I. Introducción
1. Este informe se presenta en cumplimiento de lo previsto en la resolución 79/317 de la Asamblea General y la resolución 2777 (2025) del Consejo de Seguridad, en las que se solicitó al Secretario General que informara cada tres meses sobre la situación en el Afganistán y la ejecución del mandato de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA), incluso a nivel subnacional.
2. En el documento se informa sobre las últimas actividades que las Naciones Unidas han llevado a cabo en el Afganistán, en particular en los ámbitos político, humanitario y de derechos humanos, desde que se publicó el informe anterior, de fecha 5 de septiembre de 2025 (A/80/366-S/2025/554).
II. Acontecimientos más importantes
3. El líder talibán, Haibatullah Akhundzada, intensificó sus contactos, reuniéndose con altos funcionarios de facto y eruditos religiosos en Kandahar y reafirmando su autoridad entre las autoridades de facto y ante la población en general al servicio de su visión de una sociedad islámica pura. Según se informa, ordenó un cierre parcial y luego nacional de la red de fibra óptica del país, con el objetivo de desconectar Internet, lo que provocó la interrupción generalizada de varios servicios de telecomunicaciones y tuvo importantes consecuencias socioeconómicas. Las comunicaciones se restablecieron casi 48 horas después, al parecer por una decisión adoptada por el Primer Ministro de facto, Mohammad Hasan Akhund, en Kabul. Las actividades esporádicas de los grupos de oposición armada y las actividades del Estado Islámico en el Iraq y el Levante-Jorasán (EIIL-J) persistieron, pero no plantearon ningún desafío significativo al control territorial de las autoridades de facto, mientras que las hostilidades que se produjeron en octubre entre las fuerzas de seguridad de facto y las fuerzas de seguridad pakistaníes causaron numerosas bajas civiles y condujeron a negociaciones de alto nivel sobre su coexistencia pacífica. Las autoridades de facto siguieron aplicando políticas y prácticas restrictivas que limitaban los derechos de las mujeres y las niñas en todas las esferas de la vida pública, entre otros medios imponiendo restricciones de acceso del personal femenino afgano, incluida una prohibición de entrar en locales de las Naciones Unidas en todo el país. Posteriormente, las Naciones Unidas en el Afganistán suspendieron algunas operaciones. La economía del país siguió siendo frágil en un contexto de disminución de la ayuda entrante, un crecimiento lento, presiones crecientes por el retorno masivo de 2,4 millones de afganos de los países vecinos en 2025 (a 15 de noviembre), que sometió a tensiones unos recursos y servicios ya de por sí limitados, y el efecto de terremotos en agosto y noviembre. Las necesidades humanitarias aumentaron drásticamente a medida que la escasez de fondos obligaba a realizar recortes en la ayuda alimentaria, sanitaria y de protección, lo que afectó a millones de afganos en medio del aumento de la malnutrición y los brotes de enfermedades. Al 7 de noviembre, se había recibido solo el 35,7 % de los 2.420 millones de dólares necesarios en virtud del Plan de Respuesta y Necesidades Humanitarias de 2025, que estaba dirigido a 16,8 millones de personas.