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Una oportunidad para el cambio: argumentos a favor de la inclusión económica de los venezolanos en Riohacha

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Resumen ejecutivo

La ciudad colombiana de Riohacha se ha convertido en el principal destino para los desplazados forzados de Venezuela en el extranjero. Riohacha se encuentra en el departamento colombiano norteño de La Guajira, muy cerca de la frontera con Venezuela, y acoge a más de 47 000 refugiados venezolanos y otros migrantes. Sin embargo, la ciudad ha batallado en integrarlos. Además, otras poblaciones vulnerables, como los colombianos retornados y los wayúu, una población indígena binacional que vive a ambos lados de la frontera entre Colombia y Venezuela, también experimentan difíciles condiciones en Riohacha. Los desafíos de desarrollo existentes en la ciudad exigen un enfoque diferente para garantizar la inclusión económica de los venezolanos y promover mejores oportunidades para todos. Este informe aborda el estado de la inclusión económica de los venezolanos en Riohacha, los obstáculos existentes y las oportunidades para generar crecimiento. El caso de Riohacha, donde se enfrentan una amplia gama de desafíos de desarrollo, seguridad y humanitarios, muestra la necesidad de mayores soluciones para acoger e integrar a los venezolanos desplazados en las diferentes regiones de Colombia que viven circunstancias similares.

En Riohacha, los desplazados forzados venezolanos se enfrentan a condiciones precarias con escasas oportunidades de subsistencia. La mayoría vive en asentamientos periurbanos junto a colombianos retornados e indígenas wayúu. En estos asentamientos, los venezolanos desplazados y otras poblaciones vulnerables luchan por acceder a los servicios esenciales y se enfrentan a la violencia y a la actividad de las pandillas. Los venezolanos desplazados también se enfrentan a una serie de desafíos para conseguir un trabajo decente, en especial porque las oportunidades son limitadas en la región. Para los venezolanos en Riohacha, la forma de integrarse en el mercado laboral depende del tipo de movilidad. Por ejemplo, los venezolanos en tránsito pueden buscar trabajos a corto plazo en la región, mientras planifican su salida a otra ciudad. Del mismo modo, los migrantes circulares (que van y vienen de Venezuela a Colombia) podrían buscar trabajos estacionales en Colombia, que les permitan regresar a sus hogares y familias en Venezuela. Por último, es posible que quienes se instalan en Riohacha busquen un empleo más estable, lo cual es difícil de encontrar. En definitiva, muchos de los venezolanos que se quedan en Riohacha lo hacen por falta de fondos para cubrir los gastos de traslado a otra ciudad donde puedan encontrar mejores oportunidades. Por lo tanto, los que permanecen en Riohacha suelen enfrentar altos niveles de precariedad económica.

La falta de oportunidades laborales en la región afecta tanto a los venezolanos como a las personas locales. Sin embargo, los venezolanos tienen cada vez más dificultades para integrarse en el mercado laboral. Como resultado, muchos se han visto obligados a trabajar en empleos informales, donde sufren explotación y abusos. Esto también ha provocado algunos efectos distributivos en la región, lo que afecta a los salarios reales de las personas del sector informal con un nivel educativo inferior a la educación secundaria. Sin embargo, incluso con una inclusión económica limitada, los venezolanos también han contribuido a la economía de la región, ya que consumen bienes y servicios locales y pagan impuestos por dicho consumo. Una mayor inclusión económica de los venezolanos podría ayudar a mitigar algunos de los efectos negativos, al tiempo que apoyaría la economía local y fomentaría un entorno que promueva la creación de empleo y la formalización. Además, una mayor inclusión económica permitiría a los venezolanos ser más autosuficientes y reducir sus vulnerabilidades. Para lograr esto, el municipio de Riohacha debe abordar los obstáculos específicos a las que se enfrentan los venezolanos en la región, entre ellos:

  1. Dificultades en la regularización. Los venezolanos desplazados y los wayúu retornados luchan por acceder al Estatuto de Protección Temporal para Migrantes Venezolanos (ETPV) que les permitirá permanecer y trabajar en el país hasta diez años. Algunos de los problemas incluyen las largas distancias que hay que recorrer para obtener el permiso y los problemas de comunicación con las poblaciones indígenas.

  2. Apoyo limitado por parte del gobierno local. Los venezolanos desplazados no están incluidos en los proyectos y políticas municipales, incluida la estrategia de desarrollo local. Además, a diferencia de otros municipios, como Barranquilla y Bogotá, Riohacha no cuenta con un centro que oriente a los venezolanos para acceder a programas y servicios importantes.

  3. Mayores desafíos para las mujeres venezolanas. Muchas de las mujeres venezolanas en Riohacha son las únicas que cuidan de sus familias, pero no tienen acceso a servicios de guardería. La falta de inclusión económica ha llevado a algunos a recurrir al sexo de supervivencia.

  4. Falta de programas de empleo. Los venezolanos desplazados tienen dificultades para acceder a los programas de empleo del Servicio Público de Empleo (SPE) en Riohacha, que brindan apoyo a las personas para encontrar un trabajo en Colombia. Además, la ciudad no cuenta con una oficina local de empleo que pueda asesorar a los venezolanos sobre cómo encontrar trabajo u obtener protección social.

  5. Imposibilidad de trasladarse a otras zonas con más oportunidades en el mercado laboral. En Riohacha, los venezolanos tienen un acceso limitado al empleo, pero su precariedad económica les impide desplazarse a otras zonas de Colombia para encontrar trabajo.Esto crea un ciclo de inestabilidad económica difícil de superar para muchos venezolanos.

  6. Fondos insuficientes para la integración. Los requerimientos financieros para apoyar los esfuerzos de integración de los venezolanos en La Guajira no han sido satisfechos. Los donantes solo han cubierto USD 16 887 del total de USD 542 522 necesarios para la integración en La Guajira.

  7. Discriminación, xenofobia y violencia hacia los venezolanos. Los grupos criminales se aprovechan de los venezolanos vulnerables y de los wayúu. Además, el 28 % de los venezolanos de La Guajira no se sienten seguros en su comunidad, denuncian violencia generalizada, abusos sexuales, falta de espacios seguros y acoso en espacios públicos, como la parada de autobús y el supermercado.

Incluso con los desafíos de desarrollo preexistentes en Riohacha, mejorar la inclusión económica de los venezolanos podría tener efectos positivos en el mercado laboral. La evidencia de otros contextos nos muestra que esto es posible. Etiopía es un buen ejemplo. Las comunidades que rodean los campos de refugiados de Aw Barre y Sheder experimentaron una importante transformación económica, pasaron de ser economías basadas en la agricultura a sociedades bulliciosas con negocios, comercio y oportunidades prósperas. El apoyo por parte de los agentes humanitarios en la promoción de la asistencia basada en efectivo y de otros tipos de ayuda y empleo ha contribuido a la dinamización de la economía local. Lo mismo puede ocurrir en Riohacha. De hecho, apoyar una mayor inclusión económica de los venezolanos les permitiría obtener mejores ingresos, al incentivar de esta manera el consumo y movilizar la economía local. Riohacha también necesita crear más y mejores oportunidades de trabajo para todos. El desplazamiento venezolano puede dar lugar a inversiones humanitarias y de desarrollo para movilizar la economía y estimular el crecimiento de la región.

La amplia gama de desafíos en Riohacha exige una respuesta integral que se centre en mejorar las condiciones de la región y en generar más oportunidades, tanto para los venezolanos como para la población local. A continuación, proporcionamos algunas recomendaciones para promover la inclusión económica de los venezolanos en Riohacha y mejorar las condiciones para todos.

Al municipio de Riohacha:

  • El municipio debe actualizar su plan de desarrollo para incluir en sus políticas y programas a los venezolanos desplazados, a los wayúu retornados de Venezuela y a los colombianos retornados.

  • El municipio, en colaboración con el Ministerio de Trabajo, debería crear una unidad dentro de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico para promover el empleo venezolano, similar a las unidades de Barranquilla y Bogotá. A corto plazo, debería reforzar la aplicación de los Servicios Públicos de Empleo (SPE) para los venezolanos.

  • El municipio debe evaluar las condiciones de vida de la población wayúu y crear una hoja de ruta para superar los retos a los que se enfrentan.

  • El municipio debe garantizar que las mujeres venezolanas puedan acceder a los servicios disponibles para las mujeres locales, incluidos los servicios de guardería.

  • El municipio debe abrir un Centro de Acogida para prestar servicios y apoyo a los venezolanos, como los de Barranquilla y Bogotá.

Al Gobierno de Colombia (GDC):

  • El GDC debe mejorar sus mecanismos de coordinación y apoyo financiero y técnico a los venezolanos en La Guajira y sus municipios, incluida Riohacha.

  • El GDC debería fortalecer la capacidad de Migración Colombia en La Guajira para tramitar el EPTV, teniendo en cuenta las necesidades específicas de las comunidades aisladas y de los indígenas wayúu.

  • El GDC, a través de la Gerencia de Fronteras, que coordina la respuesta a la movilidad humana en Colombia, debe ampliar la implementación del Programa de Movilidad Humana, que vincula a personas y familias de Riohacha con empleos dignos en otras zonas de Colombia.

  • El GDC debe invertir en proyectos de infraestructura en La Guajira y establecer la obligación de contratar a la población venezolana y wayúu.

  • El GDC debe ampliar el programa Zonas Económicas Especiales (ZEE) para ofrecer un beneficio fiscal a las empresas que contraten a un porcentaje de la población venezolana desplazada en La Guajira.

Al Grupo Interinstitucional de Flujos Migratorios Mixtos (GIFMM) de la ONU en La Guajira:

  • El GIFMM debe llevar a cabo un análisis del mercado en la región y diseñar programas de capacitación y medios de subsistencia con una perspectiva de género para ayudar a mejorar las habilidades de los venezolanos y su integración.

  • El GIFMM debe poner en marcha programas para mejorar la cohesión social con el objetivo de minimizar la idea de que los venezolanos les quitan el trabajo a los locales.

  • El GIFMM debe ampliar el apoyo a Migración Colombia para facilitar el proceso de regularización del ETPV y apoyar el registro de personas en zonas remotas.

A los donantes y a los bancos multilaterales de desarrollo:

  • Los donantes deben aumentar la financiación del Plan Regional de Respuesta a Refugiados y Migrantes (PRRM) de 2022 en La Guajira y financiar en su totalidad los esfuerzos de integración, aumentar los recursos disponibles para la asistencia basada en efectivo y los programas de medios de vida y emprendimiento.

  • El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo deben impulsar la financiación para el desarrollo de infraestructuras en La Guajira, centrarse en la mejora de las condiciones de las zonas periurbanas donde viven los venezolanos desplazados y otra población vulnerable, y generar puestos de trabajo tanto para los locales como para los venezolanos.

  • Los donantes y los bancos de desarrollo, en colaboración con el Gobierno, deben adoptar un enfoque similar al de los acuerdos para fomentar la integración de los venezolanos y promover el desarrollo general del país. El acuerdo debe fomentar el derecho al trabajo y los derechos laborales, e impulsar la creación de empleos en zonas subdesarrolladas que acogen a un elevado número de venezolanos, como La Guajira.

Al sector privado:

  • Las empresas de las ZEE deben implementar programas para contratar formalmente a venezolanos, wayúus retornados de Venezuela y colombianos retornados.

  • Las empresas de otras regiones de Colombia deben difundir los beneficios de la contratación de venezolanos desplazados y apoyar el compromiso de los venezolanos a través de los negocios principales y las cadenas de valor.