Bogotá, 1 de diciembre 2025 - América Latina y el Caribe (LAC) enfrentan una crisis humanitaria persistente, impulsada por múltiples factores como la violencia, los conflictos armados, el crimen organizado y los desastres, que han generado desplazamientos forzados a gran escala.
En 2025, se estima que alrededor de 34.4 millones de personas en la región necesitan asistencia humanitaria.[1] En 2025, 21 millones de personas se encontraban en situación de desplazamiento forzado o apatridia en países de la región.[2] Sin embargo, muchas de ellas enfrentan graves obstáculos para cubrir necesidades humanitarias urgentes en nutrición y seguridad alimentaria, salud, agua y saneamiento, o educación, y para acceder a mecanismos de protección, como la regularización migratoria, solicitudes de asilo, o medidas de protección dentro de sus propios países.
En Haití, más de 1,4 millones de personas son desplazadas internas, según la OIM,[3] mientras que en Colombia al menos 190.000 personas se desplazaron dentro del país en lo que va del año.[4] Ecuador es el tercer país en la región con mayor número de desplazados internos por violencia[5]. Además, preocupa especialmente el impacto de los retornos forzados y las deportaciones derivadas de las políticas migratorias de Estados Unidos implementadas desde 2025, que han incrementado los riesgos y profundizado la precariedad de poblaciones ya vulnerables. Estas dinámicas se desarrollan sin protocolos adecuados de coordinación ni garantías para la asistencia o la protección, particularmente para niños, niñas y adolescentes no acompañados o separados, o para personas con necesidades de protección internacional. Dada la evolución de la situación política, económica y social en Venezuela, es previsible que se generen flujos migratorios y desplazamiento significativos, tanto de salida como de retorno.
A este complejo panorama se suman los drásticos recortes de financiamiento que han provocado transformaciones aceleradas en el sistema humanitario y la arquitectura de respuesta, al tiempo que han limitado significativamente la capacidad operativa para atender las necesidades de las poblaciones más vulnerables. Aunque el impacto de los recortes se ha sentido a nivel global, la región ha sido particularmente afectada debido a su alta dependencia de un donante.
Frente a este escenario, la Coalición LAC RMD, conformada por 23 organizaciones de la sociedad civil y aliados estratégicos, hace un llamado urgente a fortalecer la coordinación humanitaria en la región con el fin de responder de manera más efectiva a las necesidades de las poblaciones más vulnerables.
Reconocemos la necesidad de avanzar en reformas dentro del sistema de Naciones Unidas, como el Humanitarian Reset y la Iniciativa ONU 80, para responder de manera más eficaz a los desafíos actuales. No obstante, quisiéramos destacar dos preocupaciones clave.
En primer lugar, la reducción de los planes de respuesta humanitaria y la reconfiguración de los mecanismos existentes podrían afectar la atención en contextos donde persisten focos de alta vulnerabilidad - que pueden deteriorarse rápidamente - pero que han sido despriorizados, como Honduras, Guatemala y El Salvador, o donde se prevé una transformación de la arquitectura humanitaria, como en Colombia. Esta situación resulta especialmente preocupante cuando no se cuenta con fuentes confiables de información que permitan monitorear y visibilizar adecuadamente los riesgos de protección y las necesidades humanitarias.
En segundo lugar, nos inquieta la limitada inclusión de las organizaciones de la sociedad civil en estos procesos. Estas organizaciones desempeñan un rol fundamental en la implementación de la respuesta humanitaria y, en muchos casos, lideran espacios clave como los clústeres sectoriales.
Proponemos 4 ejes prioritarios para fortalecer la coordinación humanitaria en la región, basada en evidencia y centrada en las personas más vulnerables:
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Reconocimiento y abordaje de las crisis regionales humanitarias y de protección y asegurar que los principios humanitarios sean el marco de referencia para las decisiones sobre la coordinación humanitaria
Es urgente reconocer estas crisis como fenómenos regionales interconectados que requieren respuestas coordinadas, sostenidas y centradas en la asistencia humanitaria y la protección, especialmente en contextos donde hay más riesgos de que se invisibilicen las necesidades de carácter humanitario y de protección. Se debe mantener una capacidad mínima de monitoreo y respuesta en estos contextos, incluso ante la reducción de financiamiento o la ausencia de planes de respuesta humanitarios (HRPs), priorizando la asistencia y protección de mujeres, niños, niñas y adolescentes.
Los principios humanitarios son fundamentales en las respuestas humanitarias porque garantizan que la ayuda llegue a quien más lo necesita, sin discriminación alguna ni intereses políticos. Esto nos permite actuar con credibilidad, autonomía y acceso en contextos de crisis, conflicto armado u otras situaciones de violencia. En conjunto, su valor radica en proteger la dignidad humana, mantener la confianza de las comunidades y preservar la esencia neutral e independiente de la acción humanitaria.
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Fusionar las plataformas de coordinación humanitaria en LAC a nivel regional y nacional
En situaciones de emergencia humanitaria —como desastres y conflictos— los espacios de coordinación humanitaria tipo IASC deberían de fusionarse para evitar duplicaciones. De esta manera, se podrá trabajar de manera complementaria y coordinada con los mecanismos establecidos para la atención de personas refugiadas y migrantes. Esta fusión debe abarcar tanto la gestión de la información como la respuesta operativa.
En algunos contextos, como Colombia, o en algunos sectores regionales específicos, como el de protección, ya se han dado pasos importantes en esta dirección. Estas experiencias pueden servir de modelo para fortalecer la articulación de las plataformas. Contar con un espacio único de coordinación centrado en la protección y la respuesta humanitaria coordinada permitiría una acción más eficiente y coherente en contextos mixtos, como los que caracterizan a LAC.
En los países sin HRP, pero con necesidades humanitarias que deberían ser más visibilizadas, como Perú, Ecuador, el Norte de Centroamérica o México, es crucial fortalecer la articulación entre las Oficinas del Coordinador Residente (OCR), las OSC y las instituciones públicas, reconociendo las capacidades institucionales en cada territorio.
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Arquitectura de coordinación inclusiva y participación efectiva de la sociedad civil
Es fundamental reforzar la inclusión de las organizaciones de la sociedad civil (OSC), incluidas aquellas lideradas por personas refugiadas, migrantes, desplazadas y afectadas por los desastres y las crisis humanitarias, y las ONGs internacionales y nacionales, en los espacios de coordinación y toma de decisiones humanitarias a nivel regional y nacional. Esta participación debe ser continua e influir en decisiones clave como la priorización geográfica, la definición de necesidades y la planificación de la respuesta, entendiendo que actualmente ya forman parte de estas estructuras y tienen roles de liderazgo en las mismas. Avanzar hacia una participación efectiva de estas organizaciones en los comités ejecutivos de los espacios de coordinación humanitaria, más allá del co-liderazgo temático. Esto es clave para que puedan contribuir a decisiones estratégicas que moldean la arquitectura humanitaria regional y así fortalecer la voz desde primera línea en los procesos de toma de decisiones.
En este proceso, es importante reconocer que muchas organizaciones locales e internacionales tienen mandatos diversos, que pueden incluir enfoques de desarrollo o paz además del humanitario. Por ello, se requiere establecer mecanismos de seguimiento que permitan asegurar que la respuesta humanitaria se mantenga alineada con los principios humanitarios, especialmente en contextos sensibles o politizados.
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Fortalecimiento de capacidades operativas y sistemas de información
Es indispensable asegurar recursos y mecanismos que permitan mantener una capacidad regional de monitoreo, análisis y respuesta ante emergencias, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad y aquellos que no fueron incluidos en la hiperpriorización. Esto incluye mecanismos de respuesta rápida, evaluaciones de necesidades y sistemas de alerta temprana para la respuesta y con un enfoque de protección. Se deben establecer sistemas de información complementarios entre agencias, ONG y actores locales, evitando duplicidades. Ejemplos en la región pueden inspirar modelos donde una ONG realice análisis continuos alineados con metodologías como JIAF 2.0. Es fundamental que estos sistemas de información y alerta temprana incorporen una perspectiva transfronteriza, reconociendo la naturaleza multipaís de la mayor parte de las crisis en la región. Esto permitirá articular respuestas más coherentes y coordinadas entre los países involucrados. Además de fortalecer los sistemas de información, es fundamental usar la evidencia generada para impulsar cambios y mejorar las capacidades operativas, especialmente en sistemas de protección y servicios especializados para niños, niñas, adolescentes y mujeres.
La Coalición LAC RMD, el Foro de ONG Humanitario de Colombia, el Foro ONGI Venezuela y el Foro Humanitario de Perú reafirman su compromiso para continuar trabajando con todos los actores vinculados con la respuesta humanitaria, poniendo a disposición nuestro apoyo, experiencia y conocimientos para trabajar de manera coordinada por los derechos, el bienestar y la asistencia inmediata de las personas refugiadas, migrantes y desplazadas en América Latina y el Caribe.
La Coalición LACRMD agrupa 23 ONGs internacionales con presencia regional en LAC y coordina con los foros de ONGs en cada país. El Foro de ONG Humanitarias de Colombia agrupa a 40 ONGs humanitarias internacionales y nacionales y el foro ONGI de Venezuela a 40 ONGs internacionales.
[1] Panorama Global Humanitario 2025: https://reliefweb.int/attachments/3e877412-ee25-4e7a-8544-6ad5c461c5aa/GHO-2025-Abridged-SP_web.pdf
[2] ACNUR 2025 : https://www.unhcr.org/refugee-statistics/download ; https://www.acnur.org/tendencias-globales
[3] IOM, Displacement in Haiti reaches record high as 1.4 million people flee violence, October 15, 2025. Available at https://www.iom.int/news/displacement-haiti-reaches-record-high-14-million-people-flee-violence
[4] https://www.unocha.org/publications/report/colombia/informe-de-tendencias-e-impacto-humanitario-en-2025-datos-acumulados-entre-enero-septiembre-de-2025-fecha-de-publicacion-24-de-octubre-de-2025
[5] https://www.internal-displacement.org/global-report/grid2025/