Introducción
Las personas refugiadas, migrantes y desplazadas forzadas en las Américas siguen viviendo los impactos de políticas nacionales y acuerdos regionales, basados en las estrategias de gestión de las migraciones que, al intentar controlarla, la deshumanizan, desprotegen y criminalizan. Son políticas restrictivas y securitistas que se han aplicado en el intento de contener la migración, y son decisiones alejadas del enfoque de protección y garantía de Derechos Humanos que afectan también a las comunidades receptoras y de tránsito.
Durante el primer semestre de 2024, la movilidad humana forzada en la región mantiene su carácter multicausal, cuya complejidad reta a los estados y sociedades a proteger a las personas que viven estas causas y complejidades. Las causas que obligan a las personas a migrar y buscar protección persisten; por lo tanto, ninguna de estas medidas de control y contención logra su cometido, y se siguen presentando y generando lo que comprendemos como “vacíos de protección”.
Según ACNUR (a finales de 2023), de las 117,3 millones de personas desplazadas por la fuerza en el mundo debido a persecuciones, conflictos, violencia, violaciones a los derechos humanos o acontecimientos que han alterado gravemente el orden público, poco más de 21 millones están en la región de Latinoamérica y el Caribe. Casi la mitad de solicitudes de asilo en el mundo son de países de origen de esta región LAC¹ y, de ellas, solo 706.000 personas han sido reconocidas como refugiadas.
Ante ello, el presente documento presenta las principales tendencias regionales de la migración forzada durante el primer semestre de 2024 (diciembre 2023 - mayo 2024) desde enfoques territoriales de las oficinas del Servicio Jesuita a Refugiados, del Servicio Jesuita a Migrantes o del Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados en Bolivia, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela y Estados Unidos, haciendo énfasis en las personas y comunidades invisibilizadas en la migración forzada en la región, los riesgos en las rutas migratorias, las políticas de gestión de las migraciones y sus énfasis en la militarización, securitización y externalización de las fronteras, las zonas grises que existen en las medidas de protección, los procesos migratorios de niñas, niños y adolescentes acompañadas y no acompañadas, los de las comunidades indígenas, las oportunidades de reconciliación y hospitalidad que construyen las comunidades migrantes y de recepción, y un capítulo especial sobre lo que sigue ocurriendo en torno al Tapón del Darién.