Desplazamiento forzado intraurbano y soluciones duraderas. Una aproximación desde los casos de Buenaventura, Tumaco y Soacha

PRESENTACION

La presente publicación es el resultado de un proceso de investigación sobre las características del desplazamiento forzado intraurbano en tres ciudades del país: Buenaventura, Tumaco y Soacha. Responde a una preocupación compartida de CODHES y ACNUR sobre la ausencia de un reconocimiento cabal de este fenómeno y las consecuencias que de ello se derivan para el desarrollo de políticas apropiadas de registro, prevención, atención y reparación integral de las personas, hogares y comunidades afectadas.
Por consiguiente, busca aportar a una mejor comprensión de este fenómeno y, en este sentido, al desarrollo de políticas públicas concebidas desde el referente de Goce Efectivo de Derechos, trazado por la Constitución Política de 1991 y ratificado por la Corte Constitucional a través de la Sentencia T-025 y sus autos de seguimiento. Se trata de una primera entrega, dentro de un proceso que abarca otras ciudades del país y que en su momento estarán a disposición de la opinión pública.

Desde el punto de vista territorial, la característica básica del desplazamiento forzado por causas de violencia y conflicto armado, en las últimas cuatro décadas en Colombia, es el desarraigo de los pobladores rurales y su asentamiento en las ciudades intermedias y las grandes capitales. Entre otras causas, esta tendencia responde al hecho de que el conflicto armado transcurre de manera más radical y generalizada en los territorios rurales. El fenómeno contrasta con lo ocurrido durante la Violencia de los años 40 y 50, ya que en ese periodo el desplazamiento se presentó principalmente en procesos de desarraigo de regiones incorporadas a la frontera agrícola hacia regiones de colonización situadas en territorios periféricos de carácter rural.

La tendencia usual, representada en un flujo de desplazamiento de población desde espacios rurales hacia entornos urbanos, muchas veces no permite ver múltiples fenómenos como el confinamiento, el desplazamiento intrarural y el desplazamiento intraurbano. El confinamiento alude a los controles de movilidad que se imponen a la población desde los sistemas de coerción legal e ilegal que operan en los territorios de conflicto, tales como bloqueos, fronteras invisibles, toques de queda, paros armados, control de alimentos, de combustibles, etc. El desplazamiento intrarural ocurre con mucha frecuencia en las primeras etapas del desplazamiento, o en aquellas regiones como el sur del país, en las cuales las unidades político administrativas comprenden grandes extensiones territoriales, o en regiones en las cuales los pueblos y comunidades resisten el desplazamiento, permaneciendo en el territorio con el fin de evitar el despojo patrimonial y cultural.

El desplazamiento intraurbano es la evidencia de la extensión del conflicto armado a las ciudades, y la emergencia de poderes coactivos de tipo fáctico que buscan imponer su dominio en zonas urbanas en las que el Estado no ofrece las garantías plenas de ciudadanía y en las cuales se mezclan los conflictos sociales urbanos con las dinámicas del conflicto armado. Este tipo de desplazamiento ocurre dentro de las ciudades y afecta tanto a personas tradicionalmente residentes en los barrios como a las personas que ya han vivido otros ciclos de desplazamiento forzado. La presencia de poderes autoritarios suele ser la principal causa del desplazamiento intraurbano, pero también de aquellos desplazamientos que obligan incluso a abandonar las grandes ciudades en busca de protección dentro del país o fuera de las fronteras.

En la última década, la ciudad de Medellín fue el epicentro de las principales experiencias de desplazamiento intraurbano y de expulsión de pobladores desde la ciudad hacia otras zonas del departamento de Antioquia y del país. Pero este fenómeno se puede constatar hoy en varias ciudades de Colombia, entre ellas, las ciudades del pacifico colombiano que, junto con Soacha, son objeto principal del presente estudio.