Estudio de caracterización del Corredor Seco Centroamericano
Contribuir de manera importante a la definición y caracterización del Corredor Seco centroamericano en aspectos geográficos, climáticos, de recursos naturales, socioeconómicos e institucionales es el enfoque del “Estudio de Caracterización del Corredor Seco Centroamericano” presentado por Acción contra el Hambre (ACF).
Dicho estudio se enfoca en las potencialidades y limitaciones del Corredor Seco: productores y productoras dependientes de la agricultura familiar y la producción de granos básicos para sus medios de vida, el impacto que causan las condiciones extremas relacionadas con el cambio climático y las propuestas para aumentar la resiliencia bajo condiciones de sequías prolongadas causadas, entre otros, por el fenómeno “El Niño”.
De acuerdo al estudio, la sequía en Centroamérica se relaciona más con la distribución anómala de la precipitación dentro del período lluvioso, especialmente cuando inicia la lluvia, en el receso de la canícula y en su reinicio. Por sus características, la sequía afecta en mayor grado a la agricultura y ganadería (en ese orden) que al sistema de recarga de las fuentes de agua. En Centroamérica, la sequía meteorológica puede transformarse en una sequía agrícola con asomo a agropecuaria (porque también hay efectos en la ganadería) pero no es tan acentuada como para convertirse en sequía hidrológica severa. Los efectos hidrológicos se han presentado por un mal manejo de cuenca.
Todos/as los pequeños/as productores/as cultivan granos básicos para su subsistencia. Además, poseen un patio de varias “tareas” (entre 440 hasta 1,800 m2) para la cría de aves y de uno o varios cerdos, dependiendo de la cantidad de alimento disponible y para el cultivo de frutas, hortalizas y hierbas. El uso de estas tierras depende de las condiciones agroecológicas, la presencia de agua en la propiedad, costos, disponibilidad de mano de obra familiar, nivel tecnológico, manejo, acceso y precios del mercado, etc. Todos tienen en común la pobreza y la necesidad de vender mano de obra: un 80% de estos pequeños/as productores/as se mantiene por debajo de la línea de pobreza y un 30% en extrema pobreza. Entonces, se requieren políticas que hagan atractiva la permanencia de los productores en el campo, que fomenten la sostenibilidad del medio ambiente, que garanticen el acceso a agua segura y que optimicen la soberanía alimentaria.
Incorporación de la gestión de riesgo ante sequías a nivel municipal
El estudio de caracterización del Corredor Seco, presentado por ACF en los talleres, refleja que en todos los países centroamericanos se implementan prácticas resilientes de manejo de los recursos (agua, suelos, bosques), pero éstas se realizan a nivel de fincas y no están respaldadas por las estrategias y planes municipales, lo que resulta en esfuerzos aislados y carentes de un marco estratégico. En la mayoría de los municipios no han integrado a su estructura legal y administrativa los criterios para tratar la adaptación al cambio climático y enfrentar los riesgos de sequía en la gestión ambiental municipal.
Para la resiliencia de los sistemas productivos, la esencia de la seguridad alimentaria se basa en optimizar la retención de humedad y fertilidad en el suelo, acceso a agua (potable y riego) y gestión de riesgos. Esto requiere una visión de enfoque de cuenca, subcuenca, microcuenca y finca. La restauración ambiental se logrará con la implementación de planes de conservación del suelo y planes de ordenamiento a nivel de microcuenca. A nivel de finca se requiere mejorar la infiltración, disminuir la escorrentía y aumentar la acumulación de carbono orgánico de los suelos mediante, por ejemplo, sistemas agroforestales, manejo de rastrojos, siembra de cultivos en asociación con leguminosas, etc.
Finalmente, en el estudio ACF propone que gobiernos, ya sea centrales o municipales, y demás sectores involucrados establezcan una red de pluviómetros manejada por alcaldías, empresas, organizaciones de la sociedad civil y productores rurales, quienes servirían de “centinelas”, es decir, alerta temprana. En función de ello, es importante establecer relaciones de coordinación y cooperación con las instituciones meteorológicas de los gobiernos de la región, para que apoyen la labor de personas voluntarias participando en los sistemas de alerta temprana. También se recomienda oficializar los canales de colaboración entre los Ministerios de Agricultura para, por ejemplo, el intercambio de información sobre variedades de semilla de granos básicos, experimentos relacionados, investigaciones, buenas prácticas, etc. Estos planes de gobierno deben promover el debate sobre la importancia del sector campesino y cómo potenciar su labor, difundir información técnica relacionada con el sector agropecuario utilizando diferentes medios de comunicación, priorizar el ordenamiento del territorio con reglas claras para cada tipo de uso y hacer que se cumpla la normativa, promover que los gobiernos locales incorporen en sus planes de trabajo acciones orientadas a la adaptación al cambio climático, dar seguimiento e impulsar proyectos que, con enfoques apropiados, demuestren la validez de una serie de prácticas que hacen frente a los riesgos de sequía y contribuyan a la reducción de vulnerabilidades y diseñar políticas que fomenten la sostenibilidad del ambiente con énfasis en prácticas que garanticen el acceso al agua para toda la sociedad; y políticas que optimicen la soberanía alimentaria.
Este estudio fue presentado en una serie de talleres realizados entre el 22 y el 25 de enero en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala para concluir la primera fase del proyecto “Aumento de la resiliencia de los medios de vida de pequeños productores ante la sequía en el Corredor Seco de Centroamérica”, ejecutado por ACF y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con el apoyo financiero de la Dirección de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO).











