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CDH-GIZ Ecuador: No tengo donde ir: Migrantes y refugiados en asentamientos irregulares - Mayo 2021

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Alojamientos de emergencia

En la actualidad, muchos refugiados en el mundo viven en condiciones poco dignas y de inseguridad, ya que no se les ha podido garantizar pleno acceso a posibilidades de asentamientos y refugios sostenibles (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 2014). La respuesta oportuna de asentamientos y refugios efectivos en cada país, según ACNUR, puede mejorar significativamente la protección de los refugiados y su capacidad para satisfacer sus necesidades básicas, así como también para fortalecer su resiliencia ante las crisis humanitarias y el impacto de su desplazamiento.

En ese sentido, un asentamiento debe abordar las necesidades de la comunidad en general además de ser diseñado con la participación de las poblaciones desplazadas y afectadas, de los socios y de todos los sectores que se involucren en el espacio. Así, dentro del campo de los asentamientos, se reconocen de tipos rurales y urbanos.
Estos últimos, a su vez, pueden llegar a ser formales o informales.

Un asentamiento rural es donde las poblaciones desplazadas se asientan en tierras fuera de las ciudades y pueblos (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 2014). En este tipo de asentamiento, la población a menudo depende de las prácticas agrícolas y pastorales, y tiene menos sistemas de infraestructura comunitaria que en los asentamientos urbanos. Un asentamiento urbano, por el contrario, es donde las poblaciones desplazadas se ubican dentro de una aglomeración urbana como un pueblo o una ciudad. Estas zonas, a diferencia de lo rural, incluyen áreas de servicios e infraestructuras, así como de espacios para actividades administrativas, comerciales e industriales dedicadas al desarrollo de las ciudades.

Tanto en entornos rurales como urbanos, los asentamientos pueden ser formales o informales. Los primeros, se refieren a tierras que han sido clasificadas por el gobierno o el autoridades pertinentes como una zona residencial o que se encuentra ocupada por viviendas formales. Estos asentamientos pueden ser campamentos planificados, edificios públicos generalmente denominados centros colectivos, centros de recepción o tránsito. Otras opciones son casas o apartamentos ubicados dentro de pueblos, ciudades o pueblos de las comunidades de acogida. Los segundos, se refieren a lugares que no están planificados, y que se han construido sobre terrenos en donde los ocupantes no tienen ningún derecho legal. Es decir, estos sitios son ocupados ilegalmente (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 2014).
Por décadas la respuesta más frecuente y reiterativa del ACNUR, en torno al desplazamiento masivo de población, ha sido el establecimiento de campamentos planificados especialmente en las zonas rurales. Si bien ACNUR se ha enfocado principalmente en los refugiados situados en campamentos, la visión de este organismo sobre refugio está definida como : “un espacio habitable y cubierto que proporciona un entorno de vida seguro y saludable con privacidad y dignidad'' (ídem).

A partir de la definición de ACNUR, es importante considerar otros postulados sobre refugio. Por un lado, el Proyecto Esfera1 elaboró en 2011 un conjunto de normas mínimas universales en ámbitos esenciales de las respuestas humanitarias. Así, dentro de los principios y derechos enunciados en su Carta Humanitaria sostiene que el refugio es un determinante de importancia crítica para la supervivencia, la vida y la dignidad de las personas afectadas por calamidades o conflictos. Señala, además, que los refugios son necesarios para proveer seguridad personal y protección contra peligros, así como provee una mayor resistencia contra los problemas de salud y las enfermedades.

Por otro lado, Cáritas Internationalis, organización sin fines de lucro a cargo del desarrollo de la acción social de la Iglesia Católica, brinda una nueva forma de alojamiento para personas víctimas de desplazamientos forzozos o en condición de movilidad humana: las casas de acogida. Así, Cáritas define a las casas de acogida como aquel espacio de descanso y alimentación que, a diferencia de un refugio, se complementa de manera integral con servicios de acompañamiento legal, asistencia psicológica y ayuda humanitaria para las personas que son acogidas (Cáritas Ecuador, 2019). En ese sentido, esta organización además de su labor en la adecuación y gestión de casas de acogida, brinda talleres a personas en movilidad humana sobre temas como manejo de emociones, trabajo comunitario, primeros auxilios, derechos humanos y orientación laboral.

Si bien estos alojamientos usualmente son de carácter temporal, son reconocidos como los principales alojamientos de emergencia cuyo objetivo es funcionar como mecanismo vital de supervivencia durante las crisis o el desplazamiento masivo de personas. También, son clave para restablecer la seguridad personal, la autosuficiencia y la dignidad puesto que la migración humana, particularmente aquella entre diferentes países, tiene como intención establecerse temporal o permanentemente en la nueva ubicación.

Bajo la experiencia de ACNUR, más de 6,6 millones de personas refugiadas y personas de interés de la organización viven en campamentos. De ellos, 4,6 millones están en campamentos establecidos y aproximadamente 2 millones de personas en campamentos temporales (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados, 2021). Sin embargo, muchos refugiados comparten alojamiento o viven en edificios públicos no funcionales, centros colectivos, barrios marginales y asentamientos informales dentro de las zonas urbanas como respuesta a las necesidades de aquellos que han tenido que dejar su hogar por diversas situaciones como violencia generalizada, cambio climático o desastres naturales, como es en el caso de Ecuador.