Los deslaves y hundimientos de tierras por causa de las fuertes lluvias causaron daños e inconvenientes en los cantones Sigchos (Cotopaxi), Penipe (Chimborazo) y Baños de Agua Santa (Tungurahua).
La madrugada de ayer, los técnicos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), en Chimborazo, decidieron cerrar el tráfico vehicular por la carretera Baños-Penipe.
Esto debido a los deslaves producidos por el arrastre de material volcánico que se acumuló en los flancos del Tungurahua, tras las reactivaciones del coloso y que descendieron por las quebradas.
El Ministerio de Inclusión Económica y Social, MIES, informó que 1 432 personas afectadas por el invierno en la Costa regresaron a sus hogares.
Con esto fueron desactivados 33 albergues que en su mayoría funcionaban en escuelas. La secretaria Nacional de Gestión de Riesgos, María del Pilar Cornejo, explicó que el resto de damnificados será trasladado a hoteles o escenarios deportivos, para evitar atrasos en las clases. Los Ríos es la provincia con más refugios.
Durante las crisis fueron los primeros en reaccionar. Ayudaron a sus vecinos a salvar sus electrodomésticos cuando el agua lluvia comenzó a acumularse en las casas. Les dieron alimento y hasta un techo donde guarecer.
Las familias acogientes, motivadas por un espíritu solidario y desinteresado, fueron una válvula de escape durante la última semana de febrero y la primera de marzo. En ese lapso se registraron las lluvias más fuertes en la provincia de Esmeraldas.
El invierno genera más pérdidas en Gualaceo, Azuay. Las lluvias que el jueves pasado provocaron inundaciones y destrucción de casas también reactivaron la falla geológica en Picay Alto. En este sitio hay otras cinco casas cuarteadas. Tres casas destruidas, seis cuarteadas y 20 inundadas fue el balance que dejaron las lluvias del miércoles y jueves pasados en el cantón azuayo, según el Comité de Operaciones Emergentes (COE). En esos días, colapsó y se desbordó la quebrada de Guizhcay.
Alimentos, agua, artículos de higiene y limpieza, bonos, arreglo de vías y puentes; albergues, entrega de viviendas a los damnificados... Esas son las ayudas que ha dado el Gobierno a los afectados por el invierno.
Los Ríos es una de las zonas atendidas. Las casas del barrio Barreiro Nuevo están sobre la margen izquierda del río Babahoyo. La hilera de construcciones de madera se asienta sobre un montículo de gravilla, colocada para evitar que el río ingrese por ese sector al centro de Babahoyo.
El Servicio Sismológico Nacional (SSN) registró que durante esta madrugada se presentaron dos sismos de 6.0 y 6.8 grados en la escala de Richter, los cual tuvieron origen al noreste de Guerreo Negro, Baja California Sur.
El organismo del Instituto de Geofísica de la UNAM detalló que el primer movimiento telúrico de 6.0 fue a las 02:05 horas de este miércoles, mientras que el segundo y con mayor magnitud se produjo 10 minutos más tarde.
Las lluvias dieron una tregua en Loja, pero los daños siguen. Según el último reporte de la Secretaría Nacional de Riesgos (SNGR), presentado ayer, se contabilizaron 19 964 personas afectadas en la provincia.
La SNGR recepta dos informes al día, uno en la mañana y otro en la tarde. Son aportes de los bomberos, secretarías de Riesgos Municipales y direcciones provinciales de los ministerios.
Según ese informe existen 309 viviendas afectadas, 14 destruidas y 1 381 metros de vías destruidas por derrumbes y rompimiento de calzada.
La disminución en la intensidad de las precipitaciones en el Litoral desde fines de marzo en el país obedece a que hay una menor formación de nubes en esa región.
Fabián Salas, meteorólogo del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), explica que estas nubes son las que producen desde lluvias moderadas hasta tormentas eléctricas. Esta clase de nubes surge cuando hay mayor humedad y calor en el ambiente.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) informó que en la semana del 21 al 31 de marzo, las precipitaciones se redujeron en las provincias de Esmeraldas y de Manabí. Por ejemplo, en la ciudad de Esmeraldas, el promedio de precipitaciones fue de 4 mm. En Manabí, desde hace 14 días, no llueve con fuerza en ninguno de sus 22 cantones. Solo hay leves lloviznas.
El agricultor Froilán Mantuano, de la comunidad de San Lorenzo, ubicada en el suroeste de Manta, cree que el invierno está de retirada. “Cuando la niebla entra, el invierno se va”.
La naturaleza me quitó todo lo que había logrado en mi vida”, repetía Guillermina Arévalo. Su vecina Piedad Tacuri se lamentaba porque se quedó“sin nada, no tengo ni un colchón para dormir”. Ambas viven en el barrio El Salado, en el sur de Cuenca.
Un día soleado tuvieron ayer varias provincias afectadas por el invierno. Sin embargo, el agua no ha bajado en Babahoyo, la capital de Los Ríos.
La vía Guayaquil-Babahoyo, en el tramo del sector la Chorrera (400 metros), permanecía ayer bajo el agua. Eso dificulta el paso de los vehículos.
El puente de la Chorrera se mantiene parcialmente cerrado al tráfico vehicular, debido al debilitamiento de sus bases ocasionado por la fuerza del agua.
En la tarde de ayer, el Comité de Operaciones Emergentes presentó el primer informe de las afectaciones ocasionadas por las inundaciones y alud registrados el martes en el cantón Cuenca.
El gobernador de Azuay, Humberto Cordero, y el alcalde de Cuenca, Paúl Granda, confirmaron la tarde de ayer que el cuerpo de Ángel Chicaiza fue hallado. Su cadáver fue arrastrado 40 metros por un alud en Barabón.
En las labores de rescate colaboraron 400 hombres y maquinaria, pero no hay una cifra del monto destinado para la emergencia.
Unas 80 familias que fueron afectadas por la torrencial lluvia la tarde y noche de ayer en Cuenca, pasaron la noche en albergues. Ayer se registró también el deceso de Gerardo Sanmartín.
Una de las personas rescatadas en bote fue Tránsito Guamán, quien perdió todas sus pertenencias. “Sólo me quedé con lo que estoy vestida, al igual mis hijos, no tengo nada". Ella y sus hijos tuvieron que dormir en el albergue ubicado junto al colegio Benigno Malo.
La temporada invernal en el país ha dejado vías dañadas, casas destruidas, muertos y damnificados. Las provincias más afectadas son: Manabí, Guayas, El Oro, Los Ríos, Loja y Esmeraldas.
Las cinco primeras fueron declaradas en estado de excepción el pasado 8 de este mes. Esmeraldas en cambio, fue incluida hace un par de días. Mediante Decreto Ejecutivo 1089, el presidente Rafael Correa, dispuso la asignación de recursos económicos y la movilización de las Fuerzas Armadas para brindar todo el apoyo necesario, para enfrentar los impactos ocasionados por las lluvias.
Doce horas de intensas lluvias bastaron para que los cauces de los ríos Tayna, Visquije, Peminche y Las Guajas crecieran y desembocarán hacia el río Portoviejo.
Este corredor natural que nace el pie de la represa Poza Honda se desbordó y anegó un 45 por ciento de la zona urbana de Santa Ana.
Los vecinos de sectores como La Dolorosa perdieron electrodomésticos pues la creciente fue tan violenta que les dio tiempo a los vecinos para ubicar sus pertenencias en sitios seguros.
Movilizar con rapidez recursos a través de la declaratoria de emergencia es por lo que optaron los alcaldes y concejales de los cantones Manta, Portoviejo, Bolívar, Jipijapa, Chone y Sucre. Lo hicieron para atender las necesidades derivadas por las inundaciones y deslizamientos de tierra. Esta fue la única alternativa para mitigar los efectos de la fuerte temporada invernal.
Los efectos del fuerte invierno continúan generando inundaciones y destrucción ya no solo en el área rural sino también en la urbana. La crítica situación llevó a las municipalidades de Babahoyo (Los Ríos) y Durán (Guayas) a declarar la emergencia y la alerta naranja, respectivamente.
En Babahoyo, el Comité de Operaciones Emergentes (COE) declaró al cantón en emergencia a causa de las inundaciones.
Poblados como Bagatela, La Tranca, Soberana, Pampas, Casa Azul y La Pampa están aislados por tierra. A estas comunidades de la parroquia Antonio Sotomayor, del cantón Vinces, en Los Ríos, solo se llega por canoa.
La crecida del río Vinces dejó incomunicados a los habitantes que viven de la agricultura y cuyos cultivos se perdieron.
En la vía Loja-Catamayo, de 35 kilómetros, se registraron tres derrumbes de magnitud y 17 deslizamientos leves la madruga de ayer. El personal y maquinaria de la Empresa de Vialidad de la Prefectura de Loja realiza la rehabilitación.
Cerca de 1 000 vehículos esperaron hasta las 08:00 de ayer para circular tras la limpieza parcial de la vía. Por estos derrumbes, los vendedores de los mercados y distribuidores de gas dicen que hubo desabastecimiento.