Colombia: Boletín Humanitario Mensual - Número 53 | Septiembre 2016
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El imperativo humanitario nos lleva a seguir atendiendo y visibilizando la situación de las víctimas.
La situación humanitaria del departamento de Arauca se caracteriza por una multi- afectación, en la cual convergen factores relacionados con el conflicto armado.
El proceso de negociación entre el gobierno colombiano y las FARC-EP ha sido una buena práctica para el mundo en relación a la inclusión de los derechos de las mujeres y del enfoque de género en el acuerdo final.
Atender las necesidades humanitarias el primer paso hacia una paz sostenible
Por Martín Santiago, Coordinador Residente y Humanitario en Colombia.
Colombia vive un momento crucial. El país está cada vez más cerca de poner fin de manera definitiva al conflicto armado entre el Gobierno y las FARC-EP; un conflicto de más de cincuenta años que ha dejado millones de víctimas. El cese al fuego y las otras medidas de generación de confianza acordadas entre las partes ya han salvado vidas y ahorrado mucho sufrimiento. Esto es, sin duda alguna, una excelente noticia en términos humanitarios.
Por esto las Naciones Unidas han respaldado y continuarán respaldando los esfuerzos de paz del pueblo colombiano, convencidos de que es el único camino posible para poner fin al sufrimiento de las víctimas, solucionar las necesidades humanitarias y avanzar de manera decidida en la agenda de desarrollo.
Por su presencia y experiencia trabajando con las comunidades más golpeadas por la violencia, la comunidad humanitaria tiene mucho que aportar en esta nueva fase que vive el país. En suma, atender las necesidades humanitarias y asegurar la protección de la población civil es el primer paso hacia una paz sostenible.
La transición entre la guerra y la paz puede generar mucha incertidumbre e implica muchos retos. Si bien un acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC-EP es fundamental para poner fin a la violencia armada, otras fuentes de violencia persisten y continúan siendo responsables de impactos humanitarios. Las amenazas y homicidios contra líderes sociales y defensores de derechos humanos, la violencia sexual basada en género, el uso y reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, las restricciones a la movilidad y el control social de las comunidades, siguen siendo temas de preocupación para el Equipo Humanitario de País.
La respuesta en este escenario se hace aún más compleja cuando las comunidades más vulnerables, ubicadas en zona de difícil acceso y golpeadas por la violencia armada, también están expuestas a desastres de origen natural como las inundaciones o la sequía.
En Colombia, el Equipo Humanitario de País se enfrenta a grandes desafíos: el imperativo humanitario que nos guía nos lleva a seguir atendiendo y visibilizando la situación de las víctimas. Al mismo tiempo, los recortes financieros y la presión de otras crisis de gran magnitud sobre los donantes han hecho que en Colombia se destinen cada vez menos fondos a las actividades humanitarias, aunque estas sigan siendo de vital importancia en la actual fase de transición.
En este sentido, la programación humanitaria que ha empezado con las consultas regionales, y que en octubre se desarrollará a nivel nacional, es clave para asegurar que la comunidad humanitaria se adapte al nuevo contexto del país. Esto significa, básicamente, mantener una capacidad de respuesta para complementar a nuestros socios nacionales, al tiempo que contribuimos de manera estratégica a los esfuerzos de construcción de paz y desarrollo de más largo plazo. El fortalecimiento de las capacidades nacionales y locales de respuesta, así como el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades, son prioritarios en este momento.
En palabras del Secretario General , en su informe “Una humanidad: nuestra responsabilidad compartida”, esto implica “trabajar en un nuevo paradigma caracterizado por tres cambios fundamentales: a) reforzar los sistemas nacionales y locales en lugar de sustituirlos; b) prever las crisis en lugar de esperarlas; y c) superar la división entre las actividades humanitarias y de desarrollo, trabajando para lograr resultados colectivos, sobre la base de la ventaja comparativa”.
En esta línea, este año hemos introducidos aspectos innovadores en la programación humanitaria como la vinculación entre los temas humanitarios y las acciones de soluciones y de construcción de paz. Al mismo tiempo, hemos aumentado nuestros esfuerzos para identificar de forma más precisas los diferentes impactos que las situaciones humanitarias tienen sobre las mujeres, los niños, niñas y adolescentes, la población indígena y afrocolombiana y otros grupos vulnerables, con el fin de diseñar acciones más adecuadas a sus necesidades, capacidades y expectativas.
Invito a todos los miembros del Equipo Humanitario de País, a los actores de desarrollo, a los donantes humanitarios y a nuestras contrapartes locales y nacionales para que aprovechen la programación humanitaria. La formulación del Ejercicio de Visión de conjunto de Necesidades Humanitarias (Humanitarian Needs Overview) y del Plan de Respuesta Humanitaria 2017 es una oportunidad para fortalecer la coordinación, asegurar la maximización de recursos, priorizar conjuntamente, y cumplir con el imperativo humanitario, aliviando el sufrimiento de las personas más afectadas, al tiempo que sentamos bases sólidas para el desarrollo y la construcción de la paz.
- UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs
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