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UE mantendrá su ayuda a la reconstrucción de Chile

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Por Carolina Pezoa Ascuí / La Nación

Comisión retornó al viejo continente satisfecha por el uso dado a los tres millones de euros donados tras el terremoto que afectó al país el 27 de febrero. Aunque destacaron que "la maquinaria de asistencia está engranándose a unas velocidades muy impresionantes, ECHO reiteró su llamado a "asegurar que la gente reciba respuestas permanentes".

Tras una semana de evaluación en terreno, la Unión Europea (UE) se declaró conforme sobre la ejecución de la ayuda de tres millones de euros donados a Chile, pocos días después del terremoto y posterior tsunami que remecieron hasta los cimientos al centrosur del país aquella fatídica madrugada del 27 de febrero.

La responsable para Sudamérica de la Dirección General de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO), Dorothy Morrisey, enfatizó a La Nación que, ya implementada la cooperación en la primera fase de la emergencia, la UE está dispuesta a seguir colaborando en la reconstrucción en el largo plazo, tal como lo está haciendo en Haití, que un mes antes también había sentido la fuerza de la naturaleza con un sismo de magnitud 7,3.

Entre los instrumentos disponibles, el embajador de la Unión Europea en Santiago, Jaime Pérez Vidal, destacó que el bloque firmó recientemente con La Moneda un "acuerdo marco para el establecimiento del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en Chile", el cual le permitiría al BEI, "si así lo deseara o lo solicitara (el país), intervenir en la reconstrucción con unos montos financieros muy sustanciales". Lo único que falta, recalca el diplomático, es la ratificación del Congreso chileno.

UN GRANO DE ARENA

Los dineros donados a Chile fueron destinados a las áreas de salud, vivienda, agua, saneamiento y telecomunicaciones, siendo los intermediarios la Cruz Roja española, la Cruz Roja alemana y la francesa Telecomunicaciones Sin Fronteras. Sobre su labor, el representante de ECHO, Borja Miguélez, subraya que "han hecho un esfuerzo loable (porque) era una ejecución con ciertos riesgos, (como) utilizar el dinero en tres meses, si no se pierde. (Y) el uso ha sido muy eficaz y rápido, que refleja muy bien las necesidades de la gente y que ha contribuido con un grano de arena en una gran operación que es de la sociedad chilena".

Luego de reunirse con autoridades provinciales, municipales y de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi), y de haber recorrido Hualañé, Iloca, Talca y Concepción, Miguélez comentó que, si bien en un principio tuvieron el "temor de que hubiera una excesiva sectorización de la ayuda, (...) a la vista queda que los diferentes actores ya están entrando en un trabajo más integral, aunque creemos que todos los esfuerzos de coordinación a nivel local es algo que merece atención y trabajo".

Eso, pues "no son las mismas necesidades de un pueblo a otro, hay diferencias que sólo se pueden rescatar desde lo local (y son) las autoridades locales las que están más cerca de la gente (y) conocen sus necesidades", agregó. En la misma línea, Dorothy Morrisey precisó que también uno de los objetivos de ECHO es "reforzar las capacidades de las comunidades porque ellos pueden dar la primera respuesta en horas que son muy cruciales" después de cada catástrofe.

Miguélez destacó además que, comparando experiencias con desastres ocurridos en otras latitudes, en Chile "la maquinaria de ayuda está engranándose a unas velocidades muy impresionantes, con un esfuerzo nacional que no tiene dudas".

Sobre la respuesta estructural del país, el representante de ECHO dijo que ya en la primera gira efectuada el 1 de marzo, les había sorprendido ver "la resistencia anticolapso de muchas estructuras y eso es un crédito del que Chile debiera sentirse satisfecho, al menos de haber tenido décadas de construcciones seguras. Hubo algunos incumplimientos, pero, en general, es de una calidad notable".

ESFUERZO PERMANENTE

Respecto a las lecciones que dejan tanto el terremoto de Haití como el de Chile, Miguélez fue enfático al señalar que si bien ambos casos "son las antípodas", pueden rescatarse experiencias comunes que deben tenerse en cuenta para la coordinación de una ayuda eficaz ante otro eventual desastre. Entre ellas, reiteró el llamado a tomarle el peso a "la importancia de involucrar a las comunidades, la información y la coordinación a nivel local, el tener siempre una imagen clara de lo que está pasando y de cómo va evolucionando la cosa".

Acerca de los desafíos futuros, el representante de ECHO pidió poner ojo en "la extensión del daño sicosocial" de la población. Es trascendental -dijo- apoyar a la recuperación "con medios de vida, con restitución, por lo menos para que la gente ya pueda recuperar cierta normalidad".

Para lograr dicho objetivo, a juicio de ECHO, es imperativo "asegurar que la gente reciba respuestas permanentes. Es decir, ahora estamos en una trascendental etapa de emergencia para poder pasar a otra transitoria con cierto confort, con cierta seguridad. Pero, al mismo tiempo, es muy importante que no dejemos de seguir (viendo) cómo está la situación hasta que la gente recupere una normalidad que les permita continuar con sus vidas".

"En muchos desastres (de este tipo o similares) se ve que cuando baja la tensión, baja la noticia, uno se va acostumbrando a ciertos niveles de precariedad y después se pierden oportunidades y se deja de dar asistencia. Tenemos que llegar a la situación permanente. Ese es un esfuerzo que hay que mantener activamente", agregó.