Colombia

Por la permanencia de las comunidades y la protección del territorio en Colombia

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Proceso de fortalecimiento comunitario para la pervivencia de las comunidades afro-descendientes e indígenas en su territorio © ACNUR/ D.Díaz

TAMBORAL, Colombia, 12 de mayo de 2014 (2014) - Después de unas 8 horas de recorrido que iniciaron en Turbo, parte noroccidental de Colombia, en las cuales se atravesó el Golfo de Urabá, se tomó el Río Atrato hasta el pueblo de Riosucio y finalmente a través de la cuenca del Río Salaquí hasta la comunidad de Tamboral, el grupo de trabajo de ACNUR se encuentra al final de la tarde con niños, niñas, jóvenes y adultos afro-descendientes, quienes prestos al recibimiento, ayudan a descargar el bote en una especie de cadena humana.

Tamboral es en esta ocasión escenario del Primer Encuentro del año llevado a cabo por la Escuela Interétnica de Liderazgo Juvenil (EILJ) que desde el 2013 reúne a más de 200 jóvenes y adultos líderes de comunidades indígenas y afro-descendientes de 3 cuencas del Bajo Atrato para el fortalecimiento de sus comunidades.

A pesar de las presiones y la tensión desproporcionadas generadas por el conflicto armado y los recientes enfrentamientos entre grupos armados que participan de las hostilidades en la zona, la comunidad abrió sus puertas para que estos líderes y lideresas de comunidades cercanas, como Riociego, Salaquisito, y Bocachica, entre otras comunidades y organizaciones, pudiesen continuar con el ejercicio de formación. Este encuentro de la EILJ se presenta en el marco del trabajo que hacen familias indígenas y afrocolombianas para recuperarse de la emergencia humanitaria desatada por recientes bombardeos y por varios años de historia de confinamientos, ataques, y fuertes operativos armados y desplazamientos forzados que han dejado a las comunidades en medio de riesgos permanentes, amenazas y violaciones contra su vida, libertad e integridad.

ACNUR, asociado con la Corporación Opción Legal y la Corporación Cuarto Creciente (financiada por Oxfam Colombia) y con el acompañamiento de la parroquia, apoya el proceso de la EILJ con el fin de fomentar espacios de participación juvenil de las organizaciones y los miembros de los Consejos Comunitarios en la zona. Esta iniciativa busca que las comunidades afro e indígenas puedan libremente recorrer y apropiarse de sus territorios al tiempo que realizan sus actividades cotidianas de manera autónoma en espacios donde se garanticen sus derechos individuales y colectivos, y su pervivencia física y cultural.

“Ser líder es asumir un cargo de responsabilidad y servir de guía para los demás con compromisos, es proteger a la comunidad a través del trabajo en equipo”, menciona Arsecio Baniama, líder indígena de la organización Camizba. Así, la EILJ ha sido construida por los jóvenes en acompañamiento de sus líderes cuyo resultado ha sido la concertación de tres componentes que incluyen procesos de formación para fortalecer conocimientos y habilidades de los participantes; la facilitación de procesos de articulación con las 6 Organizaciones Étnico Territoriales (OET) de las 3 cuencas involucradas y las autoridades étnicas, y la formalización de alianzas inter-institucionales que permitan acercar a las jóvenes a las instituciones gubernamentales y no gubernamentales para conocer qué hacen y cuál es la oferta que tienen en el marco de la protección.

“Me gusta aprender mucho para ser mejor en el futuro” dice Ernesto Lizarazo*, joven líder quien ha participado del proceso de fortalecimiento desde 2013. “Me entusiasma ver a los jóvenes formarse y cómo se van fortaleciendo”, comenta Ana Matilde Rojas*, mujer líder que acompaña a jóvenes de su comunidad al encuentro. Y es que las dificultades en las comunidades se siguen presentando, sin embargo, la fortaleza y la organización que tienen les permite permanecer en su territorio, en la medida en que generan más alianzas entre ellas y abren la posibilidad de acordar medidas propias de protección del territorio y la identificación de fines comunes.

ACNUR en 2014 introdujo un nuevo componente de documentación comunitaria a la EILJ para el desarrollo de las capacidades en el marco del fortalecimiento comunitario para la protección del territorio por parte de NNAJ, mujeres y hombres adultos. Margarita Bonilla, Asistente de Desarrollo Comunitario lo define como una oportunidad de “poder seguir trabajando con los jóvenes en el marco del proceso de liderazgo que se viene haciendo con la Escuela. Tenemos unas herramientas para reflexionar y que se reconozcan como líderes, y se sitúen como personas con capacidades, responsabilidades y derechos a través de ejercicios que permitan la creación de espacios de diálogo entre comunidades”.

En ese sentido, ACNUR busca resaltar los conocimientos, experiencias de vida y saberes tradicionales y su capacidad de generar nuevos liderazgos para que el proceso organizativo sea sostenible. Es empezar a entender cómo las comunidades narran sus historias y que la herramienta, elegida entre ellos mismos, sea la oportunidad de restablecer los vínculos de comunicación que a menudo se rompen por diferentes situaciones como símbolo de resistencia y permanencia en el territorio.

De esta forma la EILJ eligió la narración oral a través de grabaciones de voz como la herramienta apropiada de documentación comunitaria teniendo en cuenta el contexto, las características particulares de la zona y sus preferencias.

“Me gusta formarme porque se habla de mí, de mis comunidades en busca de la supervivencia de nuestra cultura que se está perdiendo. En estas formaciones conocemos el valor que tenemos todos como personas. Seré animador de los muchachos y seguiré hasta el final porque estas son herramientas para mi pueblo, para la permanencia de las comunidades y el territorio”, dice Arsecio.

Así, entre jóvenes formándose en liderazgo y sus representantes comunitarios acompañándolos, la EILJ busca ser un espacio de confianza para que los procesos comunitarios a ser replicados por cada joven sean oportunos y en busca del bien común. El hecho de que este trabajo se enmarque dentro de un contexto inter-étnico, que por primera vez involucra el trabajo de comunidades afro-descendientes e indígenas, permite que se lleven a cabo procesos de resolución de problemáticas comunes a partir del entendimiento y convivencia.

Al igual que las comunidades del Bajo Atrato, niños y niñas del proyecto Huellas de Paz en el Catatumbo eligieron una herramienta de documentación comunitaria, quienes vieron como método más apropiado la fotografía.

*Nombres cambiados por motivos de protección.

Por Diana Díaz Rodríguez en Tamboral, Bajo Atrato, Colombia.

ACNUR