Colombia: Boletín Humanitario Mensual - Número 70 | Abril 2018

DESTACADOS

• Infografía: Emergencias y eventos de violencia armada en Catatumbo

• Aumento de desplazamientos masivos, restricciones al acceso y acciones armadas en Antioquia y Nariño.

• Ataques contra civiles y emergencias por desastres naturales configuran doble afectación en Pacífico y Noroccidente.

La prevención como principal desafío

Por: Ramón Alberto Rodríguez Andrade, Director de Gestión Social y Humanitaria - UARIV La culminación del proceso de paz con las Farc, que las llevó a la dejación de armas y a su transformación en movimiento político, contribuyó a la reducción de las acciones armadas y contra la población civil. Un ejemplo de ello es la disminución del desplazamiento forzado, especialmente en zonas donde estas tuvieron presencia histórica. Así, en 2017 y lo corrido de 2018, sin las FARC como organización armada, la victimización cedió frente a 2016 en casi todos los departamentos del país (con excepción de Nariño) y se concentró en enclaves de explotación de rentas ilícitas y confluencia de dos o más actores armados.
El conflicto se desescaló, sin duda, pero se intensificó donde los grupos armados organizados que persisten en la confrontación vieron la oportunidad de consolidarse y/o disputar el control territorial y poblacional, principalmente, de zonas con presencia de narcotráfico y minería ilegal.

Lo anterior evidencia las complejidades de la construcción de la paz y nos lleva a recalcar la necesidad de continuar fortaleciendo los mecanismos de prevención de violaciones a los Derechos Humanos. En esa perspectiva, la conmemoración del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas es una ocasión propicia para recordar que la mejor manera de honrarlas es asegurando la protección y la garantía de los derechos a la vida, la libertad y la seguridad personal de quienes sufrieron ya los rigores de la guerra, pero también de aquellos inmersos en situaciones de riesgo por la persistencia de la violencia.
Ante los desafíos que esto plantea, la Unidad de Atención y Reparación Integral para las Víctimas (UARIV) tiene claro que es este el momento de la prevención. Por ello, atendiendo a su mandato, se ha propuesto fortalecer estos mecanismos de manera urgente y la atención en la inmediatez, desde la cualificación de la acción humanitaria y el impulso a la implementación de la política de prevención, enfatizando en los siguientes aspectos: i) el apoyo a las entidades territoriales para la construcción de las rutas de amenaza, individuales o colectivas, incluidas en los planes de contingencia; ii) la identificación de nuevos riesgos y la mejora en la coordinación Inter agencial para la atención de emergencias; y iii) el impulso territorial a la implementación del Decreto 1581 de 2017.

Labor en la que esperamos seguir contando con el concurso de los organismos humanitarios internacionales que, en los últimos cinco años, ha sido fundamental tanto para la mitigación de los impactos del conflicto armado sobre la sociedad colombiana, como para sentar las bases de la construcción de la paz y la reconciliación nacional.

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