Cuba

El tornado despertó la solidaridad y el humanismo

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Semanas después de que el fenómeno meteorológico dañara seriamente a La Habana, la doctora Flor Vila Vaillant, directora del hospital materno de Diez de Octubre, comenta sobre los trabajos de recuperación

El esfuerzo que han hecho el Gobierno y el pueblo por rescatar lo que se perdió en el Hospital Universitario Ginecobstétrico de Diez de Octubre tras el tornado que azotó La Habana el 27 de enero, no es solo una muestra de humanismo —ese por el cual en Cuba nadie queda desamparado—, sino también de solidaridad y organización en las instituciones médicas.

Fueron impactantes las imágenes que inundaron los medios pocas horas después de la catástrofe, pero ni aún en el momento más difícil, los médicos y enfermeras de la institución (algunos sufrieron heridas) dejaron de priorizar la salud de las pacientes y sus acompañantes.

«Durante el tornado 196 pacientes estaban ingresadas acá y gracias a la colaboración del equipo de guardia se pudo proteger a cada uno de ellos —señala la doctora Flora Vila Vaillant, directora del hospital—. En la sala de Neonatología había 17 niños, de ellos dos estaban reportados en estado crítico. Ninguno sufrió ningún tipo de lesión. Fueron protegidos por el personal médico y de enfermería que estaba de guardia ese día.

«En la sala ninguna de nuestras mujeres se lesionó. Los acompañantes sufrieron heridas leves, que fueron suturadas y atendidas por el personal que estaba.»

Gracias a la preparación de varias entidades para enfrentar situaciones de desastre y al trabajo coordinado en función de preservar la vida, otro centro asistencial de la capital acogió a las pacientes de Hijas de Galicia, nombre con el que es conocido el materno de Diez de Octubre. Era el primer paso para en el menor tiempo posible comenzar las labores de recuperación.

«Para seguir atendiendo el volumen importante de mujeres que recibe este hospital, hubo que hacer reajustes al Sistema Nacional de Salud: fue necesario trasladar las especialidades clínicas del Hospital Nacional Enrique Cabrera a otras instituciones y se montó un centro únicamente materno. Allí se trasladaron las pacientes nuestras y así estuvo por un mes prestando servicios no como hospital general, sino como hospital materno.

«Para allá se movilizó nuestro personal médico, de enfermería, de medios diagnósticos, incluyendo el equipamiento. Eso permitió que pudiéramos asumir la recuperación.»

Sobre la inmediatez con que se trasladaron las pacientes también habla la doctora Vila Vaillant:

«Se efectuó la evacuación del hospital en menos de cuatro horas gracias a la participación de varias entidades, sin ellas no hubiera sido posible: el grupo de rescatistas de los bomberos, el sistema único de cuidado de urgencias médicas, el grupo de salvamento, la Cruz Roja, y se trasladó (a las pacientes) a varios hospitales ginecobstétricos del país sin lamentar la pérdida de vidas humanas ni ninguna complicación.»

Por fortuna no hubo muertes allí mientras la naturaleza arremetía con fuerza, pero el hospital sufrió daños de consideración.

«Las afectaciones fundamentales que tuvimos fueron la rotura y pérdida de la marquetería de aluminio. Prácticamente se perdió el 90% de todos los ventanales, de la cristalería; se afectaron las cubiertas, se perdió la red hidrosanitaria e hidráulica; de una dotación de 74 tanques se afectó más del 80%, también las tuberías. No sufrimos afectación en el Banco de Leche Humana (el único que existe en la provincia), pero sí en todos sus alrededores», recalca Flora Vila.

Una institución de referencia nacional

Con más de cien años de fundado (1917), el Hospital Universitario Ginecobstétrico de Diez de Octubre, simultáneamente con la atención que brindan a la población, forma a estudiantes de pregrado y de postgrado tanto nacionales como extranjeros. Tiene capacidad para 284 pacientes internas y en él anualmente se registran cerca de 5 000 nacimientos.

«Hay seis provincias que tienen ese total de nacimientos. Esta es la segunda maternidad más grande del país después del (Hospital General Universitario Vladimir Ilich) Lenin. Tenemos una dotación de 284 camas presupuestadas, 37 no presupuestadas, diez salas y cinco salones de operaciones.

«Atendemos a una población bastante grande de la capital y somos Centro de Referencia para la atención de recién nacidos con muy bajo peso al nacer, por eso acuden aquí pacientes con patologías de niños con muy bajo peso de las provincias Mayabeque y Artemisa», explica la Directora.

Este hospital —que hoy se recupera con el apoyo de diferentes organismo estatales de la capital y que cuenta con una fuerza de trabajo mayoritariamente femenina (80%) — también es Centro de Referencia para la atención de la patología de cuello de cáncer cérvico-uterino y es sede del Centro Nacional de Capacitación para la Lactancia Materna.

En 2018 el centro terminó con una tasa de mortalidad infantil de 2,4, y en enero de 2019 —a tenor de las estadísticas recogidas antes del tornado— se registraron 354 nacimientos y 261 partos.

La respuesta del Estado

Las primeras 72 horas luego del tornado fueron determinantes para la recuperación de la capital: asistir a los heridos y lesionados, recoger escombros y árboles caídos, reponer el servicio eléctrico y telefónico, cuantificar los daños en viviendas y edificaciones estatales, así como garantizar la protección y alimentación a quienes lo perdieron todo fueron la respuesta inmediata ante el desastre.

Desde la máxima dirección del país se hizo un llamado para que después de las labores de recuperación todo quedara mejor que antes y así se está haciendo, no solo en las viviendas que se están reparando o construyendo desde cero, también en las entidades que prestan servicio a la población.

«En la recuperación del hospital participaron, fundamentalmente, los contingentes Blas Roca y Julio Antonio Mella. El trabajo conjunto de todas estas empresas hizo que en menos de un mes nosotros pudiéramos estar abriendo el hospital con el 10% de los servicios.

Reparamos lo que se afectó con el tornado, pero nos dieron la opción de rescatar el resto de las áreas que teníamos incluidas en el programa de reparación y mantenimiento y de esta forma estamos llegando a muchas más áreas, por eso el hospital nos va a quedar casi totalmente recuperado, un hospital nuevo.»

La doctora Flora Vila Vaillant reconoce que un esfuerzo de tal magnitud y el propósito de poner a funcionar al 100% y en el menor tiempo posible la institución que dirige, se debe al concurso de sus trabajadores, a la voluntad política del país, a la colaboración desinteresada de otras entidades, y todo esto lo retribuye.

«El agradecimiento para todas estas empresas que participaron en la recuperación de nuestro hospital, pero si no hubiera existido la intención del Estado, del Gobierno y del Ministerio de Salud Pública de acompañarnos, no hubiera sido posible.

«También quisiera destacar la entrega de mis trabajadores, no solamente los que participaron acá a pie de obra con los constructores, también a los que tuvieron la misión de ir al Hospital Nacional, en condiciones diferentes porque es más lejos, a prestar el mismo servicio y con la misma calidad, donde no tuvimos que lamentar ninguna morbilidad, ninguna complicación de nuestras mujeres; a todo el personal que estaba de vacaciones o que estuvo ese día descansando, se enteró de la noticia y vino acá.

«Tuvimos trabajadores damnificados, también les hemos prestado atención, hemos ido con visitas, con donaciones, con apoyo de todo tipo y eso es muestra de la solidaridad.

«El tornado no sabía lo que había hecho con este pueblo. Despertó toda esa solidaridad, todo ese espíritu de humanismo que tiene este pueblo, todo ese espíritu de responsabilidad y de deseo de hacer.»