Colombia: Hechos del Callejón No.41

Report
from UN Development Programme
Published on 04 Nov 2008 View Original
EDITORIAL

Por el derecho a defender los derechos humanos

Dignidad y justicia para todos y todas. Con esta frase se resume la promesa de la Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, que el próximo 10 de diciembre cumple 60 años.

Para su cumpleaños, a lo largo del 2008 se ha impulsado en todo el mundo una campaña promovida por el Secretario General de las Naciones Unidas y liderada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que busca seguir fomentando la conciencia sobre el respeto a la Declaración y su importancia para los pueblos del mundo. Entre los derechos que contempla está el derecho a defender los derechos humanos, labor que en Colombia y en muchos países del mundo cumplen defensores en medio de una situación compleja y arriesgada. Muchos han dado su vida por esa tarea diaria. Otros han sido amenazados o desplazados o silenciados o estigmatizados o han sido víctimas de robo y de saqueo de la información que es eje de su trabajo. Ante esta situación es necesario recordar que promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales son acciones legítimas que fortalecen la democracia y son una tarea esencial en toda sociedad.

Los avances y desafíos relacionados con los derechos humanos en Colombia serán parte del Examen Periódico Universal de Derechos Humanos, que el Consejo de Derechos Humanos de la onu hace para conocer el grado de cumplimiento de los países.

El Estado colombiano ha logrado avances para garantizar la labor de los defensores y defensoras, como los esquemas de protección a través de un programa especial del Ministerio del Interior y otras iniciativas para proteger sus actividades. También han sido importantes las confesiones de ex líderes de las autodefensas, que han comprobado muchas verdades: que ese grupo ilegal participó, en alianza con algunos agentes del Estado, en asesinatos y otras violaciones de líderes y defensores. Un paso más para resaltar es la creación de una unidad en la Fiscalía para los casos sobre los sindicalistas y la voluntad expresada por el Gobierno de asumir con seriedad las denuncias sobre presuntos homicidios cometidos por miembros de la Fuerza Pública de personas protegidas o por fuera de combate.

Sin embargo, aún hay varios desafíos para el Estado. Uno de ellos es el total cumplimiento de la directiva presidencial de septiembre de 1999 que hace un llamado especial para que los servidores públicos se abstengan de cuestionar la legitimidad de las organizaciones de derechos sociales y sus miembros. Sin duda, reconocer políticamente su compromiso y su labor es una vía de las tantas para blindarlos de la violencia y de la intolerancia. Invitamos a un diálogo franco, tolerante y constructivo para superar las diferencias entre los defensores y la institucionalidad a través de espacios de discusión que generen una auténtica confianza y en los que se reconozca el papel que ellos desempeñan en una sociedad. Igual de importante es avanzar para que se den las garantías que permitan el diálogo entre el Estado y las organizaciones para concertar un Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Un desafío más tiene que ver con las acciones preventivas que el Estado debe seguir adelantando contra los actores que ponen en riesgo a esta población, lo que significa un reto, entre otras, para la Procuraduría General en su tarea de vigilar y sancionar a los funcionarios públicos que no cumplan con sus obligaciones. Un tercer reto es seguir consolidando la justicia colombiana y lograr cada vez más progresos en la lucha contra la impunidad, para que haya justicia sobre muchas acciones que se han cometido en Colombia contra los defensores de los derechos humanos. Superar estos desafíos y seguir avanzando para que a través de la palabra y la acción se respete, proteja y garantice la labor de los defensores será, sin duda, un paso decisivo por el reto a la vida.

-Bruno Moro
Representante Residente, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, pnud