Colombia

En el marco de la estrategia Convivencia y Paz, 561 víctimas del Guaviare fueron indemnizadas

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“De las cosas que más valoramos de este proceso es haber podido conocer las historias de otros sobrevivientes de la guerra, con ellos nos preparamos para ser actores de paz en nuestro municipio” Javier Triana, beneficiario de estrategia “Convivencia y paz” en El Retorno, Guaviare.

SAN JOSÉ DEL GUAVIARE

La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en el marco de la estrategia “Convivencia y paz” entregó en el departamento del Guaviare 561 indemnizaciones administrativas a víctimas del conflicto, que superan los $2.000 millones.

Esta estrategia hacía parte del proyecto ‘Focalización de cupos de Indemnización en Zonas Estratégicas de Respuesta Rápida’ del Fondo Multidonante para el Posconflicto en Colombia de la ONU, en el marco de la implementación del Acuerdo de Paz de La Habana, en el capítulo de víctimas.

Los municipios priorizados en el Guaviare fueron la capital del departamento y El Retorno, en donde las familias seleccionadas, desarrollaron durante más de ocho meses sesiones de trabajo grupal en las líneas de recuperación emocional y educación financiera para que al finalizar las etapas del proceso, las víctimas hicieran buen uso de los recursos económicos que les entrega el Estado.

Ricardo Alarcón de 26 años fue uno de los beneficiarios. Vive en San José del Guaviare con su familia con quienes participó, expresando que: “fuimos desplazados en el año de 2012, tuvimos que abandonar el hogar y nuestras pertenencias. Pasamos de la niñez a la adolescencia con muchas dificultades económicas. Como a muchas víctimas del país, el desplazamiento tocó a la puerta haciéndose parte de nuestra vida. La estrategia, fue una oportunidad de reparación en el que decidimos involucrarnos porque era un programa familiar que buscaba sanar heridas a través del acompañamiento emocional que nos permitía interactuar con nuestros iguales: víctimas del conflicto armado. Finalizamos recibiendo la indemnización económica que servirá para emprender iniciativas productivas que nos permitan salir adelante, plantearnos nuevos metas y sueños”.

Los participantes en el ejercicio denominado en la estrategia como “Bitácora viajera”, plasmaron mensajes y ejercicios de memoria sobre los hechos que tuvieron que vivir enfatizando en cómo estos recuerdos podían ser sanados a través del perdón.

“La recuperación emocional se orientaba en resarcir el daño causado por el conflicto armado, reconstruir el tejido social a través de los encuentros grupales en los cuales trabajaban actividades que les permitían crear lazos y redes de apoyo entre ellos. En algunos casos era complejo hacerlos recordar el pasado ya que aún habitaban emociones de dolor y tristeza. Pero al final nos encontramos con que era posible sanar para seguir” expresó Angélica Sánchez, la coordinadora seccional de Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Javier Triana con su esposa Jacqueline Pérez, recuerdan todo lo que tuvieron que vivir para llegar al día de hoy: “Teníamos un negocio familiar en el que nos iba muy bien en Calamar, Guaviare. Nos amenazaron y nos tocó rebuscar como sostener nuestra familia. Pasamos muchas necesidades, nos toco irnos a vivir dificultades en Bogotá una ciudad tan grande que desconocíamos y en la cual sufrimos mucho. Con la estrategia recibimos apoyo de las profesionales psicosociales, nos dimos cuenta que aún guardábamos secuelas emocionales del conflicto armado y en compañía de otras víctimas, empezamos a perdonar a quienes nos hicieron daño y a nosotros mismos ya que algunos nos sentíamos culpables. De las cosas que más valoramos de este proceso es haber podido conocer las historias de otros sobrevivientes de la guerra, con ellos nos preparamos para ser actores de paz en nuestro municipio”.

El director territorial para Meta y Llanos orientales, Carlos Pardo Alezones, afirmó que estas acciones tenían un alcance social de alto impacto, con más de 500 familias que fueron alcanzadas y reparadas administrativamente en uno de los departamentos del sur del país con mayor número de víctimas del conflicto armado con 34.917 personas, según el Registro Único de Víctimas.

Los eventos en los municipios culminaron con la realización de Ferias de servicios que contaban con la oferta institucional de entidades como el Banco Agrario, las Agencias de Empleo del sistema público, el Fondo Nacional del Ahorro y los gobiernos locales con los proyectos en vivienda y educación, que impulsan en cada territorio.