Colombia

Con el apoyo de OPS/OMS autoridades sanitarias de Nariño se proponen fortalecer la salud de la población desplazada y vulnerable

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Bogotá, D.C. 2 de febrero de 2012. La directora del Instituto Departamental de Salud de Nariño -IDSN-, Elizabeth Trujillo de Cisneros, junto con el subdirector de salud pública Carlos Alberto Hidalgo y el sub director de aseguramiento Javier Andrés Ruano, se proponen mejorar las condiciones de vida de la población afrocolombiana e indígena que habita en los municipios de la Costa Pacífica nariñense, con quienes el Gobierno tiene una deuda social que de ser subsanada, traerá desarrollo al esta zona del departamento.

Trabajo para el cual seguirán contando con la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud OPS/OMS en Colombia, que desde hace más de ocho años apoya el fortalecimiento de la salud pública de la población nariñense, desde las diferentes áreas y desde el Programa de Emergencias y Desastres con sede en Pasto.

Entre los retos planteados por el equipo entrante, para desarrollar en el próximo cuatrienio se contempla mejorar la calidad y oportunidad en la atención de la red hospitalaria y garantizar la prestación de los servicios de salud para la población en situación desplazamiento victima del conflicto interno o de desastres naturales.

De igual forma, los equipos del IDSN y de la OPS/OMS durante el encuentro intercambiaron la experiencia obtenida en el Departamento de Nariño, producto de la respuesta humanitaria, mediante la construcción de La Ruta de atención en salud, los conformación de los Equipos de Respuesta Inmediata -ERI-, el fortalecimiento CRUE y su cobertura en el Piedemonte costero, al igual que las acciones de Atención Primaria en Salud, iniciativas impulsadas por el IDSN que requieren la sostenibilidad en los procesos.

Otra de las acciones adelantadas son las intervenciones en salud mental en emergencias con los pueblos indígenas Awá y Eperara Siapidara, ubicadas en el Piedemonte costero y en la Costa Pacifica nariñense, trabajo que se adelantó de la mano con autoridades occidentales y tradicionales de ambos pueblos, a fin de generar un protocolo con enfoque intercultural de atención en salud mental y psicosocial, el cual partió de sus prácticas culturales y su manera particular de ver el mundo.