Cuba: 2019 plan de acción

PERSPECTIVA GENERAL DE LA SITUACIÓN

A poco más de un año del impacto del Huracán Irma en la capital de Cuba, un tornado de gran intensidad golpeó con fuerza cinco municipios de La Habana la noche del 27 de enero. Con vientos de hasta 300 kilómetros/hora, el tornado categoría EF4 (de un máximo de 5) en la Escala Fujita Mejorada, recorrió 20 kilómetros a una velocidad de 46 km por hora y en las zonas de mayor destrucción cubrió un área de entre 400 a 600 metros de ancho.

Sin antecedentes en la historia de la urbe de más de 2 millones de habitantes, el tornado atravesó los municipios de Cerro, Diez de octubre, Regla, Guanabacoa y Habana del Este los cuales tienen una población total de 668,822 personas. De este total, unas 253,682 viven en los 14 Consejos Populares que quedaron bajo la influencia directa del tornado y fueron prácticamente devastados.
Del total de personas evacuadas, unas 9,413 se encuentran protegidas en casas de familiares y amistades y 524 en 15 centros habilitados por los gobiernos locales.

A pesar de la alerta temprana del Instituto de Meteorología sobre la cercanía de una situación climatológica compleja, la imposibilidad de pronosticar un evento como este y su gran intensidad provocó la pérdida de seis vidas humanas y 193 personas lesionadas, más de 10 en estado grave.
La rápida movilización de la Defensa Civil permitió la evacuación urgente del “Hospital Docente Gineco Obstétrico Diez de octubre”, del municipio de Diez de Octubre, a otras instalaciones del Sistema de Salud. Este es el hospital materno en el que mayores nacimientos ocurren de la provincia de La Habana y el segundo del país. Esta institución es el centro de referencia provincial para la atención al recién nacido bajo peso (menos 1500 g), al crecimiento intrauterino retardado y a otras afecciones perinatales.

En medio del desastre, bajo la amenaza de los vientos que desprendieron puertas y ventanas arrasando con todo lo que estuviera a su paso, el personal de salud protegió la vida de 195 madres hospitalizadas, con sus hijos e hijas, 14 de los cuales se encontraban en el servicio de neonatología y cuatro en estado grave.

La población de las zonas afectadas se quedó sin los servicios básicos de electricidad, agua y telefonía al paso del tornado. Se estima que más de 144.000 clientes se quedaron sin electricidad, algunos por más de una semana, y se reportaron más de 16,000 afectaciones en los servicios telefónicos. El impacto a las comunicaciones alcanzó también a la telefonía celular y las áreas de conexión por Wifi.

Las evaluaciones iniciales indican afectaciones críticas causadas por el impacto destructivo del tornado en viviendas, destrucción de tanques de agua y servicio eléctrico, instituciones de salud y centros educacionales, instituciones que almacenan o distribuyen alimentos y en la industria y otros sectores económicos de gran importancia nacional.

A una semana del tornado, se habían recogido más de 200.000 metros cúbicos de escombros de las calles de La Habana y se reportaban más de 1,600 árboles caídos en toda la zona devastada.

Afectaciones de mayor impacto

Las autoridades nacionales están realizando las evaluaciones en los municipios habaneros afectados. El Sistema de Naciones Unidas se encuentra en diálogo con las autoridades nacionales sobre los daños y ha monitoreado todas las fuentes públicas y oficiales de información.

Dada la magnitud del desastre, el levantamiento de los daños continúa; sin embargo, estimaciones preliminares indican que, hasta el momento, 5,334 viviendas fueron afectadas, de ellas 505 totalmente destruidas, 804 con pérdida total de techo y 2,210 con derrumbes y pérdida de techo parciales.

Acompañando estos severos daños a las casas, las personas han perdido también sus bienes de primera necesidad como colchones, utensilios de cocinas, muebles, elementos de higiene, entre otros.

Los críticos daños al sistema de distribución eléctrica, la pérdida de tanques y otros sistemas de recolección de agua, provocaron serias limitaciones para el acceso a agua segura y saneamiento en estos territorios. A pesar de la rápida respuesta de las autoridades del sector para restaurar los servicios, garantizar el bombeo de agua y reponer los tanques, las personas que habitan las zonas más devastadas, donde las redes de agua intradomiciliarias fueron severamente afectadas, presentan aún necesidades no cubiertas de acceso al agua potable. Esta situación provoca el incremento del riesgo de aparición de enfermedades de transmisión hídrica y vectorial debido a condiciones de falta de higiene, falta de agua segura y limitaciones en la práctica de lavado de manos.

En estas condiciones de habitabilidad, se convierte en un desafío para las familias garantizar la cocción de los alimentos para garantizar una adecuada alimentación de sus integrantes y en especial de aquellas personas con necesidades especiales, como las mujeres embarazadas y lactantes, la población infantil y de 65 años y más. Aunque a nivel de territorio se han abierto servicios de alimentos pre-elaborados, aún se requiere de una respuesta más amplia que permita cubrir las necesidades básicas de la población damnificada en general y, en especial, de los grupos en condiciones de vulnerabilidad.

Un total de 19 instalaciones del sistema de Salud Pública sufrieron serios daños, incluidos policlínicos, consultorios del sistema comunitario de atención primaria, hogares para la atención de personas adultas mayores y farmacias.

Aunque la atención médica se garantiza a la población, las afectaciones son severas en los cinco municipios, con importantes daños estructurales, así como serias pérdidas en los insumos y equipamiento médico.

El “Hospital Docente Gineco Obstétrico 10 de octubre”, instalación de mayor afectación, atiende a la población de los municipios 10 de octubre y San Miguel del Padrón, en los que se concentra el 17% de la población de toda la provincia. Como promedio ocurren 4,400 nacimientos en el año.

Alrededor de 80 instalaciones del sector educacional fueron afectados por el tornado. Las afectaciones se concentran en daños constructivos, pérdida y deterioro de la carpintería y la cobertura de techos. Del total, 11 círculos infantiles y escuelas han tenido que ser reubicados a otros locales para poder seguir funcionando. La continuidad del curso escolar es una alta prioridad para el país por lo que personal del sector visita a aquellas familias damnificadas donde pueda haber una niña o niño que no se haya reincorporado a la escuela.

Áreas más afectadas

El tornado del 27 de enero afectó el territorio de cinco municipios: Cerro, 10 de octubre, Regla, Guanabacoa, y Habana del Este1 . Se originó en el reparto de casino Deportivo, municipio habanero de Cerro. En su recorrido, atravesó los municipios de Diez de Octubre, Regla y Guanabacoa, saliendo al mar por el reparto Celimar, en el municipio Habana del Este.

Se estima que el recorrido abarca una superficie de 10 kilómetros cuadrados a lo largo de 20 kilómetros con una franja de afectación de entre 400 a 600 metros de ancho.

Las mayores afectaciones se reportan en los municipios de 10 de octubre, Regla y Guanacaboa. (Mapa 1. Territorios Afectados en página 2).

Población afectada.

Una población de 668,822 personas vive en los 5 municipios impactados por el tornado.
En particular, fueron 14 los consejos populares (Armada, Luyanó, Tamarindo, Santos Suárez, Jesús del Monte, Vista Alegre, Guaicanimar, Loma Modelo, Chibás-Roble, MañanaHabana Nueva, Villa I, Villa II, Berroa y Celimar) que sufrieron los mayores impactos de este destructivo fenómeno para un estimado de 253 mil personas afectadas directamente.

De estas, se dará un énfasis particular a las más de 80,000 personas localizadas en la franja de transito del tornado, afectadas por derrumbes parciales o totales de viviendas, daños severos de instalaciones de servicios básicos comunitarios de salud, educación, distribución de la canasta básica y distribución de agua en forma segura. Dentro de esta, se prestará máxima atención a unas 20,000 personas críticamente afectas, al haber perdido su vivienda o sufrir severos daños parciales, así como la pérdida de sus insumos básicos de habitabilidad.

Entre la población afectada se incluyen niños menores de 5 años, embarazadas y adultos mayores de 65, en un estimado de 58,347 individuos.

Respuesta de las autoridades nacionales

Las autoridades nacionales y locales, organizadas en el Sistema de Defensa Civil Cubano, se movilizaron de inmediato tras el paso del tornado la noche del 27 de enero. La rápida respuesta permitió la protección de las madres y lactantes en el Hospital Docente Gineco Obstétrico 10 de octubre y el rescate y atención de las personas lesionadas por las zonas de desplazamiento del tornado.

Desde el primer momento, se realizó un importante esfuerzo para reestablecer en el menor tiempo posible los servicios de electricidad, agua, telefonía, severamente dañados por el tornado. Se tomaron medidas para garantizar la distribución de agua y alimentos en las zonas devastadas y extremar las medidas de vigilancia sanitaria y epidemiológica. A pesar de los esfuerzos, aún se enfrentan retos en servicios en las zonas donde el impacto fue más severo.

El Consejo de Ministros de la República de Cuba realiza un seguimiento diario de la respuesta, bajo la conducción directa del Presidente del país. Autoridades nacionales, provinciales y locales se mantienen visitando los Consejos Populares más afectados, así como las unidades del sector industrial y productivo cuyos daños se evalúan.

La red de instituciones de la Salud Pública garantiza la atención a la población en las áreas donde no se han podido restituir los servicios y personal especializado garantiza acompañamiento psicológico en los Consejos Populares donde el impacto fue más devastador. La legislación nacional establece las normas para la cobertura salarial de las personas damnificadas en tiempo de desastre y se tomaron medidas para proteger a quienes trabajan por cuenta propia.

Como parte de la respuesta se prioriza el acceso de la población damnificada a materiales de construcción y a tanques para el almacenamiento de agua, a precios subsidiados. Asimismo, se inició la construcción acelerada de 212 viviendas para las familias que perdieron sus casas y se orientó a instituciones del Estado la entrega con el mismo fin de locales que puedan ser adaptados para vivienda.

Las autoridades nacionales han orientado agilizar los procesos para canalizar las donaciones que llegan para la población damnificada. El Gobierno de La Habana ha habilitado dos almacenes a nivel provincial y 10 en los Consejos Populares más afectados para recibir las donaciones de ropa, calzado, alimentos, entre otros productos que entregan personas e instituciones desde cualquier lugar de Cuba. La distribución se realiza diariamente con el apoyo de organizaciones comunitarias y sindicales.

Respuesta del Sistema de Naciones Unidas.

Para apoyar inmediatamente estos esfuerzos nacionales, el Sistema de Naciones Unidas (SNU) en Cuba ha desplegado una estrategia de respuesta inmediata. Ésta incluye insumos de primera necesidad pre-posicionados en el país como lonas (PNUD), alimentos (PMA), tanques colapsables de 10 litros y material escolar (UNICEF) los que se han puesto a disposición de las autoridades nacionales y algunos se encuentran actualmente en proceso de distribución.

Adicionalmente OCHA, PMA, PNUD, UNFPA y UNICEF han activado sus mecanismos y fondos de emergencia. Con éstos se pondrán a disposición del país de las personas más afectadas, en los próximos días, insumos de primera necesidad como, colchones, tanques para almacenamiento de agua, kits de higiene, techos, herramientas, insumos y equipamiento médico, entre otros.
El SNU en Cuba formuló este Plan de Acción en diálogo con las autoridades nacionales y sus contrapartes técnicas.

Recoge las prioridades del SNU para acompañar al país en la respuesta inmediata y la recuperación temprana, en apoyo a las personas severamente afectadas.

UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs:
To learn more about OCHA's activities, please visit https://www.unocha.org/.