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Ecuador

100 familias viven tranquilas en sus casas reubicadas

Quito (Pichincha).- “Hoy vivo dignamente, más segura y cómoda”, cuenta Mónica Almeida, beneficiaria del Reasentamiento Urbirríos II, perteneciente a la parroquia Tarqui, cantón Manta, en la provincia de Manabí.

Almeida es una de las beneficiadas de esta obra, que busca proteger a las personas que vivían en sitios considerados peligrosos. En el Reasentamiento Urbirríos II en total 100 familias fueron las favorecidas. La obra se concretó gracias a un convenio entre el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda y el Municipio de Manta.

El Miduvi aportó con alrededor de 1 200 000 dólares a través del Bono de Reasentamiento; mientras que el Gobierno Autónomo de Manta entregó el terreno 357 hectáreas, debidamente urbanizado, con aceras, bordillos, canalizaciones de agua potable, alcantarillado, energía eléctrica.

Las unidades habitacionales son de 36 metros cuadrados, tienen dos dormitorios, sala, comedor, cocina, baño y una lavandería en la parte posterior, que mejoraron las condiciones de vida de las familias.

Gracias a esta obra las 100 familias dejaron sus casas de caña, ubicadas en una zona sensible a los deslaves y crecientes del río Burro. Almedia no olvida los momentos duros que tenía que aguantar en su antigua casa. Las molestias eran de todo tipo, había lodo, moscos, deslaves, que hacía muy difícil las condiciones de vida de ella y su hijo Sebastián.

“Pero gracias al Gobierno Nacional hoy tenemos una casa digna y vivimos seguros, en espacios limpios, que nos permiten mejorar la calidad de vida”, aseguró.

Milda Margarita Chasín, es otra beneficiaria de este Reasentamiento. La felicidad de vivir en una casa digna es evidente para esta mujer de 58 años de edad, que llegó a Manta cuando tenía 17 años, desde Esmeraldas. Ella ha arreglado su nueva vivienda con ilusión. Los espacios del frente de su vivienda están adornados con plantas frutales como el melón y la sandía. En la parte posterior sembró plátano, tómate riñón y hasta caña de azúcar.

“Aquí estamos seguros, sin los peligros de la creciente del río Burro, que cada invierno se llevaba todo”, dijo Milda, que llegó a este reasentamiento desde el barrio Santa Clara./ Miduvi