Nadie en quién confiar: Los niños y el conflicto armado en Colombia
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La población civil de Colombia se ha visto arrastrada durante décadas por una guerra civil entre las fuerzas estatales, los grupos paramilitares y sus sucesores, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Durante el conflicto, niños y niñas han sido víctimas de reclutamiento forzado, violación y otros actos graves de violencia sexual, asesinato y mutilación, y han sido seriamente afectados por ataques contra escuelas y denegación de acceso a la asistencia humanitaria, de acuerdo con el informe de 2011 del Secretario General de la ONU sobre los niños y el conflicto armado. Más de la mitad de los estimados 3.9 – 5.3 millones de personas internamente desplazadas en Colombia son menores de 18 años.
El hecho de ser menores de edad los hace aún más vulnerables ante las amenazas que los obligaron en un principio a huir de sus hogares.
En un importante cambio político del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, en el poder desde agosto de 2010, se ha reconocido formalmente la existencia de un conflicto armado en Colombia. Desde el 2010 se han implementado políticas preventivas del reclutamiento de niños por grupos armados, y la recientemente promulgada Ley de Víctimas ofrece un plan de reparaciones para víctimas de violaciones cometidas por todas las partes integrantes del conflicto.
Asimismo, en el 2011 tuvo lugar la primera condena a ex paramilitares, por violencia sexual contra menores y reclutamiento de niños, bajo la Ley de Justicia y Paz de 2005. A pesar de este progreso, las iniciativas gubernamentales siguen siendo insuficientes y tratan inadecuadamente la realidad del conflicto. Algunas regiones del país permanecen fuera del alcance del gobierno ya que los grupos armados tienen autoridad de facto sobre tales regiones y continúan cometiendo abusos terribles contra la población local.
A su vez, el gobierno ve a sus fuerzas armadas como “fuerzas de protección” y no como una parte integrante del conflicto, lo que conlleva a la impunidad y crea desconfianza en las comunidades. Los niños, sobre todo los que viven en áreas remotas, no están protegidos de manera adecuada y continúan enfrentando amenazas y violencia de todos lados – no tienen a nadie en quien confiar.
En esta coyuntura crucial, Watchlist llevó a cabo dos misiones en el terreno en Colombia en agosto/septiembre y noviembre/diciembre de 2011 para investigar e informar sobre la situación de los niños afectados por el conflicto armado, y elaborar recomendaciones claves para combatir tal violencia y mejorar los mecanismos de respuesta.
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