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Reporte situacional sectorial: Seguridad Alimentaria y Nutrición, septiembre - noviembre 2020

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Situación

Seguimiento a la afectación por COVID-19:

  • A noviembre, el impacto de la emergencia sanitaria y las medidas de prevención por COVID-19 en los hogares de refugiados y migrantes, así como en los de las comunidades de acogida, generaron dificultades importantes en términos de Seguridad Alimentaria y Nutrición. La alimentación fue la necesidad preponderante reportada por los hogares según las cuatro rondas de evaluación de necesidades GIFMM (mayo a noviembre 2020). En estas evaluaciones se observó que redujo la proporción de hogares con esta percepción desde el inicio de las medidas: 95% de los hogares reportaron tal necesidad en mayo, 92% en junio, 91% en julio y un 85% en noviembre. Las otras dos necesidades prioritarias fueron vivienda (que pasó de 66% a 68% entre la segunda y la cuarta ronda) y medios de vida, principalmente generación de ingresos (44%, GIFMM 2020)1 .

  • Antes de la emergencia sanitaria, 54% de los hogares refugiados y migrantes estaban en inseguridad alimentaria, de los cuales un 14% se encontraban en inseguridad alimentaria severa. En septiembre, 73% de los hogares estaban con inseguridad alimentaria, de estos 23% se encontraban en inseguridad alimentaria severa (WFP 2020). La afectación en el número de comidas por día y la baja diversidad de la dieta se mantuvieron en una gran proporción: 64% de los hogares refugiados y migrantes reportaron un consumo de dos comidas al día o menos, cifra 21 puntos porcentuales menor que al inicio de la cuarentena (85%, ronda 1). Aun así, la situación actual es más grave dado que rondaba entre 3 y 4 hogares de cada 10. En los hogares encabezados por una persona con discapacidad estas proporciones son más altas (GIFMM 2020), así mismo, la inseguridad alimentaria es más acentuada en el ámbito rural, donde 31% de las personas consumían una comida al día o menos frente a un 18% en el ámbito urbano (WFP 2020).

  • En cuanto a la diversidad de la dieta, los grupos alimentarios más consumidos por los hogares continuaron siendo los cereales(harinas, pan, etc.) y leguminosas con un promedio entre 4 y 6 días en la semana. No obstante, el consumo de huevos, carne, grasas, azúcares y verduras es más reducido (entre 3 y 4 días), así como el de lácteos y frutas, que son consumidos hasta dos días a la semana. Llama la atención que los departamentos de Nariño, Atlántico, Arauca y La Guajira siguieron siendo los más afectados en términos de consumo de alimentos, con alta proporción de hogares que consumieron dos comidas o menos al día y valores por debajo de la media nacional respecto a diversidad de la dieta. En contraste, se observó que Antioquia, Bolívar, Cesar, Magdalena y Bogotá D.C., los cuales estaban en el grupo de los departamentos con mayor afectación, se han ido recuperando levemente a través de la frecuencia y la diversidad de consumo de alimentos en la semana. Como complemento, el OBSSAN (UN 2020)2 , señala que familias refugiadas y migrantes en Bogotá percibieron una mayor variedad de alimentos que podían elegir respecto a la disponibilidad de alimentos en Venezuela, pero no percibieron una mejora en el acceso a los alimentos dado que destinaron entre un 40 y 50% de los ingresos para este propósito.