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República Dominicana: Plan estratégico de respuesta a COVID-19

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Resumen ejecutivo

La pandemia COVID-19 es una emergencia de salud pública sin precedentes que está afectando profundamente a las sociedades y a las economías. Se espera que la pobreza y las desigualdades aumenten en todo el mundo, por lo que el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se vuelve aún más urgente y central.

Aunque República Dominicana ha implementado una estrategia de contención de la epidemia contundente, aplicando medidas de salud pública apropiadas y a tiempo, el análisis de las curvas y datos epidemiológicos muestra que la propagación del virus se ha extendido a todo el país y que la situación es muy preocupante. Los recursos del país se están viendo reforzados, pero existe un riesgo real de seguir sufriendo brotes importantes y de observar en algún momento la saturación del sistema de salud, con graves consecuencias en pérdidas de vidas.

A los efectos directos de la pandemia se suman los causados por las medidas de cierre y confinamiento adoptadas para contener la epidemia, que han reducido drásticamente la actividad económica limitando el acceso de las personas a servicios básicos como la educación, la alimentación, los servicios de protección contra la violencia, servicios de justicia y los medios de vida de las familias. Así, los efectos sociales y económicos están siendo devastadores ya que se están exacerbando y profundizando las desigualdades preexistentes, dejando expuestas vulnerabilidades en los sistemas sociales, políticos, económicos y de biodiversidad, que a su vez amplifican las consecuencias de la pandemia.

En República Dominicana la actual crisis representa la posibilidad de una recesión severa con altos niveles de privaciones y desempleo que amenaza con incrementar la pobreza y las desigualdades, golpeando con mayor fuerza a los pobres, especialmente a las mujeres, los niños y las niñas. A pesar de los importantes avances en reducción de la pobreza, en República Dominicana sigue habiendo un 63% de la población en las franjas de pobreza (21%) y vulnerabilidad (42%).

Así, y según estimaciones del PMA y CONASSAN, esta crisis provocará que la cifra de personas en inseguridad alimentaria moderada ascienda a 3.3. millones y la cifra de inseguridad alimentaria severa ascienda a más de 700,000 personas, que suponen un aumento del 58 y 550% en cada caso. Además, se prevé un aumento de la desnutrición aguda y deficiencias importantes en micronutrientes en niños y niñas menores de cinco años y en embarazadas.

Esta crisis ha puesto a prueba el sistema de Protección Social, que en los primeros meses ha podido expandir su cobertura para apoyar a 1.5 millones de familias dominicanas en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, la crisis también ha mostrado la necesidad de seguir fortaleciendo este sistema para que sea más resiliente e inclusivo, apoyando una mejor integración y uso de datos digitales y permitiendo mayor focalización y seguimiento de las ayudas. Igualmente, la crisis ha mostrado la necesidad de fortalecer la prestación de servicios básicos esenciales, como la asistencia de salud maternal, los programas de salud sexual reproductiva y los servicios destinados a víctimas de la violencia de género.

Se están agravando las desigualdades de género ya existentes. Según la CEPAL, República Dominicana es uno de los países en la región con más incidencia de feminicidios, estimándose que más de 1.795 mujeres han sido asesinadas desde 2010. Las medidas de confinamiento, de restricción de movimiento y el estrés ocasionado por la pérdida de medios de vida están tenido repercusiones dramáticas en los hogares habiéndose registrado un aumento muy importante de denuncias y casos de violencia y abuso sexual. Reforzar los servicios de prevención y atención a víctimas de violencia es por tanto una prioridad de la respuesta.

La recuperación económica debe enfocarse en proteger el empleo y los trabajadores; garantizar el trabajo digno; y apoyar a la economía informal (54% del total de trabajadores), las MIPYMES y las cadenas de valor estratégicas para el país como el turismo, la construcción y las zonas francas. Pero debemos ir más allá; esta recuperación es también una oportunidad para transformar el aparato productivo acelerando el proceso de digitalización, apostando por la economía verde, incorporando prácticas empresariales inclusivas y construyendo sectores económicos más resilientes.

Para asegurar una respuesta adaptada a los grandes desafíos actuales es imprescindible que el Gobierno de la República Dominicana y todos los agentes de desarrollo cuenten con herramientas analíticas capaces de arrojar evidencias firmes que guíen la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas. Así, el Sistema de Naciones Unidas, en su rol de asesoría técnica y acompañamiento al estado, ha apostado por apoyar el análisis continuo de la situación con el fin de que los resultados que se arrojen puedan orientar la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas adaptadas a la situación actual y que se prueben eficaces y costo/efectivas.
En el marco de esta crisis la respuesta inmediata debe emprenderse con la mirada puesta en el futuro ya que la trayectoria de desarrollo a largo plazo se verá afectada por las decisiones el país tome ahora y por el apoyo que reciba. De ello esto dependerá la capacidad del país de poder avanzar en sus indicadores socioeconómicos y lograr los objetivos de la Agenda 2030.

Este plan estratégico de respuesta incluye un análisis de las necesidades inmediatas observadas, así como del impacto socioeconómico de la crisis. Además, propone un paquete integrado de intervenciones para apoyar al gobierno a responder a las necesidades identificadas y a proteger los derechos de las personas afectadas por esta crisis y que atraviesan una situación difícil, poniendo especial atención en los grupos y personas más vulnerables que corren el riesgo de quedar atrás. El Sistema de Naciones Unidas estima que necesita 40,8 millones de dólares para apoyar a la población y al Gobierno de la República Dominicana a responder y recuperarse de esta crisis.