41 poblados afectados en Santa Elena

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from El Comercio
Published on 28 Mar 2013 View Original

En la comunidad La Frutilla, sus pobladores, quienes viven de la agricultura, esperan que el invierno no sea tan inclemente como se ha presentado hasta ahora. Pese a aquello todavía pueden acceder al poblado a pie o a lomo de caballo.

Esta comuna conecta con Limoncito, límite entre Santa Elena y Guayas, en el interior de la vía del canal del trasvase de agua.

Desde la ventana de su casa de caña, Matilde Orrala dice que por la cantidad de agua el camino de tierra se va desbarrancando. Lo corrobora William Vera. Por la crecida del río La Frutilla, durante marzo los carros no pueden ingresar por el irregular camino.

"Son unos 9 km de recorrido que a caballo nos toma dos horas y media. Los que entran a pie llegan enlodados. Nos preocupa no poder luego sacar la cosecha", dice Vera desde su caballo, en el que transporta dos maderas hasta La Libertad, luego de hacer trasbordo.

En Juntas del Pacífico, el aislamiento que han sufrido es momentáneo pues al inicio y al final del poblado, en la ruta hacia la parroquia Julio Moreno, el río cuando crece necesariamente cruza por encima del camino.

Pero donde sí existe gran preocupación es en Sube y Baja. Sus habitantes viven de la siembra de productos como el tomate, sandía, melón, pimiento, maíz, así como de la crianza de chivos y chanchos.

Hace una semana, en el último aguacero en la zona, la crecida de los ríos Las Cañas y Carrizal rompieron un tramo de la carretera de acceso al pequeño poblado. Maquinaria de la Prefectura de Santa Elena colocó material pétreo y tuberías para recuperar el acceso.

En el apacible pueblo el único ruido que se escucha es el balido de los chivos y el chillido de los chanchos repartidos en su cancha de tierra, en cuyo alrededor están la iglesia y sus vetustas casas.

El morador Delfín González se levanta abruptamente de la hamaca en la que descansa junto a su casa. "Pensaba que llegaba algún tipo de ayuda", dijo resignado al equipo periodístico de este Diario.

Además de la carretera de acceso desde Julio Moreno, en Sube y Baja quedaron aislados en otros dos puntos. Un puente de madera por el que se continúa hacia Sacachún se fue con la creciente. Está al lado de un enorme puente de hormigón que, desde que se desplomó en el fenómeno de El Niño de 1982, nunca más fue levantado.

"Por aquí nadie ha venido a ayudarnos. Entre nosotros logramos poner en pie nuevamente el puente de madera aunque la carretera está en pésimas condiciones por el lodo. Para el lado de la presa del Azúcar solo se puede pasar en moto o a pie, ya que el río rompió la carretera. Tuvimos que poner piedras para poder pasar", cuenta Nelson Reyes, morador.

En este y en al menos otros 40 sitios más del interior de la provincia que están más afectados por las lluvias esperan la llegada de ayuda desde hace dos semanas.

El gobernador Paúl Soto hizo un sobrevuelo para evaluar las consecuencias de la estación invernal. El balance inicial determinó que 41 sitios en el sector rural de las parroquias Manglaralto (16), Simón Bolívar (6) y Colonche (19) están aislados o seriamente afectados.

El ejecutivo provincial realiza la coordinación con las diversas entidades estatales el envío de las ayudas a los damnificados. Lo que más reclaman los afectados son víveres, agua potable y fumigación. El drama se repite pasando el poblado de Barcelona, más hacia el norte.

En la vía a Carrizal, la única forma de pasar es sobre el río del mismo nombre. "Hay pueblos muchos más afectados hacia adentro. Como el camino a La Ponga que se cortó por la fuerza del agua. Más allá no hay como ir a Loma Alta", cuenta Adolfo Borbor, agricultor de Barcelona.

Los habitantes de Bajadita de Colonche se resignaron a esperar que termine el invierno. Desde octubre pasado cuando se rompió la vía de acceso al pueblo, por el desfogue del agua de la represa San Vicente, deben cruzar nadando de una orilla a otra.

A todos estos poblados los une algo en común: elevan sus plegarias al cielo para que el nivel de intensidad del invierno decaiga.

Testimonio

Gonzalo Yagual Habitante de la comuna Sube y Baja

'Nos sentimos totalmente abandonados, sin ayuda'

Desde que hubo el aguacerón de dos días y que nos cortó en tres partes el camino, no hemos recibido ninguna ayuda. Solo ha estado maquinaria de la Prefectura que está rellenando el camino, el cual se fue con el agua. Aquí deben poner tubos (alcantarillas) grandes, no esos tubitos que se los lleva la correntada. Por aquí no ha venido nadie a darnos una mano. Necesitamos comida, atención médica, fumigación, agua. Los tanqueros ya no entran porque el camino está pésimo. Nos sentimos totalmente abandonados, sin ayuda de nadie. Hubo un chico que cayó enfermo y se lo tuvo que cargar y sacar a hombros sobre la correntada. Felizmente se salvó de morir.

807 damnificados

Las aguas que causan afectaciones en los poblados rurales de Santa Elena provienen de los cerros de la cordillera Chongón Colonche e incrementan el nivel de agua en ríos y esteros.

Según la Gobernación de Santa Elena son 807 los damnificados por el invierno en la provincia. Se coordina el envío de ayuda vía terrestre o por vía aérea en caso de ser necesario.

Ya pocos viven en Carrizal. Por los daños en los inviernos han trasladado sus casas a Barcelona. Igual ocurrirá con la Escuela Juan Montalvo que está a punto de caer a un barranco.