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La situación de venezolanos en Bolivia: Línea base del proyecto EUROPANA

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El presente estudio de línea base se realizó en el marco del proyecto EUROPANA, un programa regional de ayuda humanitaria financiado por ECHO que busca promover la asistencia y la protección de las personas vulnerables en Venezuela, así como de los migrantes, los solicitantes de asilo y las personas vulnerables locales en Colombia, Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú. Es un proyecto consorciado entre Caritas Alemania, Luxemburgo y Suiza que se implementa con socios locales, en Bolivia con la Fundación Munasim Kullakita (FMK).

La presente línea base es parte de la evaluación de necesidades para Bolivia como parte del mencionado programa EUROPANA. Quiere además aportar al cierre de brecha de conocimiento de la situación de la población venezolana en el país, mediante una encuesta cuyos resultados:

  • indican la situación socioeconómica actual de los migrantes venezolanos en Bolivia;

  • indican el grado de vulnerabilidad de los distintos grupos de migrantes;

  • identifican factores que inciden en la vulnerabilidad de las personas;

  • establecen una línea base para el monitoreo de los efectos e impactos del proyecto EUROPANA y

  • pone a disposición de todos los actores interesados, gubernamentales, no gubernamentales e internacionales dichos resultados para que puedan ser usados en su respectivo contexto.

La encuesta se realizó predominantemente entre personas que habían llegado en los últimos seis meses a Bolivia. No fue posible de realizar una comparación detallada de respuestas entre distintos lugares del país (p.ej. Santa Cruz vs. La Paz/ El Alto vs. Guayaramerin o Desaguadero. Tampoco incluye resultados (percepciones, opiniones) de personas venezolanas que ya tienen mayor tiempo en el país y cuyas respuestas pueden diferir de las del presente estudio (pero el análisis de los datos indica un efecto significativo de la duración en el país a la vulnerabilidad). Efectivamente, hay indicios que el nivel socioeconómico de los migrantes recién llegados es menor al nivel de las personas que tienen un año o más en el país (ingreso, estado migratorio, nivel educativo etc.). Tampoco están incluidos en el estudio todas aquellas personas que han sido víctima de trata, que están forzadas de trabajar en prostíbulos urbanos o de las zonas mineras, que es una triste y no tan excepcional realidad de Bolivia.

A pesar de las limitaciones que pueda sufrir el presente estudio, esperamos que aporte a describir la situación de la población venezolana que ha llegada recientemente al país para permitir a encontrar respuestas efectivas y coordinadas entre los actores al beneficio de las personas en situación de movilidad humana.

Los resultados principales son los siguientes:

  1. La migración venezolana es joven, solo el 11% de las personas entrevistadas son mayores de 40 años. Sorprenden un gran número de niñas, niños y adolescentes que viajan con la familia (en un tercio de los casos; los NNA casi igualan en número a los adultos) y casi un 5% de mujeres embarazadas. Un tercio de las personas encuestadas dice estar en unión libre o conviviente (condición que en determinado caso exime de responsabilidades a uno de los cónyuges, ya que no existe documentos que acrediten la relación, esto en el caso de custodio o reconocimiento de paternidad). Este grupo es en promedio más vulnerable. Son sobrerepresentadas personas que se consideran a su mismo “moreno/ mestizo” en comparación con la composición de la población venezolana. El nivel educativo de los migrantes es relativamente alto. La gran mayoría llegó durante los últimos 3 a 6 meses a Bolivia; el 76% ingresó de forma irregular. El 27% solicitó refugio. Y el 70% manifiesta querer quedarse en el país.

  2. Más de la mitad de las personas vive en cuartos alquilados; solo el 12.8% en un albergue. Solo 4 de 10 personas encuestadas tienen un empleo (generalmente informal y de vendedor ambulante), mientras una de cada cinco personas se dedica a mendigar. El ingreso promedio en algunos casos llegaría a alcanzar el salario mínimo, que se podría apreciar como ingreso modesto, pero se debe tomar en cuenta mayores gastos que un hogar promedio pobre boliviano en alquiler (a veces por día) de un cuarto o departamento, artículos del hogar y pago de comunicación, transporte para gestiones ante instituciones etc., 80% tiene acceso a internet que usan a diario.

  3. Las necesidades principales de las personas encuestadas son (1) documentación para poder regularizar su estado migratorio, (2) acceso a salud, (3) empleo, (4) albergue, (5) acceso a información y (6) acceso a educación seguido por protección y alimentación/ nutrición. Perciben como barreras fundamentales para la inclusión sobre todo la falta de documentación, de oportunidades y de información respectiva.

  4. Muy pocas personas recibieron asistencia (en protección, agua y saneamiento, albergue, educación, seguridad alimentaria/ nutrición y apoyo en efectivo) de otras instancias (el proyecto EUROPANA no había iniciado en pleno sus actividades principales al realizarse la encuesta), pero consideran el apoyo generalmente positivo.

  5. 10.6% de las 397 personas encuestadas han experimentado violencia desde su llegada al país, 1.8% prefirió no contestar. 7 personas observaron la muerte de un migrante desde que salieron de Venezuela, 13 fueron víctimas de grupos armados, 15 han sido detenidas en su ruta y una de cada siete personas fue víctima de robo y una de cada cuatro ha tenido que pagar una coima. Así mismo, es probable que algunas personas encuestadas hayan sido víctimas de violencia sexual, aunque no fue respondido por lo difícil de responder este tipo de preguntas en una encuesta.

  6. En cuanto a agua potable, saneamiento e higiene, la demanda para consumo está casi satisfecha (94% de encuestados), pero en menor medida para higiene (80%). También los hábitos de higiene están bien desarrollados, aunque las cifras sugieren que por falta de lugar donde vivir o estar durante el día en la calle, los niveles de saneamiento e higiene no logran llevarse a cabalidad.

  7. En cuanto a cómo se sienten con respecto a su situación de albergue, el 37% responde “bien” o “muy bien”, el 58.4% “regular” y solo el 2.8% “mal” o “muy mal” indicando la necesidad de mejorar esa situación. Aunque alrededor de 90% de los albergues cuentan con agua, electricidad, baño y colchones, el 60% menciona que faltan colchones, camas y ropa de cama. En promedio el alquiler consume el 37% de los ingresos, cifra que en realidad es aún mayor, considerando que casi una cuarta parte de las personas encuestadas no paga por el albergue al estar en casas de acogida de organizaciones sociales, entendiendo este espacio como lugar de acogida para las personas de interés, creados con la finalidad de apoyar temporalmente a este grupo de beneficiarios, también con la intención de que el dinero que puedan “ahorrar” durante este periodo sea destinado al alquiler posterior de un lugar para que puedan establecerse y/o adquirir artículos de primera necesidad según prioridades de las personas de interés.

  8. Solo el 9.5% de las personas encuestadas considera “bien” o “muy bien” el apoyo para el acceso a educación, evidenciando las barreras existentes para personas sin documento de identidad y/o estado migratorio regular. En cuanto a capacitación para actividades laborales, la mayoría de las personas tiene expectativas realistas a su potencial (auto-)empleo y más de dos tercios están interesados en recibir orientación que facilite la integración económica, preferentemente de duración corta y los fines de semana.

  9. Dos tercios consideran “regular” el grado de satisfacción de sus necesidades alimenticias. Los 5% de encuestados que lo valoraron “mal” o “muy mal” mencionan sobre todo la falta de recursos como motivo.

  10. Al momento de la encuesta, menos del 3% recibió un apoyo para establecerse en el país, sea en especie o en efectivo. Esto debido a que el proyecto EUROPANA, estaba arrancando con sus actividades y desarrollando los protocolos de entregas y apoyos.

  11. El valor promedio del Índice de afrontamiento (Coping Strategy Index, CSI) es de 19.5 y varía entre 17.4 y 21.6 lo que significa en términos comparativos, una seguridad alimentaria relativamente alta. No hay diferencias significativas entre hombres y mujeres encuestados. El análisis estadístico revela que los factores que más inciden en el CSI son (1) Ingreso y gasto, (2) el Índice de Consumo de Alimentos (FCS), (3) personas con discapacidad mental y física en el hogar y (4) la educación de los integrantes del hogar.

  12. Expresado mediante el CSI, los solteros tienen en promedio una vulnerabilidad más baja (-37 puntos) en comparación con los que viven en convivencia. Haber experimentado violencia y extorsión incide fuertemente en la vulnerabilidad.

  13. El Índice de Consumo de Alimentos (Food Consumption Score, FCS) se utiliza particularmente en contextos de ayuda humanitaria para el mapeo y análisis de vulnerabilidades alimentarias y nutricionales. El promedio del FCS es de 65.1, indicando generalmente una situación aceptable del consumo de alimentos; mientras el 9% se considera “borderline” o “pobre”, cifra que aumenta a casi 16% considerando limites contextualizados. Factores que inciden en el FCS son (1) el CSI, (2) el monto de alquiler, (3) días en el país, (4) el nivel de educación y (5) gastos, seguido por miembros por hogar y la situación de albergue. El análisis de regresión revela además factores como número de personas por hogar, el ingreso y tener un número WhatsApp que inciden positivamente, mientras tener un miembro el hogar con discapacidad física o haber contestado a varias preguntas relacionadas con violencia, abuso, robo, inciden negativamente.

  14. Una gran parte de las personas recién llegadas a Bolivia requieren de ayuda humanitaria y de protección. Es fundamental regularizar el estado migratorio de los migrantes venezolanos ya que la irregularidad y la deportación no resuelven ningún problema, sino más bien aumentan la vulnerabilidad de las personas. Se recomienda aplicar la necesidad de protección internacional bajo el criterio contenido en la Declaración de Cartagena, permitiendo a las personas en cuestión la residencia temporal con todos los derechos y obligaciones que esta implica.

  15. Con una creciente migración hacia Bolivia y la tendencia de quedarse en el país se debe priorizar el apoyo hacia las personas más vulnerables. El presente estudio permitió la identificación de los factores de vulnerabilidad y además las áreas de intervención con mayor efecto a reducir la vulnerabilidad.