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Cuba: Huracán Irma - Informe a tres meses

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MENSAJES CLAVES

A tres meses del destructivo huracán Irma, en las provincias afectadas todavía se hacen sentir las huellas que dejó a su paso por la costa norte de Cuba, donde fueron afectadas las condiciones básicas y los medios de vida de millones de personas.

Las autoridades han actuado de manera rápida poniendo todos los recursos disponibles en responder a las necesidades inmediatas y en la recuperación.

Las afectaciones son tan severas y extendidas que urge continuar acompañando estos esfuerzos en las comunidades afectadas.

Es esencial y urgente apoyar la reactivación de medios de vida de las personas afectadas y fortalecer su resiliencia, con soluciones duraderas y adaptadas a los efectos del cambio climático, que reduzcan vulnerabilidades.

El Sistema de Naciones Unidas en Cuba, con el apoyo de miembros de la comunidad internacional, está acompañando los esfuerzos nacionales y locales. Se precisa continuar movilizando fondos para la recuperación y satisfacción de las necesidades de las personas y territorios más afectados.

Introducción

Cuando Cuba enfrentaba los efectos de una severa sequía y se reponía de las secuelas del huracán Matthew, que azotó el oriente del país en octubre de 2016, el huracán Irma impactó gravemente gran parte del territorio nacional.

Al paso del huracán, se reportaron 158,554 viviendas afectadas (14,657 derrumbes totales y 16,646 parciales; además 23,560 sufrieron pérdidas totales del techo y 103,691 presentan daños parciales en la cubierta); 980 instituciones de salud y 2,264 centros educativos afectados; 466 granjas avícolas y 95,000 hectáreas de cultivos varios recibieron el azote del huracán Irma; 246,707 servicios de telefonía fija y 1,471 de datos y 537 kilómetros de viales resultaron dañados. Con el colapso total del Sistema Electroenergético Nacional, en la etapa inicial unas 3,100,000 personas sufrieron afectaciones en el suministro de agua. Los daños totales provocados por el huracán ascendieron a 13 mil millones 585 mil pesos.

Transcurridos tres meses del paso del huracán Irma por el norte de Cuba, la atención a las poblaciones afectadas y la recuperación se mantienen como prioridades. Las autoridades nacionales y locales, a la par del restablecimiento de servicios básicos como el suministro de agua, salud, educación y saneamiento y las labores para impulsar la recuperación de las viviendas y la producción de alimentos, tuvieron que atender los severos daños en sectores claves de la economía, tales como el turismo, la industria, la generación eléctrica y los viales.

El país ha puesto a disposición de la recuperación considerables recursos materiales y financieros, además del desplazamiento de fuerzas especializadas hacia las zonas con mayores afectaciones.

Sin embargo, los daños han sido tan graves y tan extendidos en el territorio nacional que es imperativo continuar acompañando los esfuerzos nacionales en aquellos territorios más afectados.
Las frecuentes lluvias que se han producido desde septiembre en buena parte de los territorios afectados, han complejizado las labores de recuperación.

En las provincias afectadas, las autoridades nacionales y locales continúan dando atención a las poblaciones damnificadas, con prioridad para quienes perdieron totalmente sus viviendas. Sin embargo, ante la considerable pérdida de bienes y medios de vida, se requiere apoyo adicional para llegar a las familias con algunas necesidades no cubiertas.

En ese sentido, como consecuencia de los severos daños, familias que perdieron totalmente sus viviendas se mantienen en casas de familias y en centros de evacuación.

Las autoridades han implementado múltiples medidas como subsidios a los materiales de construcción para las personas cuyas casas fueron destruidas total o parcialmente y créditos, con bajas tasas de interés y un plazo de 15 años, destinados a la compra de materiales y bienes. La situación de la vivienda es compleja dado el déficit habitacional acumulado en el país, de unas 880,000 viviendas.

Dada la gravedad de los daños al fondo habitacional, en algunos territorios la terminación de viviendas con afectaciones parciales y totales de techo está prevista para el año 2018 y el resto, para 2019.
Las autoridades orientan que en las nuevas construcciones deben tenerse en cuenta los efectos del cambio climático como los huracanes de gran intensidad, las sequías severas, la elevación del nivel del mar y las penetraciones costeras.

La combinación de la sequía que afectaba la región desde hace cuatro años, la pérdida de la capacidad de almacenamiento de agua en viviendas e instituciones y las lluvias que se han producido desde el paso del huracán en septiembre, favorece la proliferación del mosquito Aedes aegypti y el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores para las poblaciones de los territorios afectados.

En las zonas dañadas, donde el sector agropecuario produce una parte considerable de los alimentos que consumen el centro y el occidente del país, se prevé que la recuperación de algunos cultivos de ciclo largo se dará para mediados de 2018, lo que limita la disponibilidad de alimentos. Las lluvias obstaculizan las siembras. Debido a los daños a la infraestructura, se trabaja en la reparación de instituciones dedicadas al almacenamiento y la distribución de alimentos.

Aunque la atención médica se ha mantenido sin interrupción, los severos daños en las instalaciones del sector de salud, entre ellos de importantes hospitales, requieren la continuación de acciones para su completa recuperación.

Con los esfuerzos nacionales y locales, en los territorios afectados se ha avanzado en la revitalización de parte de los centros educacionales dañados y se trabaja en la rehabilitación del resto, para garantizar el retorno a espacios educativos seguros.

La reactivación de medios de vida continúa siendo esencial y urgente para empoderar a las personas afectadas y fortalecer su resiliencia.