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SRSG Carlos Ruiz Massieu - Palabras de clausura | De las palabras a la acción: La experiencia de las Misiones Políticas Especiales de la ONU en Colombia sobre la mujer, la paz y la seguridad

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Excelencias, damas y caballeros,

Permítanme agradecer a todos por estar hoy aquí, a quienes se han unido a nosotros virtualmente desde todo el mundo, a los Estados Miembros, a las entidades gubernamentales, a la sociedad civil, a la academia, a la cooperación internacional y al público en general.

En particular, quisiera agradecer a las distinguidas panelistas que se han unido a nosotros en representación de las mujeres del Gobierno de Colombia, del partido político FARC y de las organizaciones de mujeres colombianas. Ustedes representan a miles de mujeres de Colombia que están en la primera línea de los esfuerzos de construcción de la paz, en varios lugares y roles diferentes.

Hoy, al lanzar nuestro estudio ¨De las Palabras a la Acción¨ sobre las experiencias de las Misiones Políticas de las Naciones Unidas en Colombia sobre Mujer, Paz y Seguridad, nos alienta que nuestra presencia y nuestro trabajo pueden ser de contribución a todos sus esfuerzos para avanzar en la agenda de Mujer, Paz y Seguridad en el país. Al mismo tiempo, se nos recuerda la gran responsabilidad que tenemos de seguir trabajando conjuntamente para garantizar una implementación del Acuerdo de Paz que tenga en cuenta la perspectiva de género a fin de fortalecer la participación activa y significativa de las mujeres en los esfuerzos de consolidación de la paz en Colombia.

Desde su creación, las Misiones Políticas Especiales de las Naciones Unidas en Colombia han hecho del género, la Mujer, la Paz y la Seguridad una de sus principales prioridades. Como Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión, mantengo contacto regular con las representantes de las mujeres de la sociedad civil, intercambio permanentemente opiniones con el Gobierno y FARC, y articulo esfuerzos con el Gobierno y el Equipo de País de la ONU para apoyar la implementación de las disposiciones de género del Acuerdo de Paz y la agenda de Mujer, Paz y Seguridad para lograr una paz duradera y sostenida en Colombia.

Creo firmemente que nosotros en las Naciones Unidas tenemos un importante papel que desempeñar demostrando, con nuestro propio ejemplo, nuestro compromiso de promover los derechos de la mujer y la inclusión de la mujer en los esfuerzos de paz de las Naciones Unidas. Nuestra Misión, de acuerdo con la Estrategia de Paridad de Género del Secretario General, ha alcanzado la paridad en toda la Misión con un 50% de personal civil femenino y ha avanzado hasta lograr un 38% de observadoras internacionales. Además, he solicitado personalmente a todo el personal de la Misión que incluya indicadores de género como parte de sus planes de trabajo de desempeño, y hemos adoptado una Directiva de Género para guiar nuestro trabajo bajo el liderazgo de nuestra Representante Especial Adjunta y Jefa Adjunta de la Misión. Les aseguro que seguiremos trabajando para avanzar en la agenda de Mujer, Paz y seguridad y para apoyar una implementación del Acuerdo que tenga en cuenta la perspectiva de género.

Excelencias, damas y caballeros,

El Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno de Colombia y las antiguas FARC-EP ha sido considerado como un modelo en la inclusión del enfoque de género y de los derechos de la mujer. Es alentador que casi cuatro años después de la firma del Acuerdo, las mujeres de Colombia sigan siendo una fuerza que impulsa su implementación.

A lo largo de la sesión de hoy, hemos escuchado las valiosas experiencias que Colombia puede aportar a otros procesos de paz en el mundo, incluyendo el papel de las organizaciones de mujeres en las conversaciones de paz y en la promoción de un proceso de implementación con enfoque de género, el compromiso de las partes, tanto del Gobierno como de FARC, en la implementación de las disposiciones de género del Acuerdo de Paz, y la importancia de incluir las voces y experiencias de las mujeres excombatientes para asegurar un proceso de reincorporación con enfoque de género. Ciertamente, a través de mis visitas a comunidades en Colombia, he sido testigo de la incansable labor de las mujeres colombianas para construir paz y defender sus derechos y los de sus comunidades.

Este mes, al conmemorar el 20º aniversario de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, celebramos que las mujeres colombianas sigan dándonos ejemplos de su fortaleza, coraje y perseverancia para promover una mayor y mejor participación en el desarrollo local o fomentar el diálogo y el trabajo conjunto con las autoridades para mejorar su protección.

El restaurante "La Rancha de mi Pueblo" en Quibdo (Chocó), dirigido por 29 mujeres excombatientes junto con mujeres de la comunidad, es un verdadero emprendimiento que promueve su empoderamiento económico desde una perspectiva de género y apoya la reconciliación. En la región del Putumayo, las lideresas sociales y las defensoras de derechos humanos continúan su labor, entre otras cosas mediante la implementación conjunta del plan de acción de la Mesa Regional para la Seguridad de las Mujeres Líderes y Defensoras de Derechos Humanos del Putumayo. Ello a pesar de las amenazas y la inseguridad a las que se enfrentan cada día. Estos logros nos inspiran a hacer más por una paz inclusiva, en la que las mujeres estén a la cabeza de estos esfuerzos.

No obstante, también reconocemos que siguen existiendo desafíos en lo relativo a mejorar la seguridad de las lideresas sociales y defensoras de derechos humanos, garantizar una participación más sólida de las mujeres excombatientes en los esfuerzos de reincorporación, y hacer frente al flagelo de la violencia sexual y de género, que ha experimentado un aumento durante la pandemia de COVID-19.

Las voces, la resiliencia y el liderazgo de las mujeres deben ser protegidos y fortalecidos para asegurar que los esfuerzos de consolidación de la paz puedan alcanzar su pleno potencial. Tal como lo hice recientemente ante el Consejo de Seguridad, quisiera rendir homenaje a las líderesas e integrantes de las organizaciones de mujeres que he conocido en mis viajes por todo el país; a las lideresas sociales que con demasiada frecuencia se ven amenazadas en sus comunidades; a las víctimas que participan activamente en los esfuerzos de reconciliación; a las mujeres dirigentes de organizaciones étnicas que se esfuerzan por proteger su cultura y garantizar los derechos de sus comunidades; y a las mujeres excombatientes que se esfuerzan en su proceso de reintegración por garantizar que sus derechos y necesidades sigan siendo el centro del proceso. Todos debemos sentirnos motivados por ellas para hacer más.

Por ese motivo, aliento a todos los actores, incluidos el Gobierno y el partido FARC, a que inspirándose en el aniversario de la resolución 1325 redoblen sus esfuerzos para implementar plenamente las disposiciones de género del Acuerdo, de la mano con el liderazgo de las organizaciones de mujeres a nivel nacional y local. Es fundamental que se establezcan alianzas continuas entre el Gobierno, lideresas y la comunidad internacional en apoyo de su trabajo de transformación.

Excelencias, señoras y señores,

Estamos convencidos de que las sociedades que dan a las mujeres el espacio para participar plenamente se encuentran entre las más resistentes y pacíficas. Por ello, hoy nos comprometemos nuevamente con estas mujeres, a continuar implementando la resolución 1325, reduciendo la brecha entre sus aspiraciones y las oportunidades de ser protagonistas en la construcción de la paz en Colombia.

Les doy las gracias.