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Reporte situacional R4V Cono Sur - Mayo 2021

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Situation Report
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Situación

  • La mortal segunda ola de COVID-19 en Argentina no mostró signos de desaceleración después de otra semana récord de infecciones y muertes. El número de casos diarios del país superó regularmente los 30.000 durante las últimas semanas de mayo. Según datos oficiales, la ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) a nivel nacional se situó en 77,1 por ciento a finales de mes. EL presidente Alberto Fernández anunció un cierre de nueve días el 21 de mayo hasta la medianoche del 30 de mayo, declarando que Argentina se encuentra en “el peor momento” de la pandemia. En Bolivia, la tercera ola de infecciones por coronavirus golpeó después de registrar un promedio diario de 2.000 a 3.000 casos en mayo. Los hospitales estaban sobrepasados en varias ciudades lo que obligó a las autoridades a aplicar nuevas restricciones mientras la campaña de vacunación COVID-19 avanzaba lentamente. Las regiones más afectadas fueron Santa Cruz, Cochabamba, Oruro y La Paz donde se tomaron medidas restrictivas. A pesar de que algunos casos de refugiados y migrantes en situación irregular vulnerable han recibido la vacuna, aún no existe un mecanismo establecido que facilite su vacunación. Paraguay ocupó el primer lugar en el mundo con la peor tasa de mortalidad por COVID-19 a fines de mayo, superando a Uruguay en la lista de naciones con más muertes por millón de habitantes. Este mes fue el más mortifero de la pandemia, e incluso superó la cifra de muertos durante todo 2020. El presidente Mario Abdo anunció la extensión de las medidas sanitarias hasta el 7 de junio. Uruguay superó las 4.000 muertes por COVID-19 el 26 de mayo, lo que lo convierte en el país con mayor número de muertes por el virus en el mundo durante mayo a pesar de que el 47 por ciento de la población ya había recibido una dosis de vacuna y 28 por ciento había recibido las dos dosis.

  • En Desaguadero, en la frontera entre Bolivia y Perú, los refugiados y migrantes que ingresan a Bolivia de noche no reciben asistencia humanitaria. Los controles migratorios por parte de las autoridades redujeron su intensidad, pero por otro lado, persiste la xenofobia de la comunidad local hacia las personas venezolanas. En la frontera entre Bolivia y Argentina, los controles migratorios en ambos lados son casi inexistentes. En la frontera con Paraguay (Villamontes) un número constante pero bajo de refugiados y migrantes que cruzan esta frontera es reportado por socios y quienes lo hacen cruzan por rutas irregulares en los bosques, en condiciones inseguras. En Pisiga (frontera con Chile) el flujo de venezolanos que salen de Bolivia hacia Chile continúa de manera constante. Durante mayo, los socios informaron que 56 refugiados y migrantes ingresaron a Argentina por La Quiaca (Jujuy), frontera con Bolivia. Flujos menores fueron reportados por los socios en Puerto Iguazú, frontera con Brasil.