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Construyendo evidencia sobre la integración de los programas de transferencia de efectivo dentro de la gestión de casos de violencia de género para fortalecer la respuesta a la violencia íntima de pareja para migrantes y refugiados urbanos en Ecuador

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Introducción

La violencia basada en género -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres, y de las personas de la diversidad sexo genérica tanto migrantes y refugiadas como de la comunidad de acogida.

La Encuesta Nacional de Relaciones familiares y Violencia de Género del 2019 informó que 6 de cada 10 mujeres (64,9%) han sufrido algún tipo de violencia. La violencia psicológica es la más frecuente (56,9%), seguida de la violencia gineco obstétrica (47,5%), la violencia física (35,4%), la violencia sexual (32,7%) y la violencia económico-patrimonial (16,4%). Desde el 1 de enero de 2022 hasta el 5 de marzo de 2022 se produjeron 28 femicidios, transfemicidios y muertes violentas contra mujeres a causa del crimen organizado (Alianza para el monitoreo y mapeo de los femi(ni)cidios en Ecuador, marzo, 2022). En lo que va transcurrido del año 2022, una mujer es asesinada violentamente cada 54 horas a causa de su género. Las investigaciones muestran que las tasas de violencia de género son extremadamente altas entre las mujeres, las personas LGBTIQ+ (CARE, 2019), con énfasis en las niñas y adolescentes, especialmente migrantes y refugiadas. El 42,8% de las mujeres y niñas sobrevivientes de la violencia sexual fueron agredidas por su pareja (INEC, 2019). Un Análisis Rápido Transfronterizo de Género (CARE, 2021) descubrió que el 100% de las mujeres migrantes y refugiadas entrevistadas habían sido víctimas de acoso callejero y/o violencia sexual.

La provincia del Guayas es una de las que tiene el mayor número de femicidios, con 7 casos denunciados entre enero y marzo de 2022, seguida de Manabí con 5 casos, y Esmeraldas con 3 casos. En el 86% de estos casos, el agresor tenía una relación con la sobreviviente. La emergencia sanitaria de la COVID-19 ha incrementado la exposición a los riesgos de violencia de género que afrontan las mujeres y adolescentes, incluyendo los riesgos de explotación y abuso sexual; la violencia se ha intensificado dentro del hogar y en relaciones de pareja.

Las necesidades de apoyo de las sobrevivientes para recuperarse de la violencia de género (VBG) y de la violencia íntima de pareja (VIP) son muy deficientes. Para responder a esta emergencia, Women Refugee Commision (WRC) y CARE, con el apoyo del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (CEPAM), Fundación Mujer y Mujer y la Unión Nacional de Trabajadoras del Hogar y Afines (UNTHA) implementaron el proyecto titulado “Construyendo evidencia sobre la integración de la asistencia en efectivo y vales (CVA) dentro de la gestión de casos de violencia de género (GBV) para fortalecer la respuesta ante la violencia íntima de pareja (VIP) para migrantes y refugiados urbanos”.

Este proyecto, financiado a través del premio Enhancing Learning and Research for Humanitarian Assistance (ELRHA) contra la VIP, proporcionó asistencia en efectivo y vales (CVA) integrada en la gestión de casos de violencia basada en género a 150 sobrevivientes migrantes y refugiadas y de la comunidad de acogida en la localidad de Guayaquil para hacer frente a las barreras económicas a las que se enfrentan en su recuperación de los incidentes de violencia. A nivel mundial, el 20% de la asistencia humanitaria se ofrece a través de CVA, pero el uso de CVA dentro del sector de la protección se queda atrás con respecto a otros sectores. Entre las sobrevivientes que fueron apoyadas a través de esta innovadora intervención se encontraban mujeres y personas LGBTIQ+. Se levantaron líneas de base inicial y final para medir los impactos y resultados de este modelo de intervención.

La integración del CVA dentro de la gestión de casos de violencia de género tiene un excelente potencial para mejorar los enfoques tradicionales de gestión de casos; las entregas mediante CVA pueden ayudar a las sobrevivientes de violencia basada en género a cubrir los costos asociados con la salida de una relación violenta, tales como los costos de un alojamiento seguro, así como el acceso a servicios esenciales, incluyendo la asistencia jurídica, el apoyo psicosocial y la atención post-violación, así como los costos de transporte para acceder a dichos servicios.

A continuación, se compartirán los resultados de esta investigación con el propósito de incidir sobre la incorporación de las transferencias monetarias en el marco de la gestión de los casos de las sobrevivientes de violencia íntima de pareja ecuatorianas y migrantes y refugiadas.