicos autorizados para decidir si una población debe ser evacuada. En las dos provincias hay nueve cantones que están amenazados por el coloso. Está previsto que el censo concluya el próximo mes. Luego, se tabularán los datos.