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Por un planeta 50-50: ¡Colombia, demos el paso!

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La conmemoración del Día Internacional de la Mujer este año es un llamado a concretar el compromiso con los derechos de las mujeres y la igualdad de género, en reconocimiento de que el progreso de las mujeres es el progreso de nuestra sociedad.

En 2016 se pone en marcha a nivel global la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, que incluye un Objetivo específico para lograr la igualdad de género, el número 5, y disposiciones sustantivas sobre los derechos de las mujeres en todos los demás puntos adicionales de la agenda mundial.

Para Colombia, 2016 será un año histórico: el fin del conflicto armado está más cerca que nunca tras cinco décadas y las mujeres colombianas han contribuido a la construcción de la paz en múltiples formas. La participación de las mujeres en las conversaciones de paz de Colombia entre el Gobierno y las FARC-EP ha sido reconocida como un modelo de construcción de la paz con perspectiva de género. Este día es una ocasión para reconocer el esfuerzo y perseverancia de las mujeres colombianas, tanto incidiendo en la Mesa de Conversaciones, cómo promoviendo día a día, iniciativas de construcción de paz territorial.

Las mujeres en Colombia son más de la mitad de la población: el progreso de las mujeres, su voz y liderazgo es fundamental para construir una Colombia más equitativa, incluyente y democrática, y sin duda para liderar un proceso de construcción de paz sostenible y duradero.

Son muchos los logros que se han dado en Colombia para el avance de los derechos de las mujeres, tanto en el ámbito normativo en el reconocimiento de sus derechos, como en una creciente reducción de brechas de género.

Pero lo cierto es que continúan existiendo barreras que impiden a las mujeres el pleno disfrute de sus derechos: la desigualdad entre hombres y mujeres persiste también en Colombia.

La participación de las mujeres colombianas en política ha aumentado los últimos años, especialmente en el Congreso de la República, en donde las mujeres ocupan el 20% de los escaños que es el porcentaje más alto en la historia de Colombia. Se destaca también que en las pasadas elecciones locales aumentaron las mujeres electas: del 10.4% en 2003 al 15.5%. De los 32 departamentos resultaron electas como gobernadoras 5 mujeres; y en las alcaldías fueron elegidas 133 mujeres, es decir el 12% de los mandatarios locales. Los progresos en este ámbito son significativos, pero lentos, y la brecha persiste al ser las mujeres más de la mitad de la población y no ser ni siquiera la cuarta parte de quienes acceden a cargos de decisión pública.

En cuanto a derechos económicos, a pesar de que también se han reducido las brechas en los últimos años en este ámbito, la tasa global de participación en el mercado laboral es un 20,7% menos para las mujeres y la incidencia de pobreza es más alta cuando la jefatura del hogar es femenina (un 5% más), así como los cálculos de uso del tiempo señalan que las mujeres dedican 10 horas más a la semana al trabajo no remunerado.

En igual sentido, la violencia contra las mujeres se presenta en la vida cotidiana, tanto en ámbitos públicos como privados, y se ve exacerbada en situaciones de conflicto armado. Según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal, durante 2014, cada día 113 mujeres fueron víctimas de violencia de pareja y cada hora se realizaron 2 exámenes medico legales por presunto delito sexual efectuados a mujeres. La sociedad colombiana sigue haciendo esfuerzos por evitar la tolerancia a este fenómeno y garantizar mayor denuncia, atención y sanción, pero las cifras aún son altísimas. Asimismo, existe una situación de embarazos adolescentes preocupante, que también limita las posibilidades de alcanzar la igualdad de género.

La cifras respecto a la garantía de los derechos de las mujeres han venido mostrando avances, sin embargo son demasiado lentos, considerando los mandatos de derechos humanos y la necesidad de garantizar dinámicas de desarrollo, democracia y paz.

Este 8 de marzo es la oportunidad para recordarnos como sociedad que más allá del reconocimiento de la igualdad, es necesario tomar medidas para cerrar las brechas y hacer del disfrute de los derechos de las mujeres una necesidad inaplazable: hasta la fecha no han sido solamente las mujeres quienes han pagado el precio de su discriminación, es toda la sociedad colombiana la que ha sufrido por no aprovechar al máximo el talento y el potencial de la mitad de la ciudadanía. En el mundo entero empieza la cuenta atrás para la igualdad de género sustantiva, con miras al año 2030. El horizonte al que apuntamos es posible con el apoyo y la determinación de Gobiernos, sector privado, academia, cooperación internacional y sociedad civil.

En palabras de la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, la Sra. Phumzille Mlambo-Ngucka, “para llegar al futuro que queremos, no podemos dejar a nadie atrás”, y por eso debemos dar pasos concretos para la igualdad de género, tal como lo señala hoy en su comunicado oficial el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, quien señala que es necesario pasar a la acción transformadora: “hemos roto tantos techos de cristal, que hemos creado una alfombra de añicos. Ahora estamos barriendo las ideas preconcebidas y los prejuicios del pasado para que las mujeres puedan avanzar y cruzar nuevas fronteras”.

Las mujeres y niñas empoderadas, trabajando de la mano con hombres y niños, hacen naciones empoderadas, economías más fuertes y sociedades más sanas.

El futuro que queremos es un mundo donde mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades y derechos. Queremos un Planeta 50-50. Demos el Paso, Colombia.