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Colombia

ODS en Colombia: Los retos para 2030

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La Agenda 2030 es un nuevo acuerdo ético y programático entre las naciones y las personas para hacerle frente a los desafíos de la sociedad contemporánea. Las preocupaciones globales aún están enfocadas en el lento crecimiento económico, las desigualdades sociales, las preocupaciones ambientales y el anhelo de la paz en todas sus dimensiones. Por eso era necesario una revisión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), para avanzar en la construcción de soluciones que permitieran el bienestar universal.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que son la base de esa nueva agenda, representan una visión común del futuro y trazan compromisos claros para hacerle frente a esos desafíos pendientes. Reconocen, por primera vez, la importancia de la paz, la justicia y el rol fundamental que desempeñan los gobiernos y las instituciones democráticas sólidas para lograr el desarrollo. Además, traza la ruta para alcanzar un equilibrio entre las variables económicas y ambientales, incorporando temas que no figuraban en los ODM, como el cambio climático y el consumo sostenible.
La Agenda 2030 y sus 17 ODS hoy son el instrumento más poderoso para lograr el mundo que queremos.
Su potencia radica en tres elementos. Primero, en su universalidad: fue construido de manera inclusiva y participativa, con meses de discusiones entre actores de diferentes niveles. Fue gran consenso que involucró -por primera vez- un diálogo horizontal entre gobiernos, sector privado, la academia y la sociedad civil. Segundo, la espina dorsal de los ODS es la plena realización de los derechos humanos: su enfoque principal son los grupos vulnerables y excluidos. El desarrollo humano sostenible debe estar articulado en el principio tutelar de ´No dejar a nadie atrás’. Tercero, por su integralidad: reconoce necesidades interdependientes en temas sociales, económicos y ambientales, haciendo un llamado a la acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad.

Colombia tiene aún más razones para asegurar la implementación de esta agenda. Fue uno de los países precursores en su diseño desde la Conferencia Río+20 en 2012 y ha sido pionera en la inclusión de la Agenda en sus instrumentos de planeación, como los planes de desarrollo y el CONPES sobre ODS. Además, está ante una oportunidad histórica, en la que con la terminación del conflicto armado puede avanzar decididamente hacia el cierre de las brechas de desarrollo.

El propósito del presente documento es hacer visible el poder transformador de la Agenda 2030, de cara a los retos de desarrollo en Colombia para los próximos 12 años. Sin duda, el país está avanzando en los debates necesarios para poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir las desigualdades, tener la garantía de poder vivir en un territorio ambientalmente sostenible, y la seguridad de contar con una sociedad pacífica, inclusiva y resiliente.

Las siguientes páginas ponen la lupa sobre cada Objetivo de Desarrollo Sostenible de cara a la realidad colombiana. Para cada uno de los 17 ODS, este documento desarrolla os siguientes puntos: (1) el panorama que justifica su impacto para el desarrollo del país, con un breve diagnóstico general sobre los recientes avances hacia su cumplimiento; (2) sus principales metas trazadoras y los resultados o carencias para su logro; y (3) retos, necesidades y recomendaciones para su cumplimiento definitivo antes de 2030.

Lograr el desarrollo sostenible depende del cumplimiento de todos y cada uno de los 17 ODS. En Colombia, la interdependencia de estos objetivos es el camino más optimo hacia lo que el secretario general ha indicado como Sostener la Paz. En efecto, Colombia tendrá paz plena si avanza hacia el desarrollo sostenible, y al mismo tiempo, el desarrollo sostenible no es posible sin la paz completa. La interdependencia e integralidad enriquecen los propósitos de la Agenda 2030 y plantean la necesidad de definir su cumplimiento a través de políticas públicas intersectoriales, multinivel, con una visión de largo plazo, pensadas de forma diferencial, basadas en datos desagregados y adecuadas a los contextos de países plurales y diversos como este.

Finalmente, llevar los ODS a los territorios con esta mirada multidimensional debe ser el propósito nacional para que ‘nadie se quede atrás’. Por eso, hay que involucrar a todos los actores en realizar la Agenda 2030.
Se requieren de alianzas que sumen el compromiso y acción de las empresas, sociedad civil organizada, ciudadanía, la academia y la cooperación internacional.
En esta lógica, las políticas públicas no pueden hacerse desde un despacho. Para su éxito deben nacer, diseñarse, implementarse y evaluarse de manera participativa. Al tratarse de una ambiciosa agenda, su financiación representa retos y oportunidades.
Adoptar medidas urgentes encaminadas a movilizar, reorientar y aprovechar los recursos públicos y privados para generar transformaciones nos concierne a todos.
Desde luego, las Naciones Unidas está en disposición de ofrecer apoyo integrado y coherente a las iniciativas de los países que apropian los ODS.

Hoy más que nunca tenemos la responsabilidad de redoblar esfuerzos para que sean las comunidades las que vean los efectos tangibles de la paz y el desarrollo.
Todos los esfuerzos y recursos deben estar enfocados en los colombianos y colombianas más vulnerables y que tanto han padecido de la violencia. Ellos y ellas siempre seguirán siendo nuestro faro moral, nuestro norte y el principal motor para que Colombia desarrolle todo su potencial.