Colombia

Palabras del Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, Carlos Ruiz Massieu en la Conmemoración del 75º aniversario de las Naciones Unidas

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Buenos días.

Un saludo muy especial para todas las personas que nos acompañan a conmemorar los 75 años de la ONU. Como lo dijo el Secretario General en su mensaje y también lo recordaron mi colega y amiga, Jessica Faieta y la Canciller Claudia Blum, este 75º aniversario lo celebramos en un momento en el que el mundo atraviesa grandes desafíos, impactados por una crisis sanitaria mundial, sin precedentes, que conlleva a graves consecuencias económicas y sociales, y que demanda esfuerzos adicionales de todos, incluyendo al personal de Naciones Unidas.

Y es por ello, por lo que quiero empezar agradeciendo de manera particular al personal de la ONU en Colombia, que hoy son símbolo de los principios de la solidaridad internacional y el compromiso de apoyar al país en la consolidación de la paz y su desarrollo. A nombre del Secretario General, un agradecimiento muy grande por el gran servicio que prestan a la Organización y a Colombia.

Un agradecimiento también al gobierno nacional, hoy representando por la Canciller Claudia Blum, y a las y los colombianos, por darnos la oportunidad de estar presentes en su país y trabajar con ustedes. La ONU nació en 1945, con un propósito global, y es el de ayudar a los países en alcanzar la paz, mantener la vigencia de los derechos humanos y afianzar el desarrollo sostenible. Por más de 65 años llevamos trabajando de la mano con autoridades nacionales, sociedad civil, sector privado, en una agenda que marca un camino hacia un mejor futuro para Colombia.

Así como la Organización a nivel global ha tenido importantes resultados, en Colombia nos hemos esforzado y continuaremos esforzándonos con empeño y compromiso, para que las personas, las comunidades, continúen siendo el centro de nuestra atención. Los principios que se plasmaron en la Carta de la ONU siguen vigentes hoy después de 75 años, sobre todo el preámbulo que nos recuerda que debemos preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, a reafirmar la fe en los derechos humanos, a crear condiciones para la justicia y a promover el progreso social. Esa ha sido y sigue siendo nuestra razón de ser.

Recuerdo mi primera visita al Putumayo el año pasado. En aquella ocasión privilegié el momento para escuchar a las mujeres que, a pesar de la situación de inseguridad que enfrentan, ellas mantienen su liderazgo a favor de la protección a su vida, sus derechos y los derechos de sus comunidades, y en cumplimiento del Acuerdo de Paz. Ese día, una mujer llamada Osiris, en nombre de las Mujeres Afro, me dijo: “Este detalle es para usted – y me dio una piedra - para demostrar que los procesos que llevamos en el Putumayo son fuertes como una roca, y particularmente en el proceso de paz. No queremos más guerra, no queremos parir más hijos para la guerra, por eso lo necesitamos aquí.”

Esas palabras no solo me marcaron, sino que las comparto para que sean inspiración de nuestra labor diaria en el país y para que nos comprometamos, aún más, como Organización, para que las mujeres se mantengan en el centro de los procesos de paz.

En esta conmemoración también somos conscientes de los desafíos que permanecen, mismos que solo tienen resolución si trabajamos todos unidos, todos juntos. Forjando nuestro futuro juntos, es precisamente el lema de este aniversario, y nos invita a que en medio de las dificultades, de las diferencias, miremos en la misma dirección y creemos oportunidades para trabajar unidos por el bienestar común.

Esto también lo pude constatar en otras de mis visitas a terreno y que les comparto también como ejemplo de lo que se puede alcanzar cuando se mira y se trabaja en una misma dirección. La Familia Llanogrande en Dabeiba, Antioquia, es ejemplo de unión y reconciliación. Allí, excombatientes de las FARC-EP, fuerza pública, comunidad y representantes del sector privado, han trabajado de manera mancomunada para hacer real, sostenible e integral el proceso de reincorporación con un propósito común: el desarrollo local y, sobre todo, la reconciliación. Ese es un gran ejemplo de cómo se forja un futuro, juntos.

A partir de lo que la ONU ha contribuido en Colombia a la largo de los años y de los logros que ha tenido el país, especialmente derivados del Acuerdo de Paz, hoy tenemos la oportunidad de reforzar nuestra alianza con Colombia. Hoy renovamos esa promesa mundial del pasado para comprometernos a trabajar juntos por el futuro.

Señora Canciller, Colombia mantiene un lugar importante en nuestra Organización. Su liderazgo y participación en agendas globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus ejemplos nacionales, como el de ser referente, precisamente, en que si es posible de ponerle fin a los conflictos armados a través del dialogo, mantienen en primer plano, la tenacidad e innovación de los y las colombianas. Ya son 75 años trabajando por la paz, y quiero reiterar el firme compromiso de la ONU con Colombia para trabajar por la consolidación de la paz que tanto anhelan las y los colombianos.

Muchas gracias.