Ecuador

600 familias de las zonas de riesgo piden la reubicación definitiva

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Redacción Sierra Centro ecuador@elcomercio.com

TUNGURAHUA | LUNES 09/05/2011

Mientras el volcán Tungurahua se mantiene activo, 600 familias de Cusúa, Chacauco, Pillate, Laurelpamba, en los sitios cercanos , están desesperadas.

La ceniza dañó sus sembríos tras la reactivación del coloso el 20 de abril pasado. El pasto para alimentar a 1 500 reses escasea y han vuelto a depender de las donaciones estatales.

Por eso, la nueva declaratoria de alerta naranja actualizó también un pedido que los habitantes de esas comunas expusieron a las autoridades en diciembre del 2010. Solicitaron que el Gobierno financiara la compra de 350 hectáreas de tierras en un lugar seguro. Allí podrían llevar sus animales durante la emergencia y continuar con sus cultivos. También pidieron la construcción de 70 viviendas más en el reasentamiento de Pelileo.

Esto porque todavía hay comuneros que deben volver en las mañanas a las zonas de riesgo para cuidar su ganado y los cultivos. En las noches regresan al reasentamiento La Paz, en Pelileo.

Otros permanecen en la zona de peligro porque no tienen otra opción. Esta rutina, que se repite desde 1999, cuando empezó el proceso eruptivo, ha minado sus economías y su ánimo.

Méntor Pallo es uno de los afectados. Luego de la última reactivación abandonó sus cuatro vacas lecheras y con su esposa se marchó de Chacauco para refugiarse en el reasentamiento La Paz.

Sin embargo, tuvo que regresar a su tierra con otros 20 vecinos porque no podían desentenderse de sus reses y sembrados. El jueves anterior recibió en donación tres sacos de rechazo de banano que distribuyó el Municipio de Pelileo. Una ración que, según él, solo le alcanzaba para un día.

Por eso, cada mañana vuelve a Chacauco para limpiar con agua la alfalfa y el pasto contaminados con ceniza y alimentar a sus vacas. “Con un lugar seguro no sufriríamos así. El Gobierno tampoco gastaría comprando rechazo de banano, balanceado y melaza”, reflexiona Pallo.

José Meneses es otro de los vecinos de Chacauco. Allí vive con su esposa y dos hijos. En el 2008 no recibió una casa del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en el sector La Paz.

Por eso, cuando hay una nueva reactivación debe pedir posada a sus familiares en la misma zona. “No hay dinero para pagar arriendo. Mi situación es difícil”.

Meneses espera que la segunda fase del reasentamiento La Paz, se concrete y pueda recibir una de las 70 viviendas que el Miduvi planea construir.

Asimismo, aguarda que la compra de una hacienda se cumpla. “En un lugar seguro se puede sembrar y producir sin contratiempos. Acá, en la zona declarada en alerta naranja, vivimos son sobresaltos”, dice Meneses.

Luis Egas, presidente de la comuna Chacauco, es partidario de hallar una solución definitiva para las 600 familias de las cuatro poblaciones. “El año pasado -explica- hicimos esos pedidos al Comité de Operaciones de Emergencia de Pelileo para que éste a su vez presente la solicitud formal a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos”.

El alcalde de Pelileo, Manuel Caizabanda, aguarda el estudio socio-económico del Ministerio de Inclusión Económica y Social. “El pedido debe hacerse proyecto para buscarle financiamiento. En tanto, todavía sigue en el papel”, dice Caizabanda.