Creando resiliencia frente a la inseguridad alimentaria en Centro América

Por: Marie Louise Belanger, Oficial Regional de Comunicaciones para Centro América, México y Panamá

Panamá, 21 de noviembre de 2008

Desastres recurrentes

En Septiembre 2007, el Huracán Félix atravesó la región de Centro América afectando los tres países de Nicaragua, Honduras y Guatemala con lluvias torrenciales, inundaciones severas y vientos destructivos dañando calles, puentes, cultivos y viviendas de miles de personas así como sus medios de subsistencia.

Un año más tarde, en Octubre del 2008, una serie de tormentas y depresiones atmosféricas volvieron a causar estragos en América Central dónde los países que se vieron más afectados incluían nuevamente a Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador, donde decenas de miles de personas se desplazaron para busca refugios. Viviendas, infraestructura, cultivos y ganado sufrieron graves daños.

Ambos eventos se consideran de los más grandes desastres desde el Huracán Mitch que azotó la región en 1998.

Vulnerabilidad, inseguridad alimentaria y crisis económica

Los eventos climatológicos recurrentes, cada vez más intensos por el cambio climático, no sólo agravan la situación de las familias más vulnerables sino que, cada vez más, pone en evidencia la necesidad de fortalecer las capacidades de las comunidades para hacer frente a situaciones de crisis.

En el contexto de una crisis financiera mundial, el desempleo y la falta de recursos de muchas familias que viven en situación de pobreza se agrava y la situación de inseguridad alimentaria se traslada a las comunidades más aisladas, afectando los medios de subsistencia de las familias más vulnerables.

La rehabilitación a través de un enfoque integral

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja lanzó un llamamiento de emergencia por 1.3 francos suizos (1.2 millones de dólares) para brindar asistencia humanitaria inmediata a 22,640 personas que fueron afectadas por el Huracán Félix. La acción de respuesta contempló la entrega de artículos de primera necesidad, alimentos, kits de higiene y frazadas.

Posteriormente, se desarrolló un proyecto innovador e implementó una iniciativa integral de recuperación en los tres países con la inclusión de actividades de fortalecimiento comunitario y actividades de recuperación en coordinación con las Sociedades Nacionales de los tres países. Los tres proyectos fueron elaborados sobre los resultados de los diagnósticos integrales realizados con las comunidades y se tomó en cuenta las capacidades de las filiales y los socios locales.

El proyecto tenía como objetivos principales incrementar el acceso a alimentos y servicios básicos de salud y educación y el fortalecimiento de las comunidades para asistir a otros con un enfoque participativo. También contemplaba reducir vulnerabilidades fortaleciendo las capacidades de las comunidades para diversificar sus fuentes de ingreso y generar sus propios alimentos, promover el liderazgo de los voluntarios de la Cruz Roja al nivel local para fortalecer la capacidad de la filial. Por =FAltimo buscaba promover las alianzas con actores locales y socios claves para garantizar la sostenibilidad del apoyo.

También se realizaron charlas de apoyo emocional a hombres y mujeres con el objetivo de preparar a las personas para hacer frente a situaciones de crisis y desastres para fortalecer la organización comunitaria y el bienestar de la población.

"Es fundamental un enfoque multi-sectorial para lograr la resiliencia adecuada en las comunidades para que ellas mismas puedan afrontar las dificultades complejas del entorno" dice Autrey Delaitre, Coordinadora Regional del proyecto de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

"Se trata de recuperar el equilibrio emocional, social y nutricional para alcanzar la resiliencia integral" comenta Fabricio López, Representante Regional para Centroamérica, México y Panamá de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja.

La experiencia de Nicaragua: fortalecimiento comunitario

La comunidad de Truhlaya en el Municipio de Puerto Cabeza es una pequeña comunidad en el atlántico norte de Nicaragua (RAAN) con 143 familias y se encuentra ubicada en una zona vulnerable a desastres, en dónde sus habitantes, mayormente indígenas, se han visto afectados por la recurrencia de desastres y la falta de medios de subsistencia.

En Truhlaya, se realizaron capacitaciones dirigidas a niños así como a mujeres y hombres en el mejoramiento y buenas prácticas ecológicas para la implementación de cultivos de fríjol apante, huertos familiares y autoconstrucción de fogones ecológicos. Estas actividades se desarrollaron con el apoyo de voluntarios y técnicos de la Cruz Roja Nicarag=FCense de la filial de Puerto Cabezas.

En el caso de Nicaragua, se trabajó mucho el componente de fortalecimiento de la cohesión social con dos grupos indígenas de distintas etnias: 45% misquita y 55% mestiza. A través del diálogo y la promoción de espacios de intercambio de experiencias y conocimientos ancestrales, se optimizaron sus esfuerzos colectivos y prácticas en cultivos agrícolas, beneficiando a la comunidad en su conjunto.

"La participación de la mujeres en el proyecto ha sido muy activa ya que las mujeres son la base fundamental de las comunidades, ya que, la mayoría son cabezas de familia, y de ellas depende el desarrollo y subsistencia de sus familias" dice Leonor Zaes, voluntaria de la Cruz Roja Nicarag=FCense desde 1985.

Restaurando los medios de subsistencia

Con la idea de restaurar los medios de subsistencia de las comunidades, se contempló un enfoque integral convirtiendo la iniciativa en un proyecto piloto.

"Al fortalecer la capacidad de las comunidades para producir o adquirir sus propios medios de subsistencia a través del intercambio de experiencias de las comunidades, se promueve una conciencia colectiva de cohesión comunitaria ante futuras crisis que puedan surgir. De esa forma se reducen los riesgos y las comunidades están mejor preparada para afrontar dificultades" comenta Autrey Delaitre, Coordinadora Regional del Proyecto.

En total, 1182 personas en las comunidades de Truhlaya, el Tule y Quetzalito se han beneficiado de esta iniciativa y la resiliencia de estas comunidades se ha visto fortalecida frente a la recurrencia de desastres y la crisis de seguridad alimentaria.

Gracias a las contribuciones financieras de la Cruz Roja Americana, Cruz Roja Canadiense, Cruz Roja de Islandia, Cruz Roja Holandesa, Cruz Roja Japonesa, Cruz Roja de Mónaco, Cruz Roja de Hong Kong, Cruz Roja de Luxemburgo y el Gobierno de Suiza, Australia e Italia estas familias se han visto beneficiada.

Para mayor información visite: http://www.cruzroja.org/desastres/redcamp/segali.htm