Bolivia

Plan de Respuesta Emergencia COVID-19 en el Beni (Julio de 2020)

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1. Impacto de la Crisis y consecuencias en las personas

Contexto de la crisis

Bolivia es, de 31 países emergentes, el más vulnerable ante el impacto de la epidemia de coronavirus, (Tolosa, 2020), según el ranking de la consultora Oxford Economics1. Respecto a la capacidad del sistema de salud para responder al desafío de la epidemia1, el estudio indica que existen 11 camas de hospital y 16 médicos por cada 100.000 bolivianos; esto significa menos camas que en cualquier otro país latinoamericano, y menos médicos que en la mayoría de ellos; por otra parte, los adultos con más de 670 años de edad es el 4,9% de la población de Bolivia (medio millón de personas), un porcentaje parecido al de otros países de ingresos medio- bajos.

Por otra parte, un importante componente de la vulnerabilidad boliviana para resistir y/o hacer frente a esta crisis es la fragilidad del sistema económico y la alta proporción de personas que subsisten en la economía informal, razón por la cual las medidas de restricción de la movilización no pueden mantenerse por periodos prolongados.

En este contexto, el departamento de Beni es especialmente vulnerable, cuenta con pocas concentraciones urbanas y una gran dispersión de poblaciones de difícil acceso, mucho del cual es por vía aérea y fluvial, la actividad económica está principalmente relacionada a la ganadería bovina a cargo de pequeños grupos familiares; la mayor parte de la población vive de la prestación de servicios, la agricultura es de pequeña escala, así como el comercio.

La mayor debilidad para enfrentar la pandemia en el Beni es la precariedad de su sistema de salud2 y con una cobertura insuficiente; CIPCA estima que, hasta la segunda quincena de mayo, el 50% del personal de salud en Trinidad estaba de baja por contagio de Covid-19 y 3 médicos ya habían perdido la vida. Así mismo, el equipamiento es insuficiente y los establecimientos de salud públicos y de la seguridad social no tienen el abastecimiento adecuado de insumos y medicamentos.

Hasta el 20 de abril, el Beni estaba sumido en un silencio epidemiológico absoluto, a partir de entonces la aparición de los casos ha sido acelerada, situándose actualmente en el segundo departamento más afectado; hasta hace pocos días la región no contaba con un laboratorio para procesar las muestras para COVID-19 y estás debían enviarse al Centro Nacional de Enfermedades Tropicales -CENETROP en Santa Cruz que por un tiempo analizó todas las pruebas del país.

No menos importante es que el Beni es de los departamentos con menor cobertura de servicios en el país. La cobertura de fuentes de agua mejoradas alcanzaba a 62,3% de la población (45,3% en el área rural) y la cobertura de saneamiento básico alcanzaban un 37,4% de la población (25% en el área urbana)