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Ecuador, dos meses después del terremoto

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Se cumplen dos meses del terremoto de Ecuador, una catástrofe a la que siguieron más de 1.500 réplicas, algunas de ellas casi tan devastadoras como el propio seísmo. En total, 663 fallecidos, cerca de 6.300 heridos y más de 28.700 personas sin hogar. Lamentablemente y a pesar de las terribles consecuencias, el impacto mediático de esta emergencia ha sido inversamente proporcional a la gravedad de la situación en la que aún se encuentran dos meses después los damnificados de las provincias de Manabí y Esmeraldas, las dos más afectadas.

Ayuda en Acción fue de las primeras organizaciones en movilizarse para dar respuesta inmediata a la emergencia humanitaria en Esmeraldas donde trabajamos desde hace más de 7 años junto a nuestro socio local la Corporación Esmeraldeña para la Formación y el Desarrollo Integral (CEFODI). El día después del terremoto, comenzamos a identificar los daños e iniciamos el reparto de artículos de primera necesidad. En este tiempo hemos asistido a 759 familias –más de 3.000 personas– de 26 comunidades rurales del Cantón Muisne a los que hemos entregado más de 1.700 kit compuestos por alimentos, artículos de higiene y limpieza, colchones o bidones de agua, entre otros.

Este cantón es una de las zonas más afectadas por el terremoto de Ecuador del pasado 16 de abril; cinco de sus nueve parroquias han sufrido graves daños, es decir, casi 14.000 personas –aproximadamente el 50% de los habitantes de la zona– lo han perdido prácticamente todo. Y como suele suceder en este tipo de catástrofes, coincide que el Cantón Muisne es de los más pobres de la provincia de Esmeraldas y también de Ecuador. El 89% de su población no tiene satisfechas sus necesidades básicas, un porcentaje que está muy por encima de la media nacional fijado en el 60%; la gran mayoría de las comunidades no tiene acceso a agua segura y de calidad, muchos hogares no cuentan con abastecimiento de energía eléctrica y las infraestructuras escolares son insuficientes, reflejo de ello es su índice de analfabetismo, de casi un 14%, uno de los más altos de la provincia.

El trabajo de recuperación tras el terremoto de Ecuador

Si algo diferencia a Ayuda en Acción de otras organizaciones es nuestra apuesta por un compromiso a largo plazo. En Esmeraldas, antes del terremoto, ya teníamos una hoja de ruta planificada hasta 2025, por eso, además de dar respuesta inmediata a la emergencia, ya hemos empezado la planificación y ejecución del plan de recuperación de la zona.

En este sentido, son cuatro las grandes áreas en las que estamos centrados: construcción y reconstrucción de viviendas, recuperación y preservación de medios de vida de las familias afectadas, mejora de los sistemas de agua y saneamiento y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria a través de la creación de comités de gestión de riesgo.

Además de esto, nuestra experiencia en otras emergencias –como la de los terremotos de Nepal en 2015– nos ha enseñado que la infancia es la mayor damnificada en este tipo de situaciones. En el caso del terremoto de Ecuador, a las consecuencias psicológicas y emocionales se suma el hecho de que en las provincias de Manabí y Esmeraldas, más de 200.000 menores no han podido regresar a clase con normalidad. Conscientes de ello, estamos trabajando en la creación de espacios seguros para los menores que garanticen la preservación de sus derechos de protección, bienestar psicosocial y educación –no formal–, además de servir de apoyo a los padres y madres mientras participan en las labores de reconstrucción.