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El camino diario de ida y retorno entre Bolivia y Brasil para poder estudiar

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© UNICEF Bolivia/2021

Daniel es un adolescente migrante venezolano que vive en Bolivia, pero estudia en Brasil

Daniel tiene 18 años, cuando tomó un bus para dejar Venezuela tenía 16. Sus padres decidieron migrar a Bolivia. Después de viajar por varios días en bus se establecieron en la ciudad fronteriza de Guayaramerín, municipio de noreste de Beni. Guayaramerín es una ciudad portuaria ubicada en el lado este de Río Mamoré, al frente está la ciudad brasilera de Guajará-Mirim.

La familia puso un carrito de hamburguesas que se hizo famoso y popular por su buen sabor entre los habitantes y que les permite tener ingresos suficientes para vivir. Sobre su estadía en Bolivia, Daniel dice sentirse “extremadamente cómodo, feliz por la gran aceptación del pueblo boliviano para con los migrantes venezolanos, cosa que no es vista en otros países de la región”.

Sin embargo, Juan no pudo continuar su educación en Bolivia por problemas administrativos de admisión en el lado boliviano, por lo que, tuvo que hacerlo en una escuela de Brasil. Cada día y durante tres años pasó la frontera entre Bolivia y Brasil. Daniel aprendió portugués y logro estudiar y pasar clases. Luego de cada jornada retornaba a tierra boliviana para continuar su vida y apoyar en el negocio de comida rápida de sus padres.

El año pasado ha terminado la secundaria y ahora quiere estudiar psicología, pero no puede hacerlo en una universidad boliviana porque no se le reconocen sus estudios en Brasil. Daniel está decidido a ir al vecino país para inscribirse en una universidad brasilera; pero el cierre de fronteras por la pandemia del COVID-19 le ha puesto un nuevo obstáculo por superar. “Quiero obtener mis documentos, estar legalizado en Bolivia y crecer personalmente como ser humano, y poder ayudar más a mi familia”, dice Daniel.

Su mamá regularizó su situación migratoria, mientras que él y su padre están a la espera de una amnistía porque no tienen dinero suficiente para pagar multas por mora migratoria, deuda que crece día con día. Quieren solicitar refugio, pero ello implica viajar durante tres días a La Paz, sede del gobierno de Bolivia, donde se encuentra la Comisión Nacional del Refugiado (CONARE), pero no están en condiciones de sustentar el viaje, la estadía y trámites.

Este año 2021 desde Guayaramerín, Daniel es U-Reporter de Uniendo Voces, un proyecto regional en Sudamérica que promueve la participación de adolescentes y jóvenes refugiados y migrantes venezolanos. Desde Uniendo Voces, Daniel junto editores venezolanos, va a generar contenidos para redes sociales, y consultas sobre temas de interés para otros adolescentes y jóvenes que están en similar situación.

La información de Uniendo Voces es clara, concreta, ilustrativa, y de fuentes oficiales y orienta a niños, niñas, adolescentes, jóvenes venezolanos y sus familias en su camino para transitar y establecerse en otro país. “Uniendo Voces me va a dar la información que necesito para continuar mis estudios en Brasil y también como regularizar mi situación migratoria en Bolivia”, afirma Daniel.

UNICEF trabaja con tres socios en los departamentos de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Beni brindando una atención integral a niños, niñas y adolescentes migrantes, solicitantes de refugio y refugiados que incluye asistencia legal para garantizar acceso a derechos -protección, identidad, salud, educación-, acompañamiento psicosocial y cobertura de necesidades básicas.