Colegios del Bajo Simacota, Santander, comunidad sujeto de reparación colectiva, recibieron dotación pedagógica y mobiliaria

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Published on 21 Dec 2017 View Original

Instituciones de El Guamo, Guayabal y Puerto Nuevo, se beneficiaron de esta medida de restitución.

SIMACOTA

Llenos de emoción y sorprendidos por la llegada de los camiones cargados de implementos y muebles para laboratorios, bibliotecas, aulas de tecnología, innovación y multimedia (TIM), al corregimiento de Puerto Nuevo, en Bajo Simacota, niños, niñas, jóvenes y la comunidad en general, recibieron este material como ‘el mejor de los regalos’.

La rectora del Colegio Agroindustrial de Puerto Nuevo, Luz Amparo Ardila Meneses, no pudo ocultar su emoción al recibir este inmobiliario. “Esto representa la felicidad de muchas personas del Bajo Simacota, pues como todos sabemos ha sido una región muy golpeada por la violencia, hoy la Unidad para las Víctimas está reparando el daño que el conflicto nos causó a esta población, entregando este material para los estudiantes del colegio, ellos van a ser los directamente beneficiados y nos llena de inmensa alegría ya que a nivel de colegio nunca hubiéramos podido conseguirlo económicamente, gracias a Dios y a la Unidad”.

Esta medida de restitución del Plan Integral de Reparación Colectiva de la comunidad de Bajo Simacota, permitirá el desarrollo integral de las actividades escolares mediante aulas y espacios adecuados para la educación de los niños, niñas y jóvenes de la región. Se entregaron en cada colegio laboratorios de ciencias, bibliotecas básicas, laboratorios de bilingüismo y aulas de tecnología, innovación y multimedia para 40 estudiantes cada una, además de material pedagógico complementario.

“Esto es demasiado, queda el colegio full, llegó lo que estábamos necesitando”, fueron las primeras palabras de la docente Sandra Milena Estévez, de la Institución Educativa El Guamo Sede A. “Para nosotros representa muchísimo, además de haber sido una zona tan afectada por la violencia, la gente sufrió mucho, estas zonas por ser tan alejadas, las escuelas estaban descuidadas, pero con esta dotación tan completa el colegio queda en las mejores condiciones”, concluyó.

Esta medida contribuye a la reparación de los daños culturales, comunitarios y psicosociales que sufrió la comunidad, así mismo, al restablecimiento de la dignidad de las víctimas, contribución a la mitigación de dolor, a la inclusión de los niños, niñas y jóvenes en los diversos espacios educativos, todo esto en una perspectiva de paz territorial, orientada a la reconciliación y postconflicto, así como la reconstrucción del tejido social.

Amparo Guevara, coordinadora de reparación colectiva de la Unidad para las Víctimas, territorial Santander, destacó la importancia para la región de esta medida “estoy muy emocionada de ver y escuchar la alegría que siente la comunidad al recibir esta dotación inmobiliaria, que no la tenían presupuestada para sus colegios, sentimos una gran satisfacción y alegría de hacer esto por una comunidad tan afectada por la violencia, hoy los rectores manifiestan cómo los niños van a disfrutar de este gran regalo que llega en estas épocas navideñas y reconocen el compromiso de la Unidad para las Víctimas con su región, un trabajo que se viene adelantando de la mano con el comité de impulso y los tejedores y tejedoras de la estrategia Entrelazando”.