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Colombia: Boletín Humanitario Mensual - Número 58 | Marzo 2017

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DESTACADOS

  • La coordinación y un mejor análisis entre las diferentes iniciativas de respuesta humanitaria, de paz y de desarrollo son fundamentales en la coyuntura actual.

  • El desplazamiento masivo aumenta en el primer trimestre del 2017.

  • El gobierno nacional fortalece su trabajo de soluciones duraderas para las víctimas del conflicto armado.

En este número

Fortalecer el trabajo conjunto, una respuesta para el pacífico.P.1

Situación humanitaria en Colombia, primer trimestre 2017 P.3

El Gobierno aumenta los esfuerzos para lograr soluciones duraderas P.8

Día de la mujer, conmemoración 8 de marzo P.9

Fortalecer el trabajo conjunto, una respuesta para el Pacifico

Por Gerard Gómez, Jefe de Oficina OCHA Colombia.Hace unos meses la comunidad humanitaria internacional en Colombia se dotó de dos mecanismos únicos de coordinación: la Unidad de Manejo y Análisis de Información (UMAIC) y los Equipos Locales de Coordinación (ELC). Si bien a menudo nos referimos a estas estructuras exclusivamente por sus aspectos técnicos, es fundamental recordar los dos principios que llevaron a su creación.

El primero, es que para entender la situación humanitaria que afecta el país es imprescindible abrir su campo de investigación. Como humanitarios no podemos utilizar solamente los datos de desplazamiento o de confinamiento. Los impactos humanitarios también son el reflejo de diversas causas, algunas de ellas estructurales. La desigualdad, los diferentes niveles de desarrollo, el poco acceso a servicio básicos, la inequidad étnica y de género, las disputas violentas entre diferentes grupos para controlar economías ilícitas son algunos de los factores que contribuyen a la persistencia de las crisis humanitarias.

El segundo es la territorialidad. Las situaciones humanitarias, las violaciones de derechos humanos, la implementación de proyectos de desarrollo, o la implementación de los acuerdos de paz, todos se ubican en el territorio. Entender estas dinámicas de forma integral, facilitando un análisis conjunto entre actores del desarrollo, de derechos humanos y humanitarios es imprescindible para formular respuestas adecuadas, coherentes y complementarias que puedan mejorar la vida de las personas más vulnerables.

Desde la firma de los acuerdos de paz con la FARC-EP hemos sido testigo de mejoras en algunas zonas del país. Lugares que antes eran teatro del conflicto gozan hoy de mejores condiciones para sus poblaciones. Pero también hemos visto con preocupación un aumento de los desplazamientos, de las limitaciones a la movilidad, de los asesinatos y amenazas a líderes y a la población civil, en particular en la costa Pacífica. Hoy más que nunca, para poder entender y responder a estas situaciones, necesitamos mejor análisis y compromisos reales de coordinación entre las diferentes iniciativas de respuesta humanitaria, de paz y de desarrollo, así como entre los niveles nacionales y locales.

Ya existen muchas iniciativas de actores locales, nacionales e internacionales para apoyar a las poblaciones afectadas en la costa Pacífica. Es importante reconocer y valorizar estas intervenciones para no duplicar asistencia y construir sobre buenas practicas existentes. Pero, lo que realmente podemos hacer de forma novedosa es empezar a trabajar de forma integral, dejando de ser actores en silos separados, los humanitarios por un lado y los de desarrollo y paz por el otro. En este sentido, hay una serie de medidas que es urgente considerar para enfrentar la situación que vive la región del Pacífico:

  • Aumentar nuestro análisis integral y colectivo sobre la situación de esos departamentos. Por ejemplo, una unidad como la UMAIC puede proveer datos sobre el contexto humanitario y de desarrollo para que el Equipo de País pueda realizar análisis conjuntos. Asimismo, la UMAIC nos permite mapear los proyectos en curso y no duplicar iniciativas.

  • Aumentar la coordinación entre los proyectos de construcción de paz, las actividades humanitarias y los proyectos de desarrollo. Debemos continuar a reforzar las capacidades de los ELC y contribuir a que estos sean una plataforma integral de coordinación.

  • Mantener una adecuada proporción entre el financiamiento humanitario, de desarrollo y para la paz. No se trata de escoger entre financiar la paz, el desarrollo, o la respuesta humanitaria; se trata de continuar a financiarlos todos de manera proporcional y razonable, así como de mejorar la coordinación entre las fuentes de financiamiento. No contar con una adecuada financiación para responder a las situaciones humanitarias en el Pacífico afecta directamente la posibilidad de mejorar la vida de las personas más vulnerables, e incluso puede poner en riesgo la consolidación de los logros relacionados con el acuerdo de paz con las FARC-EP.

  • Seguir abogando para que, en el marco de las negociaciones de paz con el ELN, se apliquen medidas de desescalamiento que alivien el impacto de la violencia sobre los civiles en la costa Pacífica, así como en otras regiones del país.

Desde la comunidad humanitaria internacional estamos a disposición para trabajar de forma integral y coordinada con los actores de desarrollo nacionales e internacionales y así responder de manera efectiva a la situación que viven las comunidades de la Costa Pacifica.

UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs
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