Bolivia

Tras las huellas del cambio climático en Bolivia

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Introducción

Desde hace algún tiempo, Bolivia siente los impactos del aumento en frecuencia e intensidad de los eventos climáticos como sequías, inundaciones, deslizamientos, granizadas, heladas, incendios y temperaturas extremas, situación que ha agravado los factores internos de vulnerabilidad existentes en el país. Sólo el fenómeno El Niño de los años 1982-83 –uno de los más fuertes registrado en las últimas tres décadas– afectó a siete de nueve departamentos, 38% del total del territorio, un total de 1,6 millones de afectados, causó una pérdida de 2.821 millones de dólares,

250.000 unidades productivas se han visto damnificadas y el impacto sobre el Producto Interno Bruto nacional fue del 7%. En la última década, los impactos del fenómeno El Niño/La Niña han generado pérdidas por un valor de entre 400 y 500 millones de dólares anuales.

Expertos nacionales como internacionales coinciden en afirmar que la mayor parte de los países en desarrollo carecen de las capacidades suficientes para enfrentar el creciente riesgo climático, situación que se agrava aún más por la dependencia directa que tienen hacia los recursos naturales, los cuales a su vez son altamente sensibles al clima.

El país ha realizado una serie de esfuerzos institucionales y organizacionales desde las entidades del Estado y desde las comunidades locales para mejorar sus capacidades de adaptación y reducción de la vulnerabilidad ante los impactos del cambio climático. El gobierno de Bolivia ha expresado la importancia social, económica y ecológica que tienen las acciones sobre el cambio climático y en especial el gran significado de las medidas de adaptación, dada la gran vulnerabilidad de sus ecosistemas y de su población.

Las principales medidas están enfocadas en la construcción de un marco institucional, la implementación de estrategias y planes tales como el Mecanismo Nacional de Adaptación al Cambio Climático, la normativa e institucionalidad de gestión del riesgo y los avances en cuanto a introducir la temática en la Constitución Política del Estado y leyes emergentes.

Los esfuerzos realizados ponen en evidencia, sin embargo, la necesidad de profundizar aún más estos instrumentos y de articular mejor la comunidad de investigadores con los tomadores de decisión, con el propósito de generar información de calidad sobre la ciencia del cambio climático, sus repercusiones y las opciones de respuesta existentes para hacer frente al creciente riesgo climático.