Mensajes clave
• Las diferencias entre hogares desplazados y de acogida reflejan impactos del desplazamiento que requieren atención diferenciada. Los primeros enfrentan mayores dificultades en el acceso a alimentos y presentan menor tenencia de propiedad, lo que podría implicar condiciones habitacionales más precarias. Estas brechas, junto con percepciones de exclusión y estigmatización, se suman a vulnerabilidades estructurales compartidas por ambas poblaciones, lo que refuerza la importancia de articular respuestas sensibles al desplazamiento con enfoques comunitarios.
• El 51 % de los hogares identificó la vivienda como su principal necesidad. Los grupos focales señalaron barreras de acceso a programas habitacionales, como exigencias técnicas, económicas y documentales. Esta percepción se alinea con la baja tenencia de propiedad entre desplazados encuestados (alrededor del 35%) frente a hogares de acogida (alrededor del 55%), lo que podría indicar asentamientos en zonas más expuestas. Esto destaca la necesidad de adaptar los programas de vivienda al contexto de vulnerabilidad, con condiciones más flexibles y acompañamiento técnico.
• El acceso a alimentos representa un desafío particular para los hogares desplazados encuestados: alrededor del 60% reportó dificultades para adquirirlos, frente a aproximadamente el 45% de los hogares de acogida. Asimismo, la asistencia alimentaria fue priorizada como la segunda necesidad por casi el 45% del total de los encuestados. Estos resultados evidencian la necesidad de implementar respuestas adaptadas a las condiciones específicas de la población desplazada en materia de seguridad alimentaria.
• Los hogares de ambos grupos reportaron amenazas como el control de actores armados, extorsiones y desplazamientos intraurbanos, junto con preocupaciones por el desempleo, la alimentación, el acceso a salud y la baja calidad educativa. Esta combinación de riesgos y carencias evidencia la necesidad de respuestas integradas que articulen medios de vida, salud, educación, asistencia alimentaria y protección comunitaria.
• Participantes de los GFD reportaron experiencias de estigmatización en sus barrios, especialmente al buscar empleo, siendo jóvenes y personas en edad productiva los más afectados, tanto para desplazados como para miembros de la comunidad de acogida. También se mencionó una percepción de trato preferencial hacia la población migrante, lo que ha generado tensiones al interior de las comunidades. Esto resalta la importancia de enfoques que promuevan la inclusión y la asistencia tanto a comunidades desplazadas como de acogida.
• El 91% de los hogares encuestados indicó no haber recibido ningún tipo de apoyo institucional, y muchos manifestaron desconocer sus derechos o los mecanismos para ejercerlos. Además, tanto las personas desplazadas como las comunidades de acogida señalaron en los grupos focales que las intervenciones de instituciones gubernamentales y organizaciones humanitarias son percibidas, en gran medida, como extractivas: se recaba información sin que ello se traduzca en acciones concretas o visibles. Esta percepción evidencia la necesidad de fortalecer el acceso a la información, consolidar el vínculo entre comunidades e instituciones, y promover procesos participativos que generen resultados tangibles para la población.