Cuba Plan de acción - Septiembre 2017

$55.8 millón para enfrentar las necesidades urgentes de 2,151,080 millones personas severamente afectadas por el huracán Irma, en los 33 municipios más afectados

PERSPECTIVA GENERAL DE LA SITUACIÓN

A menos de un año del impacto del Huracán Matthew y en un contexto de intensa sequía, el mayor huracán formado en el Atlántico golpeó Cuba durante más de 72 horas, desde el 8 hasta el 10 de septiembre. Azotaron vientos entre 240-250 km/h y rachas superiores, inundaciones costeras y olas de hasta 9 metros.

El diámetro de su área de impacto fue tan amplio (800 km) que los fuertes vientos y las lluvias abarcaron la mayor parte del territorio nacional. Por este gran tamaño y lento desplazamiento, varios territorios estuvieron afectados por más de 24 horas. 10.5 millones de personas (93.7% de la población del país) se encontraron en Fase de Alarma Ciclónica a la vez.

Las tres fases del Sistema de Alerta Temprana cubrieron todo el territorio nacional, con la excepción del municipio especial de la Isla de la Juventud. 1.7 millones de personas (15.2 % de la población cubana) fueron evacuadas a centros especialmente habilitados por los gobiernos locales y a casas de familiares y amigos, en cumplimiento de las orientaciones del Estado Mayor de la Defensa Civil.

A pesar de los esfuerzos de prevención de las autoridades y de las indicaciones a la población, este poderoso huracán provocó la pérdida de diez vidas humanas a su paso por Cuba. 13 de las 15 provincias del país, con una población de 9,485,235 personas, fueron afectadas directamente.

Este brutal huracán, ocasionó severos daños en las condiciones de vida de las personas de los territorios afectados.

Las evaluaciones iniciales indican afectaciones críticas causadas por el impacto destructivo del huracán en viviendas, acceso al agua potable y servicio eléctrico, instituciones de salud y centros educacionales, instituciones que almacenan o distribuyen alimentos, producciones agropecuarias y pesca, carreteras y telecomunicaciones.

Afectaciones humanitarias más urgentes. Las autoridades nacionales están realizando las evaluaciones en estas localidades. El Sistema de Naciones Unidas se encuentra en diálogo con las autoridades nacionales y locales sobre los daños y ha monitoreado todas las fuentes públicas y oficiales de información

Dada la magnitud del desastre, el levantamiento de los daños continúa; sin embargo, estimaciones preliminares indican que, hasta el momento, entre 210,000 y 220,000 viviendas han sido gravemente afectadas. Acompañando estos severos daños a las casas, las personas han perdido también sus bienes de primera necesidad como colchones, utensilios de cocinas, muebles, elementos de higiene, entre otros.

Los críticos daños al sistema electro-energético, la pérdida de tanques y sistemas de recolección de agua -en vivienda e instituciones- y roturas en sistemas hidráulicos y acueductos, ocasionan serias limitaciones al acceso a agua segura y saneamiento en estos territorios. 3.1 millones de personas han tenido afectaciones en el suministro de agua. Esta situación es crítica, al combinarse con la sequía que ya afectaba la región desde hace cuatro años.

Más de 75,000 hectáreas de tierra destinadas a la producción de alimentos han sido dañadas. Instalaciones porcinas, avícolas y acuícolas sufrieron daños y tienen limitadas capacidades productivas. Actividades que constituyen una importante fuente de ingresos de la población han quedado destruidas.

Adicionalmente, instituciones que facilitan el acceso a alimentos u otros productos subsidiados, como casas de abuelos –instituciones para ancianos-, y comedores sociales, han sufrido daños importantes.

Las afectaciones a instituciones que brindan servicios de salud, son severas. Se estima que alrededor del 70% de hospitales y policlínicos de territorios afectados presentan daños. Existe el riesgo de enfermedades gastrointestinales y de las de origen hídrico

Alrededor de 2,186 centros escolares han sufridos daños; de éstos 500 centros se encuentran en la capital cubana. El reinicio del curso escolar es una alta prioridad para el país y se han creado condiciones para retomarlo en la mayoría de los territorios. Aún con estos esfuerzos nacionales, en algunas localidades existen desafíos para su reinicio.

Además de los problemas de acceso por el daño a carreteras y caminos, la acumulación de escombros y desechos sólidos constituyen un desafío en la recuperación. Esta situación incrementa el riego de enfermedades trasmitidas por mosquitos como el Dengue y el Zika.

UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs:

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