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Las aguas tomaron su nivel en Ciego de Ávila

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El manto subterráneo se encuentra recuperado, aunque debe mantenerse la observación en varios de sus sectores

CIEGO DE ÁVILA.— La sequía más larga padecida en Ciego de Ávila en su historia dijo adiós. Las lluvias de la tormenta tropical Philippe le dieron el disparo de gracia con lluvias que llegaron a promediar los 43 milímetros, el equivalente a casi dos pulgadas de agua.

Primero fueron las precipitaciones de Irma, luego los sucesivos temporales entre finales de septiembre e inicios de octubre para dar un remate definitivo a finales del mes recién concluido, cuyo acumulado superó los 274 milímetros, para un 183 por ciento con respecto a su lámina histórica, ubicada en los 149 milímetros.

No deja de sorprender, que en casi dos meses la naturaleza terminó con una sequía, la cual se extendió durante casi cuatro años y que puso a las fuentes de abasto —embalses, lagunas y aguas subterráneas— en niveles críticos, todas por debajo del 50 por ciento, y sobre todo en la primera mitad de este año cuando estuvieron en líneas de colapso.

Hoy las seis presas del territorio se encuentran prácticamente llenas y acumulan por encima de los 149 millones de metros cúbicos. Una segunda noticia tiene que ver con el complejo hidráulico Liberación de Florencia, el mayor embalse de la provincia. Con capacidad para cerca de 80 millones de metros cúbicos, hoy se encuentra vertiendo por primera vez desde el 2012.

El manto subterráneo almacena en estos momentos más de 608 millones de metros cúbicos, el 75 por ciento de su capacidad. Esa cifra es el lado más visible de que el empujón de las lluvias de octubre sacó del nivel desfavorable a los sectores que aún se mantenían en este estado.

Sin embargo, la observación debe mantenerse en la zona norte; sobre todo en los sectores cinco y seis. En ambas zonas sus niveles se encuentran a diez centímetros de retornar a un estado negativo. Y para ello bastaría con que se despilfarrara un poco de agua.

La sequía, por lo tanto, se retira. Es probable que los próximos frentes fríos, con sus bandas de nublados, ayuden a filtrar más agua; pero el período que se avecina es seco y urge hacer un uso eficiente de ese recurso añorado por muchas personas del territorio durante un buen tiempo.

Sobre todo porque algunos problemas como son los salideros de toda índole en las ciudades y la ineficiencia en los sistemas de riego se mantienen.

Un solo ejemplo ilustra lo anterior. De acuerdo con datos de la Delegación de Recursos Hidráulicos, en estos momentos se planifica la siembra de 800 hectáreas de malanga en el municipio de Venezuela, en un sector —el CA-II-2—, que estuvo crítico y hoy sus niveles están a un 70 por ciento, con más de 35 millones de metros cúbicos. La demanda de líquido para regar la malanga es de 10 millones de metros cúbicos durante un año. Y esa cantidad equivale a la mitad del agua que se bombea hacia la ciudad de Ciego de Ávila durante 12 meses.

De ahí la necesidad —diríamos que urgente— de cambiar paulatinamente la matriz de riego. Ahora que tenemos agua, debemos cuidarla. Ya ella demostró que puede faltar en Ciego de Ávila, y en los meses que vienen —si no se utiliza de manera concienzuda— la sequía puede volver a enseñar su rostro en algún paraje de la geografía avileña.