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Barreras tácitas y explícitas al empleo de personas en situación de movilidad humana en Ecuador

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1. Resumen ejecutivo

La crisis económica y social que generó el aparecimiento del virus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad denominada COVID-19, ha causado un profundo impacto en todo el tejido social que vive y reside en Ecuador. El golpe sobre el mercado laboral lo han sentido todos sus participantes, sin distinción de su lugar de nacimiento. Las oportunidades de acceso y participación en este mercado se han visto mermadas para todos los oferentes de empleo, incluyendo a nacionales y extranjeros. Bajo este contexto, y a pedido de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Cámara de Industrias y Producción (CIP) realizó una investigación cualitativa enfocada en determinar ciertas barreras que pueden existir al momento de contratación de personas en situación de movilidad humana. La metodología consiste principalmente en la recopilación de información a través de la técnica de encuestas semiestructuradas a empresas de diferente tamaño y sectores.

Para contextualizar el estudio cualitativo se hace un barrido de la normativa vigente en Ecuador referente a la contratación de extranjeros. En general, se observa que el país cuenta con herramientas para generar empleo formal para ciudadanos extranjeros y protegerlos de prácticas reñidas con la ética tendientes a una explotación de este grupo. Los distintos actos normativos y leyes en materia laboral evidencian la diversificación de alternativas de contratación existentes para que personas, indistintamente de su nacionalidad, puedan acceder a un empleo formal. Ante la crisis migratoria de venezolanos que empezó con mayor fuerza en 2018, Ecuador, a través de varios actos normativos, ha buscado facilitar la regularización migratoria, con miras a garantizar que los extranjeros puedan ingresar al mercado laboral y obtener un empleo formal sin obstáculos. El requisito para que una persona extranjera pueda participar en este mercado de manera formal es la obtención de una visa con permiso de trabajo. Casi todas las visas que otorga el Estado ecuatoriano brindan este permiso, con excepción de la visa de turismo.

Esta visa con permiso de trabajo es el documento indispensable que las empresas solicitan al momento en el que un postulante de nacionalidad diferente a la ecuatoriana decida participar en un proceso de selección para una vacante. En general, las empresas consultadas mantienen políticas de inclusión y de no discriminación de los postulantes. En la fase de selección y reclutamiento de personal no existen preferencias por personas de cierta nacionalidad. La contratación está basada en el análisis técnico y objetivo de los perfiles profesionales y en la capacidad de los entrevistados para demostrar las competencias duras y blandas requeridas por las empresas.

El proceso de contratación laboral exige el cumplimiento de unos criterios mínimos que los candidatos deben presentar para postularse a vacantes. Estos criterios están ligados a la normativa interna, procesos estandarizados de la casa matriz, seguimiento a mejores prácticas y el cumplimiento de pasos y procedimientos para mantener sellos de calidad en la operación empresarial. Estos requisitos mínimos comprenden la solicitud de una visa vigente, certificados de competencias y/o diplomas, referencias laborales y personales y documentos de antecedentes penales.

Las empresas hacen un proceso de verificación de estos documentos, a veces contratando a terceras empresas (por ejemplo, de seguridad) para lograr contar con la mayor información validada posible. Los principales retos están relacionados con contactar a las referencias en el exterior, puesto que en muchos casos las empresas en las que trabajaban los postulantes de nacionalidad venezolana han cerrado sus operaciones. A pesar del esfuerzo que se hace para determinar la exactitud de las referencias y de los certificados, muchas veces es imposible encontrar estas referencias en el exterior; sin embargo, las conseguidas en Ecuador son más fáciles de validar. Por lo que se observa que gran parte de los ciudadanos venezolanos que tienen un empleo formal en las empresas entrevistadas lograron presentar y acreditar una experiencia previa en el mercado laboral ecuatoriano.

Las empresas solicitan documentos que avalen la formación profesional de los candidatos por cuanto existen posiciones en los que por ley o normativa interna el puesto exige cierto tipo de formación específica. Se aceptan diplomas y certificados de otros países, con preferencia los que ya están homologados en la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT). Sin embargo, existe flexibilidad en algunos puestos para que las personas que no pueden entregar estos títulos y certificados demuestren sus capacidades, habilidades y conocimientos a través de pruebas prácticas y técnicas en lugar de documentos.

Las empresas prefieren contratar a personal con una visión de carrera por cuanto existen costos asociados a la curva de aprendizaje. Así, siempre se busca un emparejamiento entre la posición, las funciones por desarrollar y las habilidades y aptitudes de los candidatos. En ocasiones existe una sobrecalificación de los candidatos venezolanos que podría incidir en la expectativa del empleador sobre el tiempo que permanecerá en la empresa.

La mayoría de las empresas no tiene preferencia por la nacionalidad del candidato y tampoco se observa que contraten sistemáticamente a personal extranjero por las expectativas de estos últimos de un sueldo menor. Las empresas tienen establecidas bandas salariales para los diferentes puestos de trabajo, y el hecho de decantarse por una opción menos costosa podría tener un impacto en todas las bandas salariales y ocasionar mayores problemas dentro de la propia operación y gestión del talento humano. En estos casos, las empresas optan por situar al candidato dentro de la banda salarial ya que lo que se remunera es el puesto indistintamente de la persona que ejerza la posición.

Si bien es muy difícil tener una percepción sobre un determinado grupo de personas, las empresas entrevistadas manifiestan que el desempeño de las personas de origen venezolano es bueno.

Existen indudablemente brechas y barreras culturales que cerrar entre los empleados venezolanos y ecuatorianos. Las empresas tratan de potenciar la riqueza cultural y la diversidad mediante talleres de sensibilización y la incorporación de una cultura organizacional de tolerancia y respeto a la diversidad.

Sobre el futuro de la migración venezolana a Ecuador, la mayoría de las empresas señalan que ya llegó a un pico en años anteriores y que los flujos dependerán mucho de la estabilización de la economía venezolana y la reactivación del mercado laboral ecuatoriano, que por el momento está muy deprimido.

Finalmente, la recomendación más importante es lograr articular el trabajo entre varios actores públicos, privados, diversas ONG, organismos internacionales, bancos de desarrollo para poner en práctica un ecosistema de inclusión laboral, que constituya un espacio donde resolver los desafíos que existen para una inserción más efectiva de la población en situación de movilidad humana.