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Colombia: Volver al campo, un sueño cumplido para 124 familias desplazadas de Nariño

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• Familias desplazadas que viven en Chachaguí, Buesaco y Pasto recibieron vivienda • ACCIÓN SOCIAL aportó 700 millones de pesos • Se unieron USAID, OIM, Incoder, Arquitectos de la Emergencia, la Gobernación de Nariño y las respectivas alcaldías.

Pasto, 14 de abril de 2011. Hace diez años Pablo Emilio Araujo Castellano, un campesino de profesión, le tocó salir de Llorente un municipio encumbrado en las montañas de Nariño a donde llegó la coca, la guerrilla y los paramilitares. Pablo prefirió abandonar su tierra antes de ser víctima del reclutamiento de sus hijos.

Hoy después de vivir como un desplazado en Pasto, fue el encargado de enseñar a los visitantes de diferentes organizaciones nacionales e internacionales su nueva casa rodeada de una huerta con repollo, zanahorias, cebollas y muchas papas.

"Lo mejor de todo es que es nueva. Este lugar significa para mí y los ocho miembros de mi familia una oportunidad para volver a comenzar, volver a ser campesinos, un sueño hecho realidad".

A Pablo Emilio se le unieron 123 familias más de los municipios de Buesaco, Chachaguí y Pasto que tuvieron la misma oportunidad gracias al aporte de 700 millones de pesos de ACCIÓN SOCIAL de la Presidencia de la República.

Este proyecto de vivienda fue cofinanciado además por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM); la Agencia del Gobierno de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID); el Instituto Colombiano para el Desarrollo Rural (Incoder); Arquitectos de la Emergencia; la Gobernación de Nariño y las respectivas alcaldías.

La política integral con la que se enfoca la ayuda a la población desplazada generó además más recursos; una parcela y el desarrollo de proyectos productivos que generen ingresos para el sostenimiento de estas familias.

Patricio Brady, representante de OIM dijo que las alianzas con organizaciones colombianas son imprescindibles para brindar asistencia técnica y humanitaria a las comunidades que más lo necesitan en Colombia, también una forma de aprender entre todos.

"He visto que estos proyectos son exitosos porque la gente realmente quiere tener soluciones duraderas y dejar de ser desplazados, tienen todo para desarrollarse como comunidad", aseguró el señor Brady.

Pablo Emilio con sus ojos brillantes afirma con emoción: "Este es un terreno grande suficiente para sentir que la tierra vuelve a ser parte de nuestras vidas, he retornado al campo con la firme convicción de que jamás volverá a abandonarlo porque moriré siendo campesino y no desplazado”.