Cáritas Española apoya en Colombia una operación de reparto de alimentos a los indígenas chimila
Dentro del proyecto de ayuda a los afectados por la ola invernal del pasado año
Cáritas. 29 de septiembre de 2011.- “Wesakwiri Yaau (Gracias a Dios)” por la presencia de la Pastoral Social, por la ayuda que nos brinda. Gracias te doy porque los ancianos están contentos porque se acordaron de ellos”. Estas fueron las palabras de la indígena chimila Mirian Granados durante la campaña de entrega de alimentos a 80 familias de esa comunidad de Issa Oristunna, en Sabanas de San Ángel (Departamento del Magdalena), llevada a cabo los pasados 18 y 19 de septiembre.
Esta actividad está enmarcada en el proyecto de apoyo a damnificados por la “Ola Invernal de 2010 en el Caribe Colombiano”, que se viene desarrollando a través de la Cáritas/Pastoral Social de Santa Marta, con el apoyo económico de Caritas Española, que ha destinado a esa actividad una partida de 156.000 euros. Para esta operación, se contó con el apoyo logístico de la Gobernación del Magdalena, mientras que la coordinación interna estuvo a cargo de los líderes indígenas y el Cabildo Gobernador Chimila.
Los indígenas chimilas que han recibido esta ayuda sobrepasan en su mayoría los 60 años de edad, por lo que, gracias a su experiencia y sabiduría, se han convertido en autoridades dentro de su propia comunidad. La calidad de vida de esta población chimila quedó seriamente afectada por la pasada ola invernal, en la que gran parte de los sembrados quedaron arrasados por las lluvias torrenciales y las inundaciones, hasta el punto de que algunos cultivos tradicionales como el ñame, la yuca y el maíz típico (cariaco), están a punto de desaparecer.
Sobre los chimila
El pueblo “ette ennaka”, también llamado chimila, se encuentra ubicado en el municipio de Sabanas de San Ángel, centro del departamento del Magdalena, más exactamente en el resguardo Issa Oristunna o “Tierra de Esperanza”. Rodeado de grandes haciendas ganaderas, que limitan el acceso a dicha comunidad, se puede decir que esta etnia se encuentra en estado de confinamiento.
Uno de los factores que restringen en mayor medida la producción de alimentos es el reducido acceso de esta comunidad al agua para riego, por lo que las siembras se programan según los ciclos de lluvias. El agua de consumo se toma de un pequeño acueducto que abastece al colegio y a las familias más cerca a las piletas comunitarias. El resto de la población utiliza agua altamente contaminada, almacenada en haweyes o pozas, donde, además, se baña la comunidad y los animales, por lo que resultan frecuentes las afecciones digestivas. A ello se añade que gran parte de la población sufre afecciones dermatológicas y existen casos documentados de tuberculosis. Asimismo, las deficiencias nutricionales son evidentes en la población infantil.













