Bolivia

El compromiso, profesionalismo y solidaridad de los voluntarios son el fundamento de Familia Segura

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© UNICEF Bolivia/2020/Arana

Durante tres meses los 50 psicólogos y psiquiatras voluntarios protegieron la salud mental de 9.600 personas

La línea gratuita Familia Segura cumple tres meses de servicio y esto es posible gracias al compromiso, profesionalismo y solidaridad del equipo de 50 psicólogos/as y psiquiatras que voluntariamente atienden todos los días la salud mental de las personas que lo necesitan.

UNICEF ha establecido el servicio de Familia Segura para dar respuesta a la necesidad de atención psicológica en un momento de alta incertidumbre por la pandemia de COVID-19 a aquellas personas, servidores públicos, niños, niñas, adolescentes y mujeres que más lo necesitan. Empezó como un servicio de escucha, atención e información, y de derivación de casos de violencia; pero ha ido evolucionando en base a las llamadas e inquietudes que se han recibido, incorporando psicólogos/as de habla en quechua y aimara, psicólogos expertos en niñas, niños y adolescentes con necesidades especiales e intervenciones de psiquiatría.

La cuarentena y la necesidad de permanecer en casa por mucho tiempo ha evidenciado de manera rápida y clara la necesidad de atención psico emocional. El manejo de la ansiedad y estrés se ha hecho más relevante que nunca, especialmente de los padres para con sus hijos e hijas. La salud mental debe ser atendida de manera sistemática y estructurada en el mediano y largo plazo.

Todos estamos gestionando nuestras emociones y pensamientos con el conocimiento, herramientas y recursos personales que tenemos a disposición, y ahora más que nunca se ve que los problemas no resueltos, especialmente los relacionados con la violencia, a nivel personal, familiar, laboral y comunitario están saliendo a la superficie y que requieren atención inmediata.

En cierto modo el proceso de definición y marcha del servicio ha sido sorprendentemente fácil y rápido porque la necesidad de atención emocional se percibía de manera evidente, pero sobre todo por el compromiso de los y las voluntarios/as psicólogos/as y psiquiatras. Poco a poco se sumaron las instituciones del nivel central como los viceministerios de Autonomías y de Seguridad Ciudadana, los gobiernos departamentales y los municipios y sobre todo fue fundamental la alianza con la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV) a quienes los voluntarios/as refieren los casos de violencia especialmente contra la niñez, adolescencia y mujeres.

Los medios de comunicación también jugaron un papel fundamental porque informaron a la población sobre la disponibilidad del servicio brindando espacios de difusión de mensajes radiales de forma gratuita y entrevistas a los voluntarios/as psicólogos/as y psiquiatras, así como al personal del área de protección de la niñez y adolescencia de UNICEF.

La demanda y los resultados de estos tres meses fueron impresionantes y han superado la expectativa inicial de UNICEF y de los sistemas de protección de la niñez, adolescencia y la mujer. Nos ha permitido llegar a las poblaciones más necesitadas en momentos de desesperación al brindarles respuesta inmediata y protección, cuidando su integridad y salud mental.

Mi mensaje final es de agradecimiento y motivación a los 50 voluntarios/as psicólogos/as y psiquiatras de Familia Segura. La solidaridad es fundamental para que la sociedad boliviana y global enfrenten la nueva realidad que nos muestra la epidemia de COVID-19.